El liderazgo de un centro educativo es una variable clave para el éxito escolar. Así de tajante se muestra Beatriz Pont, Directora del Proyecto "Mejorando el liderazgo educativo" de la OCDE, cuando afirma que la evidencia empírica y los resultados de los estudios realizados en los países de la OCDE demuestran el importante papel que desempeña el liderazgo en la mejora de los resultados escolares. Si bien no es posible medir el impacto directo que la labor directiva ejerce sobre dichos resultados, lo cierto es que sí existe un impacto indirecto que se refleja en la creación de un clima apropiado capaz de lograr que las escuelas funcionen bien, los profesores enseñen bien y los alumnos aprendan bien.
En este nuevo monográfico sobre Gestión de Centros Educativos hemos preguntado a los expertos sobre el estilo de liderazgo en un centro educativo. ¿Existe un modelo ideal? Las particularidades de cada centro, las características del sistema educativo y formación inicial y continua de los docentes provoca que nos cuestionemos qué tipo de liderazgo se debe ejercer en un centro educativo. Los expertos consultados nos dan algunas pistas de modelos de liderazgo que funcionan en este contexto.
Características Clave del Liderazgo Educativo
El logro de la excelencia en las organizaciones educativas hace necesario contar con personas que ejerzan un liderazgo capaz de unificar, armonizar, coordinar y planificar las actuaciones de su personal al servicio de un proyecto educativo.
Liderazgo Aceptado y Compartido
Alberto del Pozo, ex director general de profesorado y personal de centros del Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya, considera que lo importante es que haya un liderazgo aceptado, ejercido por la dirección del centro, su equipo directivo y otros profesionales del centro, que lo han de compartir entre todos ellos. Las organizaciones educativas progresan cuando logran detectar sus errores, investigar cuáles son sus causas y tomar decisiones en consecuencia.
Eficiencia en el Uso de los Recursos
En el contexto actual y en cualquier tipo de centro educativo, es fundamental una gestión eficaz de los recursos, tanto materiales como humanos y tanto si se han visto mermados como incrementados.
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Orientación Hacia la Mejora Continua
La excelencia educativa y la consecución de los objetivos son dos elementos claves para los centros educativos, por eso, la planificación y la evaluación son muy importantes. Para Alberto del Pozo, la evaluación es un elemento central en las tareas del director de centro, ya que ésta es el principal instrumento de que dispone para alcanzar la mejora de los resultados.
Autonomía y Resolución de Conflictos
Para Juanjo Fernández, Consultor Pedagógico de la Fundación Escuela Cristiana de Catalunya, un buen gestor inspira respeto; un mal gestor, temor. Y muchas veces el temor lo genera un mal gestor que se "encasquilla" en discusiones absurdas sobre pequeñeces, trabas burocráticas, generalizaciones injustas y ofensivas... En el contexto educativo, resulta fundamental ser capaz de solucionar los conflictos o por lo menos, ofrecer las herramientas que facilitan su resolución.
Formación Continua
¿Un gestor de centro educativo necesita formación continua? Los expertos opinan que sí, es imprescindible. Alberto del Pozo, considera que no sólo necesitan formación en gestión, organización y dirección, sino sobre todo han de disponer de competencias profesionales directivas y de liderazgo.
Confianza en el Equipo
Genoveva Rosa Gregori, Vicedecana de Grado de la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés, Universitat Ramon Llull considera que un buen líder debe ser capaz de empoderar y dar confianza a los equipos dejando claras las tareas, las funciones y dotándolos de las herramientas necesarias para su desempeño.
Visión de Futuro
Para Jordi Longás, Director del Máster de Liderazgo de la Innovación Pedagógica y Dirección de Centros Educativos de la Universidad Ramon Llull, el nuevo liderazgo deberá proponer un modelo de escuela para la nueva era, mirando al futuro y conectado con las nuevas posibilidades del siglo XXI.
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El Liderazgo Educativo en la Práctica
Podríamos hablar de formas de liderazgo más bien en relación con el contexto donde este se desarrolla; por ejemplo, en mi caso, el liderazgo educativo. Es de entenderse que, en el dinámico mundo de la educación, el liderazgo no es solo una cuestión de gestión, reservado para directores o quienes tienen responsabilidades y altos cargos institucionales, sino que el liderazgo se constituye como un factor esencial para inspirar y transformar vidas desde escenarios en los que el propósito educativo marca la pauta.
Partiendo de esto, el liderazgo educativo tiene una responsabilidad histórica en la vida de todos sus destinatarios, de acá que es importante que tenga una visión clara de su aporte en el contexto donde se desempeña. Si eres un líder educativo con una visión clara vas a poder comunicar de manera mucho más efectiva los objetivos a mediano y largo plazo del proyecto educativo que impulsas. Esta claridad de visión, con un propósito muy bien definido y una intencionalidad adecuadamente orientada, no va a motivar a tus estudiantes y colegas, sino que también te va a permitir alinear todos los esfuerzos hacia las metas de tu comunidad educativa (escolar, institucional o universitaria). Particularmente si eres un director escolar, por ejemplo, deben asegurarte de establecer con claridad meridiana una visión institucional de excelencia académica y bienestar de los estudiantes, porque ello va a crear un ambiente donde todos trabajan unidos hacia esos objetivos.
