¿Qué significa Crowdfunding? Definición y tipos

Imagina que quieres lanzar un proyecto, pero te falta el capital necesario para hacerlo realidad. Ahí es donde entra en juego el crowdfunding. Es como una especie de financiación colectiva donde muchas personas contribuyen con pequeñas cantidades de dinero para financiar tu idea.

El término crowdfunding se ha acuñado hace relativamente poco tiempo, y por ello no está definido en la Real Academia Española (RAE). Sin embargo, en español podríamos traducir el concepto como micromecenazgo, financiación colectiva o financiamiento participativo. Pero cada vez es más común hallar el término directamente como un anglicanismo: ”crowdfunding”.

Pues bien, el crowdfunding es una forma de financiación colectiva a través de internet mediante la que un promotor (el que idea un proyecto y pide ayuda financiera para poder llevarlo a cabo) solicita ayuda públicamente en una plataforma especializada para que las personas (físicas o jurídicas) que lo deseen contribuyan económicamente. De esta forma, estas personas aportan su granito de arena en el crecimiento de estas empresas apostando por ellas. Y aquellas personas que deciden hacer ciertas donaciones, lo pueden hacer:

  • De forma altruista: denominándose, en este caso, micromecenas.
  • Con intereses económicos: denominándose, en este otro caso, microinversores.

Además, existe otro factor clave de esta forma de financiación que es importante que tengas en mente, y es que las personas que participan lo hacen de manera anónima, ya que no se conocen entre ellas.

Esta fuente de financiación ha hecho posible fomentar el carácter empresarial más innovador y el lanzamiento de nuevos productos, ya que da luz verde a que proyectos que raramente obtendrían financiación por parte de la banca tradicional (al ser proyectos que dan lugar a un nivel de riesgo más elevado), puedan obtenerla.

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Orígenes del crowdfunding

El concepto de crowdfunding como tal no representa una novedad. La idea de solicitar ayuda económica de forma pública es algo que ha existido desde siempre. De hecho, podemos atribuir la primera acción de crowdfunding a un grupo de rock británico llamado Marillion, cuyo objetivo fue financiar su gira por Estados Unidos en el año 1997. Aunque en España, en el año 1989 se financió el primer disco del grupo de rock Extremoduro gracias a donaciones hechas por diferentes personas.

Pero lo que realmente ha marcado la diferencia en el caso del crowdfunding como lo conocemos a día de hoy ha sido el nacimiento de internet. De esta forma, es posible que una persona anuncie su proyecto públicamente, pero en vez de llegar a unas pocas personas, es capaz de hacer llegar su idea a miles de personas. Esto hace que la capacidad de financiación se multiplique de manera abismal.

Así, internet hace posible que un número enorme de personas pueda participar en diferentes proyectos, y de esta manera, disipar el riesgo por su contribución al mismo. Piénsalo bien, de la forma tradicional, aunque una persona anuncie públicamente su proyecto y pida financiación, sería impensable que tanta gente pudiera participar en la idea.

Y es así como surge el concepto de “crowd” (multitud) y “funding” (financiación). Es así como esta forma de financiación ha conseguido hacerse tan importante a día de hoy.

Y, ¿no te parece increíble que a pesar de que ni los emprendedores, ni los inversores se conozcan entre ellos, confíen los unos en los otros? Es sorprendente, pero ya es un hecho que el número de proyectos que resultan en fraude es bajísimo. Según un artículo de Emily Mackay en 2015, el porcentaje de fraude en algunas de las plataformas más importantes, como Kickstarter e Indiegogo, es del 0,17% y del 0,003% respectivamente. Tiene lógica que esta forma de financiación funcione tan bien, ya que estas relaciones de confianza surgen debido a que el riesgo que supone para sus participantes es muy bajo.

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Piénsalo, no es lo mismo que una sola persona ayude a un proyecto, a que lo hagan muchísimas personas en conjunto. En la segunda opción, el riesgo se disipa.

¿Quieres saber cuándo nace exactamente el concepto de crowdfunding como tal? Pues bien, según el portal Wordspy (que se especializa en el estudio de palabras nuevas) la primera vez que se escribió la palabra “crowdfunding” fue en 2006 en un artículo publicado por Michael Sullivan en su blog “fundavlog”. Para ser más exactos, el 12 de agosto de 2006.

¿Cómo funciona el crowdfunding?

