¿Qué tipo de jefe eres? De hecho, ¿te consideras un jefe, o un líder? Por ese motivo, actualmente se está viviendo un cambio dentro de las organizaciones de las empresas, donde se está favoreciendo la incorporación de líderes por encima de jefes. Un jefe se podría definir como una autoridad impuesta que utiliza su poder para mandar y ordenar a sus subordinados, mientras que un líder es aquél que dirige y motiva a un equipo de personas sin imponer sus propias ideas.
Por lo tanto, podríamos decir que el jefe tiene una visión más tradicional, con base en las acciones de mandar y ordenar a sus subordinados. Una vez aclarada la diferencia, ¿cómo podríamos definir exactamente el liderazgo? El liderazgo es la capacidad de una persona para influir, motivar y guiar a otros hacia un objetivo común. No se trata solo de dirigir, sino de inspirar. Un buen liderazgo impacta directamente en el clima laboral, la productividad y la capacidad de innovación de un equipo.
Aunque las características para ejercer un buen liderazgo empresarial deben ser similares en cualquier entorno laboral, la manera en que se emplea el liderazgo en las empresas no es siempre la misma, ya que los factores como el tipo de producción, el entorno y los objetivos, entre otros, pueden influir en la forma de liderar una organización.
¿Qué es el liderazgo y por qué es clave en una empresa?
Desde Aticco, donde cada día convivimos con profesionales, startups y grandes empresas que lideran la transformación del trabajo, sabemos que el liderazgo es una de las claves que definen el rumbo y la cultura de cualquier organización. Un buen líder es una persona honesta, íntegra, empática, capaz de inspirar, comunicar con claridad, generar confianza y compromiso y adaptarse a los desafíos con determinación. Hoy más que nunca, buscamos referentes que no solo destaquen por su éxito profesional, sino por su capacidad de movilizar a las personas, impulsar el cambio y dejar huella. ¿Tienes en mente a alguien así?
Ejemplos de líderes inspiradores:
- Nelson Mandela: liderazgo basado en valores.
- Indra Nooyi: liderazgo empático y con propósito.
- Steve Jobs: liderazgo creativo y exigente.
- Amancio Ortega: liderazgo discreto y estratégico.
Cada líder inspira de forma diferente, con sus propios valores, personalidad y estilo de liderazgo. Pero todos tienen algo en común: la capacidad de guiar, motivar y transformar su entorno. Para nosotros, un buen líder combina muchas cualidades: es íntegro, empático, honesto, inspira confianza, sabe trabajar en equipo y no teme asumir riesgos para alcanzar sus objetivos. Y tú, ¿qué cualidades valoras más en un líder?
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Principales tipos de liderazgo y sus características
Existen distintas clases de liderazgo que se adaptan a contextos, personalidades y objetivos específicos. A continuación, se describen algunos de los estilos de liderazgo más utilizados en las organizaciones actuales:
- Liderazgo Autocrático: Este estilo se basa en una toma de decisiones centralizada. El líder controla todos los aspectos y rara vez consulta al equipo. Este estilo se basa en una toma de decisiones centralizada. El líder controla todos los aspectos y rara vez consulta al equipo. El liderazgo autoritario, también conocido como liderazgo autocrático, se caracteriza por un alto control sobre el equipo. Este estilo se basa en una toma de decisiones centralizada. El líder controla todos los aspectos y rara vez consulta al equipo. Útil en situaciones de crisis y desconcierto. Si se prolonga en el tiempo, causa desmotivación y fuga de talento.
- Liderazgo Democrático: También llamado participativo, este tipo de liderazgo promueve la colaboración. El líder escucha las opiniones de su equipo antes de tomar decisiones. La persona líder escucha, consulta y valora las aportaciones de cada integrante, generando un ambiente de confianza y colaboración. Este sistema facilita crear equipos flexibles y responsables, pero se adapta mal al carácter de profesionales que esperan que sea el jefe quien establezca las pautas. El liderazgo democrático, también conocido como liderazgo participativo, involucra a los miembros del equipo en el proceso de toma de decisión.