Considerando que mientras que un líder político se centra en la implementación de políticas y la gestión de recursos a gran escala, desde el ejercicio del poder; el liderazgo educativo, por su parte se focaliza más en el impacto directo sobre los estudiantes y el personal docente, la visión es otra. Por otra parte, y desde una perspectiva humanista, porque el liderazgo es ante todo humano, y entendiendo lo que en la metaeducación significa el aporte de la alteridad como esa perspectiva que se separa de una concepción de dominio y asimiento forzado del otro, que además asume la idea de encontrarse con el otro sin el ánimo de clasificarlo o etiquetarlo ya que ello significa dominarlo, por lo que se aplica el liderazgo educativo no desde el dominio y la imposición sino desde la empatía que en el fondo implica que comprendas y compartas los sentimientos de estudiantes y colegas para con ello construyas relaciones fuertes y un ambiente de confianza que genera sentido de identidad y arraigo.
Podríamos considerar a un educador como un líder social ya que tanto los líderes sociales como los educativos buscan generar cambios positivos en su entorno. Además de ello, te debes comprometer con el aprendizaje continuo, más allá de un paradigma, metodología o modelo didáctico, lo más relevante será asumir el aprendizaje que es para toda la vida; pero, por supuesto, como líder educativo debes estar siempre al tanto de la metodologías, tecnologías y conocimientos emergentes para que se apliquen de manera adecuada y movilicen las mejores experiencias de enseñanza y aprendizaje. En el impulso de la educación basada en competencias se ha desarrollado mucho la idea que solo se forma en las escuelas y universidades para responder a una necesidad laboral, lo que ha ido haciendo del liderazgo educativo unos productores de empleados cualificados, descuidándose otras dimensiones fundamentales de la persona.
La formación continua es común en el liderazgo educativo y el empresarial; aun así, mientras que el liderazgo empresarial se centra en el logro de objetivos económicos y la eficiencia operativa, que son necesarios; el liderazgo educativo se enfoca hacia el desarrollo integral de las personas, considerando no solo su enfoque para contar con competencias y habilidades laborales que respondan al mercado. Un factor común en todo liderazgo está en la motivación. Ahora, motivar en el ámbito educativo tiene una trascendencia especial, porque no se trata solo de cumplir los intereses crematísticos, lograr metas pragmáticas o alcanzar los KPI del mes; acá se trata de impactar profundamente en personas concretas que se sientan inspiradas, no a cumplir una tarea funcional, por más legítima que sea, sino de elevar el ánimo de estudiantes y colegas para que sus vidas sean transformadas y a la vez vehículos de transformación; imaginen lo crucial de esta habilidad para una persona comprometida con el propósito educativo.
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Tanto en el liderazgo organizacional, para cualquier tipo de institución, como en el educativo la integridad y la capacidad de motivar a un equipo son esenciales. Sin embargo, el liderazgo educativo implica una mayor responsabilidad hacia el desarrollo emocional e intelectual de los individuos, porque la metaeducación supera miradas de gestión funcional externas, propias del mundo organizacional, y se preocupa además por dimensiones más íntimas y elevadas como lo espiritual, lo psicológico y hasta el altruismo, la amistad y la familia.
Podríamos hablar de otras características, pero para cerrar, mencionaré el valor de la integridad. No se puede dudar que la integridad es la base fundamental de cualquier forma de liderazgo efectivo, pero mucho más en el ámbito de la educación ¿Cómo educas sin principios, sin axiología, sin ética, sin honestidad? ¿Cómo desarrollas seres humanos probos si no ha honestidad en tus acciones como líder de un aula o una institución educativa? Todas las decisiones éticas y la transparencia con que actúes te permitirán ganar respeto y la confianza de la comunidad educativa y podrás hacer valer los principios que te rigen como persona y los valores que identifican a tu institución, con un impacto metahistórico en cada una de las personas que lo experimentan.
El liderazgo educativo, entendido en toda su trascendencia, es multifacético y requiere una combinación de visión, empatía, aprendizaje continuo, motivación e integridad. Aunque comparte características con otros tipos de liderazgo, su enfoque es único y privilegiado, en el desarrollo integral y el bienestar de los estudiantes y el personal docente lo distingue y lo hace indispensable en el ámbito educativo; por eso está reservado a personas excepcionales que deben ser capaces de comprender, en este tiempo, todas esas dimensiones y asumirlas. No lo dudes, cultivar estas cualidades te permitirá no solo liderar con éxito, sino también inspirar y transformar vidas, especialmente de los niños y jóvenes que estén bajo tu responsabilidad, en lo personal lo he vivido y me hace sentir muy satisfecho. ¿Crees que es posible lograrlo?