Está claro que beneficia muchísimo a aquellos proyectos tanto benéficos como artísticos, culturales e innovadores que no cuentan con recursos suficientes para lanzar su idea al mercado. Pero, ¿qué es exactamente lo que hace que funcione tan bien este tipo de financiación? y ¿cómo se “recompensa” a las personas que deciden invertir en esos proyectos?

La respuesta es sencilla: dependiendo del proyecto, los inversores recibirán o bien la satisfacción de haber contribuido a que un proyecto social salga adelante, o bien se llevarán una recompensa que estará relacionada con la consecución de dicho proyecto. De esta forma, pueden llegar a recibir ciertos productos, promociones e incluso compensaciones económicas y participaciones en los beneficios económicos del proyecto en cuestión.

Para que entiendas mejor por qué triunfa este tipo de financiación, te vamos a explicar cómo funciona. La respuesta más corta y sencilla es: los proyectos que acuden al crowdfunding recaudan el dinero que necesitan a través de ciertas donaciones online.

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Antes de nada, es importante que si quieres financiar algún proyecto de esta manera, tengas una estrategia muy bien planificada. Es decir, es imprescindible que sepas perfectamente cómo vas a presentar y comunicar tu idea de negocio. Deberás ser capaz de presentar una propuesta de valor potente y también tener muy claro cuál es el target al que te diriges.

Los proyectos de crowdfunding que se presentan mediante plataformas digitales tienen un período de duración máximo. Es por ello que es de vital importancia saber aprovechar el tiempo que dura la ronda de inversión.

Es importante que seas capaz de ofrecer buenas posibilidades de retorno de la inversión. Es decir, tienes que explicar de una forma muy clara qué es lo que recibirán los inversores a cambio de su contribución en tu proyecto.

Además, es también muy importante que una vez hayas conseguido la financiación para tu proyecto, mantengas una comunicación abierta con los inversores informándoles de cómo va su consecución.

Una vez tengas esto claro, debes conocer cuáles son las cuatro fases de cualquier crowdfunding:

  1. El emprendedor envía su proyecto a una plataforma de crowdfunding. Suele ser online, y se realiza para ser candidato de la financiación. De esta forma, para que los posibles inversores puedan valorar la idea, el emprendedor tiene que ofrecer una descripción detallada de ella, establecer la cantidad que necesita, el tipo de crowdfunding del que se trata, así como el tiempo de duración de la ronda de inversión.
  2. Valoración del proyecto. La comunidad o la propia plataforma de crowdfunding pasa a valorar si resulta un proyecto interesante o no.
  3. Publicación en la plataforma. Una vez se haya decidido que es un proyecto interesante, se publica en la plataforma durante el tiempo que se indicó en la candidatura. Este será el plazo de tiempo que tendrán para invertir en el proyecto las personas que estén interesadas.
  4. Promoción del proyecto. Durante el tiempo que esté publicado, se promociona el proyecto lo máximo posible para conseguir la financiación necesaria.
  5. Cierre del proyecto. Una vez haya finalizado el plazo establecido para la financiación, se cierra el proyecto y se comprueba cuánta financiación se ha logrado recaudar.

Tipos de crowdfunding

Existen cinco tipos de crowdfunding en función de la recompensa que reciban los inversores:

  1. De donaciones: Quienes contribuyen en el proyecto no esperan ninguna recompensa a cambio, sino que lo hacen por sentir la satisfacción de estar contribuyendo en algún proyecto social o de índole caritativo.
  2. De recompensas: Quienes hacen alguna aportación en el proyecto reciben una recompensa, que puede ser un producto o artículo de la empresa en la que han contribuido.
  3. De acciones: Quienes contribuyen en el proyecto reciben acciones del capital de la empresa. Si el negocio va bien, pueden multiplicar el retorno de inversión.
  4. De préstamos o crowdlending: Quienes han invertido recuperan lo que han prestado, sumándole un porcentaje por los intereses. Generalmente, el emprendedor del proyecto establece cuál será ese interés a pagar.
  5. De royalties: Quienes invierten en el proyecto esperan recibir, aunque sea, una parte simbólica de los beneficios de la empresa.

Plataformas de crowdfunding

Las plataformas más potentes a nivel mundial son Kickstarter e Indiegogo; a nivel europeo la más importante es Ulule; y a nivel español podríamos destacar Verkami, Lánzanos, Goteo y Futurefunded.

