La familia Posada ha dejado una huella imborrable en diversos ámbitos, desde el empresarial y cultural hasta el taurino. A lo largo de generaciones, sus miembros han destacado por su talento, dedicación y contribuciones a la sociedad.
José Posada Herrera: Influencia en la Política y la Sociedad
Entre las figuras importantes de la familia Posada, destaca José Posada Herrera, cuya correspondencia revela su influencia en la política y la sociedad de su tiempo.
Ejemplos de su influencia se encuentran en:
- Petición de la Junta de Comercio de Santander a José Posada Herrera, fiscal del Consejo Real, recomendando la presentación de una exposición a S.M.
- Correspondencia remitida a José Posada Herrera de recomendación, agradecimiento y otros asuntos: de C.
- Correspondencia dirigida a José Posada Herrera sobre asuntos particulares y felicitaciones: de P. de la Bárcena a Jaime V.
- Correspondencia sobre asuntos familiares y particulares remitida a José Posada Herrera por varios parientes como Julián Ceballos, Manuel de Ceballos, Bonifacio Cortes Llanos, Domingo Fontaos y Ángel J.
Victoriano Posada: Un Torero de Época
Otro miembro destacado de la familia es Victoriano Posada, un torero salmantino que trascendió fronteras. Fallecido en Guayaquil (Ecuador) a los 90 años, dejó una huella imborrable en la tauromaquia.
Victoriano Posada fue uno de los grandes toreros salmantinos y pionero, tras su coetáneo Emilio Ortuño Jumillano, en gozar de reconocimiento lejos de esta tierra. Nació en Salamanca el uno de abril de 1930 y, siendo niño, lo sorprendió la Guerra Civil, de la que siempre quedan perpetuados recuerdos en las despensas de la memoria.
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Superada la contienda, aprendió las primeras letras en la escuela, aunque pronto abandonó los libros. En esos tiempos, marcados por tantas carencias, fue necesario colaborar en la economía familiar, y él lo hizo colocándose, desde tierna edad, en un conocido bar americano situado en la calle Toro, de su ciudad natal, llamado El Corzo.
Ese ambiente impregnó al pequeño Victoriano y despertó en su interior un mundo de inquietudes a su alrededor para tratar de ser algún día uno más de ellos, de esos grandes toreros que llegan en el invierno a Salamanca para prepararse en sus ganaderías.
Uno de ellos fue Manolete, tan habitual en esa Salamanca de la postguerra; también Pepe Luis Vázquez, a quien tanto admiraba, al igual que a Pepín Martín Vázquez; sin olvidar a Domingo Ortega, con el que coincidió varias veces en el campo y escuchó con atención hablar de los recuerdos sobre la grave cornada sufrida años atrás en Salamanca.
La buena relación ganada por Victoriano con la gente del toro y también con el dueño del bar, Alfonso Coquilla, propició que acudiera en numerosas ocasiones al campo y tuviera más fácil que otros capas poder torear, empezándose a curtirse en las fincas del Campo Charro destacando con prontitud sus buenas condiciones, junto a la planta que luce.
Eso propició que el catorce de octubre de 1949 actuara en Alba de Tormes como sobresaliente de un festejo y fuera la primera vez que vistió un traje de luces, aunque al final no intervino en la lidia. Ese hecho se vivió con tal emoción en su hogar que su madre cada tarde le hacía vestir el terno para que fueran las vecinas a verlo y observasen lo guapo que era.
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A partir de 1950, comenzó a torear regularmente en novilladas y festivales, ganándose el respeto de una afición que se ilusionó con el muchacho. Inmediatamente se fijó en él Florentino Díaz Flores, un taurino abulense afincado en Salamanca, torero en su juventud y que por entonces hacía sus pinitos en labores de empresario y también apoderado.
En manos del señor Flores, se preparó para dar el salto con picadores en la plaza carabanchelera de Vista Alegre, regentada por Domingo Dominguín y sus hijos. La fecha fue el ocho de junio de 1952, compartiendo cartel con Paquiro y Pacorro, y logró un éxito tan importante que le supuso repetir varias tardes más en ese escenario, manteniendo en todas el alto nivel del debut.
Dinastía Taurina de los Posada
El mundo del toro ha sido cuna de grandes dinastías, y la familia Posada es un claro ejemplo de ello. Desde finales del siglo XIX, con Francisco de Posada como rejoneador, hasta la actualidad, con figuras destacadas como Posada de Maravillas, la tradición taurina ha estado presente en cada generación.
Ya a finales del siglo XIX, un antepasado suyo, Francisco de Posada, fue rejoneador. El nieto de éste, Juan Posada, sería un destacado torero a mediados del siglo XX. La nueva generación de la familia ha tenido en Santiago Ambel Posada (36) una figura destacada.
Posada de Maravillas: Un Torero Moderno
Posada de Maravillas debutó oficialmente en 2013 y un año más tarde sufrió un percance en la feria de San Fermín tras ser herido en una mano que le hizo enfrentarse a una operación de tres horas.
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Más allá de los alberos, los ruedos del corazón le son relativamente ajenos. En el verano de 2019 se le relacionó con Gloria Camila (24) en plena tormenta mediática tras su ruptura con el televisivo Kiko Jiménez (28). Ni el torero ni la hija de José Ortega Cano (67) confirmaron nunca que tuvieran algo más que una amistad, pero el rumor le situó en el punto de mira de la prensa rosa durante unas semanas.
José Luis Ambel Barranco nació en Badajoz el 25 de febrero de 1994 y su trayectoria en los ruedos ha sido fulgurante, considerado uno de los diestros más importantes y con más proyección de la actualidad.
Posada es un gran aficionado a la música de artistas como Justin Bieber (26) o Michael Jackson. Además, se ha convertido en un torero con una especial afinidad como el colectivo LGTBI que ha hecho que muchos le denominen el 'torero de los gays'.
"Estamos en un mundo machista y no toda la gente tiene mentalidad abierta. Para ello, es fundamental que haya todo tipo de aficionados.
Francisco González de Posada: Intelectual y Académico
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, licenciado en Filosofía y Letras, en Ciencias Físicas, catedrático de Física Aplicada, fundador de las Universidades de Verano de Laredo y del Real Valle de Camargo entre otras y con nueve doctorados en su haber, Francisco González de Posada aún ha tenido tiempo de investigar y escribir. Más de 50 títulos ha publicado el gaditano, que cual jándalo en dirección contraria, ha establecido un sólido vínculo con Cantabria.
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