Estilos de Liderazgo: Tipos y su Impacto en las Organizaciones

El liderazgo es un elemento fundamental para el éxito de cualquier equipo u organización. La forma en que un líder dirige, motiva e interactúa con los miembros del equipo puede marcar la diferencia entre alcanzar los objetivos propuestos o quedarse corto en el intento. En este artículo, exploraremos los principales tipos de liderazgo y cómo cada uno de ellos influye en la dinámica del equipo y en la toma de decisión.

¿Qué es el Liderazgo?

Comencemos con lo básico: un jefe no es necesariamente un líder. Anteriormente, la figura del jefe era omnipotente. Esto significa que se utilizaba una estructura jerárquica y vertical en donde una persona tenía el poder absoluto y mandaba y tomaba decisiones que otros empleados por debajo de su rango debían de acatar.

Aunque este método aún se utiliza en ciertas empresas (las más tradicionales, principalmente), lo cierto es que esta figura autoritaria ha evolucionado y se ha adaptado a un nuevo concepto: el del líder.

El liderazgo es considerado como un conjunto de habilidades y actitudes que colaboran a dirigir los procesos de los miembros de un equipo para alcanzar un objetivo común. El término es mucho más flexible que el de “jefe”, debido a que se adapta tanto a los talentos naturales del líder, como al tipo de equipo al que se enfrenta.

En efecto, no todos los líderes utilizan las mismas técnicas para llevar adelante sus tareas. Jeff Bezos no es Mark Zuckerberg, ni mucho menos Amancio Ortega. De esta forma, un estilo de liderazgo define el modus operandi de los diferentes tipos de líder.

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Por ese motivo, actualmente se está viviendo un cambio dentro de las organizaciones de las empresas, donde se está favoreciendo la incorporación de líderes por encima de jefes. Un jefe se podría definir como una autoridad impuesta que utiliza su poder para mandar y ordenar a sus subordinados, mientras que un líder es aquél que dirige y motiva a un equipo de personas sin imponer sus propias ideas.

Por lo tanto, podríamos decir que el jefe tiene una visión más tradicional, con base en las acciones de mandar y ordenar a sus subordinados.

Anteriormente, la figura del jefe era omnipotente. Esto significa que se utilizaba una estructura jerárquica y vertical en donde una persona tenía el poder absoluto y mandaba y tomaba decisiones que otros empleados por debajo de su rango debían de acatar.

Tipos de Liderazgo

Ahora revisemos cuáles son los tipos de liderazgo más populares, así como las ventajas y características de cada uno de ellos.

Aunque las características para ejercer un buen liderazgo empresarial deben ser similares en cualquier entorno laboral, la manera en que se emplea el liderazgo en las empresas no es siempre la misma, ya que los factores como el tipo de producción, el entorno y los objetivos, entre otros, pueden influir en la forma de liderar una organización.

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Hay muchos tipos de liderazgo y cada uno de ellos depende de la compañía, el proyecto y el equipo de trabajo en cuestión.

Hay varios tipos de liderazgo, pero hay que tener claro que no son incompatibles entre sí.

1. Liderazgo Autoritario

El liderazgo autoritario, también conocido como liderazgo autocrático, se caracteriza por un alto control sobre el equipo. El liderazgo autocrático también se identifica como “liderazgo autoritario”.

Este tipo de liderazgo es opuesto al liderazgo democrático. Los líderes autocráticos toman las decisiones sin considerar la opinión o los puntos de vista de los miembros de su equipo. Este estilo es mucho más tradicional, ya que se basa en figuras de autoridad. El líder da instrucciones directas y los subordinados las acatan.

Aunque suene sumamente unidireccional, lo cierto es que es uno de los tipos de liderazgo más efectivos en empresas donde las decisiones necesiten ser tomadas rápidamente. De igual forma, también es útil cuando se trabaja con empleados con poca experiencia o capacitación y, por lo tanto, necesiten vigilancia y dirección constante para evitar errores.

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En el liderazgo autocrático, “se permite a los supervisores tomar decisiones y fijar las directrices sin la participación del grupo, que no les cuestionan”.

Es positivo a la hora de tomar decisiones, ya que la responsabilidad recae únicamente en una persona. Sin embargo, este estilo de liderazgo puede presentar algunos problemas. A largo plazo, puede generar un clima laboral poco recomendable, con desmotivación entre los colaboradores y falta de cohesión en el equipo.