A continuación te vamos a explicar las características de cada una de ellas para que así puedas decidir cuál se adapta más a tu idea de negocio:

  1. Kickstarter: Es la plataforma norteamericana más famosa del mundo. En 2014 alcanzó el billón de dólares en recaudaciones gracias a su comunidad conformada por más de 5,7 millones de personas. Se encarga de financiar proyectos creativos, y ya son muchos los emprendedores que han conseguido luz verde para iniciar su proyecto gracias a esta plataforma. Algunas de sus campañas más exitosas son los relojes inteligentes Pebble o la nevera portátil Coolest Cooler. El único problema es que de momento, sólo admite proyectos que provengan de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Reino Unido.
  2. Indiegogo: También es una plataforma de origen norteamericano que permite que ciertos proyectos creativos y solidarios den con la financiación que necesitan para lanzar su idea al mercado. Además, cuenta con una categoría especial para emprendedores. En este caso, esta plataforma está traducida al español, y en caso de que no llegues al total de la financiación solicitada, Indiegogo te ingresa el dinero que hayas recaudado. Pero cuidado, porque aunque tu proyecto no triunfe, aún así tendrás que hacer frente a las recompensas asumidas.
  3. Ulule: Es la plataforma de crowdfunding líder en Europa que financia proyectos muy variados, desde deportivos hasta creativos y ecológicos. En este caso, a diferencia de Indiegogo, si no alcanzas la recaudación que habías solicitado para tu proyecto, Ulule aún así te la da. Pero en este caso, no tienes que hacer frente a las recompensas si tu proyecto no triunfa.
  4. Verkami: Es una de las plataformas de crowdfunding más importantes de España. Se dirige principalmente a la financiación de artistas y diseñadores. No obstante, cada vez se está abriendo más a proyectos diferentes. Ha permitido el lanzamiento de cientos de discos musicales, videojuegos, cómics, proyectos de agrotech, así como iniciativas para refugiados. En este caso, si no consigues la financiación solicitada, no recibes nada, pero Verkami tampoco te cobra.
  5. Lánzanos: Es una plataforma española. Si te decantas por ella, debes saber que a diferencia del resto de plataformas, la primera fase del proyecto consiste en obtener más de 100 votos, y una vez los consigues, ya puedes entrar en la ronda de inversión con tu proyecto.
  6. Goteo: Es una de las plataformas de crowdfunding sociales españolas que más está creciendo en los últimos años. Como plataforma social, ha dado lugar al éxito de iniciativas como la ropa Top Manta, que fue lanzada por la Asociación de Manteros de Barcelona para buscar salidas laborales.
  7. FutureFunded: Es una plataforma de crowdfunding española que pone el foco en el emprendimiento femenino dentro del sector TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación).

Características del Crowdfunding

Las características del crowdfunding son fundamentales para comprender cómo funciona y por qué se ha convertido en una opción popular tanto para los creadores como para los inversores:

  • Acceso global
  • Diversidad de proyectos
  • Tiene una capacidad para financiar una amplia variedad de proyectos, desde productos y servicios innovadores hasta causas benéficas y proyectos sociales.
  • Flexibilidad financiera
  • Validación del mercado
  • Potencial de marketing

Inversión en Crowdfunding

Invertir en crowdfunding puede ser una excelente manera de apoyar proyectos interesantes y potencialmente lucrativos.

  1. Investiga las plataformas. Hay muchas plataformas de crowdfunding, cada una con sus propias reglas y enfoques.
  2. Evalúa los proyectos. Antes de invertir, investiga a fondo los proyectos en los que estás interesado.
  3. Define tu presupuesto.
  4. Mantente informado.

Las campañas de crowdfunding varían en tamaño y alcance, desde proyectos individuales hasta empresas establecidas que buscan expandirse ayudandose de este tipo de economía colaborativitva. Las startups son uno de los tipos más comunes de proyectos que se financian a través del crowdfunding. Empresas emergentes en sectores como la tecnología, la moda o la alimentación recurren a plataformas de crowdfunding para obtener capital inicial. El crowdfunding inmobiliario permite a los inversores participar en proyectos inmobiliarios sin la necesidad de una gran cantidad de capital inicial. El crowdfunding también se utiliza para causas benéficas y proyectos sociales. Plataformas como Goteo.org se enfocan principalmente en proyectos de impacto social, también ha sido utilizada para campañas benéficas. Las empresas también recurren al crowdfunding para financiar el desarrollo y la producción de nuevos productos.

El crowdfunding es una herramienta poderosa que ha democratizado el acceso al financiamiento para una amplia gama de proyectos en España y en todo el mundo. Desde startups innovadoras hasta causas benéficas y proyectos inmobiliarios, el crowdfunding ofrece oportunidades emocionantes tanto para los creadores como para los inversores.

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