- Liderazgo Transformacional: Se centra en inspirar al equipo a través de una visión de futuro. Estos líderes son agentes de cambio que motivan, retan e impulsan el crecimiento individual y grupal. El líder es capaz de transformar y/o cambiar a sus empleados de forma positiva y valiosa. El líder transformacional inspira, pero a su vez se siente apoyado por algunos de sus empleados. El líder transformacional fomenta la participación creativa de los trabajadores, confía en sus colaboradores, les motiva e inspira. Fomenta la participación creativa de los trabajadores, confía en ellos, se preocupa por ellos, les motiva e inspira. El líder asume riesgos. El liderazgo transformacional se centra en inspirar y motivar al equipo para que superen sus propios límites y alcancen metas ambiciosas.
- Liderazgo Laissez-faire: Deja gran libertad a los colaboradores. Es efectivo con equipos maduros, autónomos y altamente competentes. En otras palabras, se trata de este estilo de liderazgo en el que el líder confía plenamente en los trabajadores, dejando que estos trabajen motu proprio. Cada colaborador se responsabiliza totalmente de sus funciones y toma sus decisiones. El jefe deja hacer y monitoriza cómo se consiguen los resultados. El líder ha de estar dispuesto a asumir el fracaso, por haber elegido mal a las personas, no haberla formado bien o haber supervisado inadecuadamente. El liderazgo laissez-faire se basa en otorgar total libertad al equipo para tomar sus propias decisiones.
- Liderazgo Transaccional: Este tipo de liderazgo se basa en el intercambio entre el líder y los empleados. El liderazgo transaccional es el opuesto al liderazgo transformacional. Responde a la concepción clásica, antes de que se divulgara la idea de inteligencia emocional. Los elementos de motivación son la recompensa y el castigo: es un intercambio de prestaciones materiales. El liderazgo transaccional se basa en un sistema de recompensas y sanciones para motivar al equipo.
- Liderazgo de Coaching (Entrenador): Este estilo se enfoca en el desarrollo personal y profesional de los miembros del equipo. Para llevar a cabo un estilo de liderazgo de coaching o entrenador, es fundamental contar con un líder-coach. Este tipo de líder debe ser creativo, colaborativo y también debe saber delegar, incentivando la autonomía al trabajador. Pone el foco no en las tareas diarias sino en acompañar a los empleados en su desarrollo personal: ayudarles a encontrar sus puntos débiles y fuertes. Invierte en la capacitación del equipo, muestra interés genuino por cada uno de ellos, permite equivocarse y fomenta la retroalimentación. Desventaja: exige mucho tiempo.
- Liderazgo Afiliativo: Con el liderazgo afiliativo se impulsan buenas relaciones entre los diferentes trabajadores, generando así un clima positivo y colaborativo. Este líder destaca por su carisma y es ideal para el comienzo de un nuevo equipo o en momentos de crisis para apaciguar el ambiente. No obstante, este tipo de liderazgo puede ser perjudicial; ya que en ocasiones el líder antepone esas buenas relaciones, olvidándose de los objetivos y de la productividad de la empresa. Favorece las relaciones personales y la confianza entre los colaboradores. Eficaz cuando los colaboradores acaban de sufrir excesivas presiones o han perdido autoestima. Abusar de este estilo, o no dedicar a las personas el tiempo necesario, puede disminuir la productividad y causar desconcierto.
- Liderazgo Burocrático: Asimismo, el estilo del liderazgo burocrático despunta por la rigidez, la precisión y la concreción de las normas impuestas para la organización empresarial. El liderazgo burocrático funciona bien si se usa en cierta medida, sobre todo en decisiones económicas o cuando, por ejemplo, se usan materiales peligrosos y es necesario tener un control máximo de lo que se hace.
- Liderazgo Carismático: El líder entusiasma a los subordinados, les motiva para dar lo mejor de sí mismos para alcanzar las metas establecidas. Pero el carisma solo no tiene efectos duraderos. Los colaboradores han de percibir que su esfuerzo es adecuadamente recompensado. Además, el modo en que son tratados no puede depender del estado de ánimo del jefe en cada momento.