2. Liderazgo Democrático

El liderazgo democrático, también conocido como liderazgo participativo, involucra a los miembros del equipo en el proceso de toma de decisión. También llamado “liderazgo participativo”, este estilo de dirigir se enfoca en motivar la colaboración de todo el grupo en la toma de decisiones.

El permitir la intervención de los empleados colabora a que estos se sientan valorados y motivados. El sentido de pertenencia del grupo se consolida de forma mucho más sólida y se pueden usar los conocimientos y habilidades de cada empleado para resolver situaciones específicas. No obstante, hay que recordar que, aunque los miembros pueden participar en los procesos, la decisión final siempre la toma el líder.

El liderazgo democrático o participativo, caracterizado “por crear entusiasmo entre los trabajadores al priorizar su participación, así como por promover el diálogo para tener en cuenta las opiniones del grupo”.

3. Liderazgo Laissez-faire

El liderazgo laissez-faire se basa en otorgar total libertad al equipo para tomar sus propias decisiones. El término “laissez-faire” viene del francés y significa “dejar hacer”.

Proveniente del francés, el liderazgo “Laissez-faire” significa, literalmente, “déjalo ser”. Estos líderes mantienen una política de no intervención y solo se involucran con las labores de otros miembros de su equipo cuando es estrictamente necesario o cuando estos se lo piden directamente. Los empleados cuentan con bastante libertad para realizar sus tareas e incluso pueden tomar decisiones en su día a día.

Este es uno de los tipos de liderazgo que se recomienda utilizar cuando los miembros del equipo son muy experimentados en su área o cuentan con habilidades sobresalientes en el campo, por lo que necesitan poca supervisión.

El liderazgo laissez-faire, un estilo “de no intervención y falta de feedback regular, con un líder que solo interviene cuando es necesario y opina que los empleados con experiencia y motivación necesitan menos supervisión para ser productivos”.

Por su parte, en 1939, Lewin también presentó su propia teoría sobre el estilo del liderazgo empresarial. En otras palabras, se trata de este estilo de liderazgo en el que el líder confía plenamente en los trabajadores, dejando que estos trabajen motu proprio.

4. Liderazgo Transformacional

El liderazgo transformacional se centra en inspirar y motivar al equipo para que superen sus propios límites y alcancen metas ambiciosas.

El liderazgo transformacional es a menudo considerado como el mejor entre los distintos tipos de liderazgo. Más que una figura de autoridad, el líder es visto como un apoyo para sus empleados. Sus habilidades le ayudan a inspirar a los miembros del equipo a realizar sus labores lo mejor posible, mas no a cambio de un premio o recompensa, sino porque estos verdaderamente creen en las metas de la empresa y se identifican con sus valores y objetivos. Más que un coordinador, el líder se convierte en un modelo inspiracional que, además, emana confianza en sus empleados.

Liderazgo transformacional, centrado en el capital humano a la hora de promover el cambio que busca “y por eso les valora, les invita a participar y les motiva”.

El líder transformacional fomenta la participación creativa de los trabajadores, confía en sus colaboradores, les motiva e inspira.

5. Liderazgo Transaccional

El liderazgo transaccional se basa en un sistema de recompensas y sanciones para motivar al equipo. La transacción entre líderes y subordinados es la base de este tipo de liderazgo.

En este caso, los líderes son quienes dictan las reglas del juego y los empleados las acatan a cambio de premios por su desempeño laboral. De igual forma, también se puede castigar a aquellos que no cumplan con las indicaciones del líder.

Este es uno de los tipos de liderazgo que se enfocan a objetivos profesionales y es fácil de llevar a cabo porque se basa en un mecanismo de premio/castigo. No obstante, uno de sus problemas es que, muchas veces, los empleados pueden no comprometerse verdaderamente con la causa de la empresa y solo realizan sus tareas para evitar repercusiones o ganar un beneficio personal.

El liderazgo transaccional, basado “en procesos de intercambio entre los líderes y sus seguidores; estos últimos reciben premios por su desempeño y el líder se beneficia porque ellos cumplen con las tareas”.

El liderazgo transaccional es el opuesto al liderazgo transformacional.

6. Liderazgo Burocrático

De acuerdo a los líderes burocráticos, las reglas no se hicieron para romperse. Por el contrario, la meta ideal es apegarse lo más posible a ellas. Las políticas y procedimientos de la empresa son lo más importante para este líder y por lo que cada una de las labores debe de llevarse a cabo de forma meticulosa y sin tomarse libertades creativas o desvíos de los procesos previamente aprobados por la compañía.

Es uno de los tipos de liderazgo que se recomienda para labores donde hay medidas de seguridad muy estrictas o donde un cambio en los pasos para realizar un producto o proceso puede afectar el resultado final de forma negativa.

Asimismo, el estilo del liderazgo burocrático despunta por la rigidez, la precisión y la concreción de las normas impuestas para la organización empresarial.

7. Liderazgo Carismático

El liderazgo carismático se basa, más que nada, en la personalidad del líder. Sus habilidades interpersonales y de comunicación ayudan a motivar al equipo y a hacer que todos se sientan parte de un mismo grupo.

La empatía, el don de gentes y la habilidad de escuchar son clásicas en un líder carismático. Estos personajes pueden “seducir” a sus seguidores y lograr que estos le brinden su lealtad incondicional.

Al líder nato se le conoce hoy como líder carismático. Como su nombre indica, es alguien que lleva la batuta gracias a una cualidad que no puede aprenderse en los manuales. Atrae por su personalidad y su equipo lo percibe como alguien especial, buscando su constante aprobación.

Los líderes carismáticos crean un ambiente positivo y consiguen que su equipo se vuelque en los proyectos.

8. Liderazgo Natural

Aunque hay quienes dicen que los líderes no nacen, si no que se hacen, este tipo de liderazgo es completamente nato y las personas lo ejercen sin ningún tipo de preparación previa o entrenamiento.

Como su nombre lo indica, este estilo de liderazgo surge naturalmente en el líder. A estos líderes no se les reconoce de manera formal como tal, pero, gracias a sus características de comunicación, a su carisma y a su personalidad, se les da muy fácilmente el guiar a otros y lograr organizar a un grupo de manera exitosa.

9. Liderazgo Orientado a las Personas

Este es uno de los tipos de liderazgo en los cuales la prioridad son los miembros del equipo. Como su nombre lo indica, las personas son las que se encuentran en el centro de la atención de los líderes.

Para ejercerlo de forma apropiada, un líder debe de ser capaz de conocer la personalidad de sus empleados e identificar sus principales fortalezas y habilidades, así como también generar un plan para usar dichas aptitudes en favor de la empresa.

Es aquél que prioriza las necesidades del equipo por encima de las suyas propias.

10. Liderazgo Orientado a las Tareas

Al contrario del liderazgo orientado a las personas, en este caso, el enfoque se encuentra completamente en el trabajo y no en los empleados. El líder orientado a las tareas debe de delegar lo que se necesita llevar a cabo y organizar funciones y roles con el objetivo de cumplir una labor.

Aunque es un buen liderazgo para cumplir con metas y dividir las labores, muchas veces falla al mantener el sentido de pertenencia del equipo y elevar su motivación laboral.

Otros Estilos de Liderazgo

Además de los estilos mencionados, existen otras variantes que se adaptan a diferentes situaciones y contextos organizacionales:

  • Liderazgo Multiplicador: Crea organizaciones más ágiles, con organigramas más planos y empleados más empoderados.
  • Liderazgo Social: Dirige equipos y procesos asegurando que todo sea económicamente sostenible.
  • Liderazgo Situacional: Altamente versátil, pero puede reflejar una falta de personalidad si no se posiciona bien en determinadas situaciones.
  • Liderazgo de Coaching (Entrenador): Creativo, colaborativo y sabe delegar, incentivando la autonomía al trabajador.
  • Liderazgo Afiliativo: Impulsa buenas relaciones entre los diferentes trabajadores, generando así un clima positivo y colaborativo.
  • Liderazgo Directivo: Genera estructura en la empresa; de hecho, se suele emplear cuando el resto de miembros no cuentan con experiencia previa.
  • Liderazgo Capacitador: Establece unas metas en el equipo, fomentando el desarrollo profesional entre los distintos miembros.

El Liderazgo en el Entorno Actual

Nuestro presente está marcado por la digitalización y en este contexto las organizaciones necesitan líderes VUCA. En la segunda mitad del siglo XX, el ejercito estadounidense acuñó este acrónimo (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad, Ambigüedad) para reflejar un escenario caracterizado por la inestabilidad. Y ese es el escenario, un entorno complejo marcado por una oleada de cambios surgidos de la revolución digital y la irrupción de los millennials, en el que hoy se mueven las empresas.

La figura del líder en la historia ha evolucionado desde los líderes que basaban su poder en la fuerza hasta las formas más racionales de liderazgo actuales, como el mencionado VUCA. El liderazgo, por tanto, ha ido adaptándose a las necesidades de la época.

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