- Liderazgo Liberal: Cada colaborador se responsabiliza totalmente de sus funciones y toma sus decisiones. El jefe deja hacer y monitoriza cómo se consiguen los resultados. El líder ha de estar dispuesto a asumir el fracaso, por haber elegido mal a las personas, no haberla formado bien o haber supervisado inadecuadamente.
- Liderazgo Paternalista: Es una variante de algunos anteriores. El líder se atribuye un papel benévolo, da confianza a sus empleados, les aconseja y estimula con premios y castigos. Según cómo se aplique, desincentiva que los empleados tengan criterio propio: simplemente han de obedecer. Este tipo de orientación es de carácter unidireccional; solo manda uno, aunque de una forma amable y servicial. Tiene su base en la construcción de un vínculo de confianza con los empleados. El denominado “patriarca” es el líder y se preocupa por el bienestar de todos los trabajadores.
- Liderazgo Situacional: Este estilo de liderazgo se puede considerar el más flexible. El líder conoce la madurez, el carácter y la manera de trabajar de su equipo de trabajo, así como las necesidades de su empresa. No existe un estilo único, sino que se ajusta el nivel de dirección y apoyo en función de la madurez, experiencia o motivación de las personas que forman el grupo.
- Liderazgo Servicial: En este tipo de liderazgo, los líderes involucran a los empleados, reconocen que los métodos, pasos y procesos se obtienen con y a través de las personas. Para ello, intentan que sus trabajadores entiendan por qué se hacen ciertas cosas y cuál es el objetivo que se persigue.
- Liderazgo Natural: Este tipo de liderazgo nace por sí solo en un grupo de trabajo. El líder no es reconocido como tal con un título, sino que representa ese “rol” a la perfección. Este tipo de líder no suele ser cuestionado; se toman sus recomendaciones y guías como algo que hay que cumplir. Decimos que este estilo de liderazgo se crea de manera natural, porque nace gracias a la actitud diaria de la persona y su manera de trabajar. Esta forma de liderar tiene mucha relación con tomar la iniciativa.
- Liderazgo Positivo: El líder genera acciones que fomenten un buen clima de trabajo entre sus colaboradores. La mayor influencia es el ejemplo. El líder se esfuerza por ser buena persona, es agradecido, perdona, fomenta el salario emocional, estimula la positividad.
¿Cómo ser un buen líder?
En conclusión, los diferentes tipos de liderazgo reflejan que no existe un único camino hacia el éxito en la gestión de equipos. Su eficacia depende en gran medida del contexto y las necesidades del equipo y la organización. Aunque el liderazgo correcto puede variar según el entorno y los desafíos, lo esencial es desarrollar habilidades de liderazgo que fomenten la claridad en los roles, el compromiso y un nivel superior de moral y motivación.
En última instancia, cuenta la opinión de los miembros del grupo y su percepción del líder como fuente de inspiración. Al adoptar el estilo de liderazgo más efectivo para cada situación, se pueden crear equipos cohesionados que no solo cumplan con los objetivos, sino que también crezcan profesionalmente.
Recordamos que lo ideal es que los líderes no utilicen un único tipo de liderazgo, sino que hagan un mix y vayan implementando características de cada uno en función de las circunstancias. Por lo tanto, te recomendamos ser el mejor ejemplo para tus empleados, además de ser innovador y visionario, detectar oportunidades de mejora, crear un ambiente que estimule la creatividad de los trabajadores y su productividad.
El liderazgo no es una habilidad innata que solo algunas personas poseen, sino una competencia que puede aprenderse y entrenarse. Algunos pasos prácticos para avanzar en este camino incluyen: trabajar la comunicación asertiva, aprender a dar y recibir feedback constructivo, practicar la gestión emocional, fomentar la escucha activa y adquirir técnicas de motivación y acompañamiento. La formación juega un papel fundamental en este proceso.
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No existe un estilo de liderazgo que funcione en todas las situaciones. La clave está en adaptarse a las necesidades del equipo, las características de los proyectos y el contexto organizacional. Entender los diferentes tipos de liderazgo ayuda a mejorar su enfoque y permite a las organizaciones identificar qué estilo es más adecuado para alcanzar sus objetivos. El liderazgo no es una fórmula única; es una habilidad dinámica que requiere flexibilidad, autoconocimiento y empatía.
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