Invictus: Significado y Liderazgo

Esta vez quiero analizar «Invictus», el “biopic” que coge la figura de Mandela y la ensalza con razón, pues se trata de una figura histórica a estudiar. Se ha dicho que el filme «cabe tildarse de hagiográfico» y, en parte, estoy de acuerdo. Desde luego, esta persona es de admiración: 27 años en una cárcel minúscula y sale perdonando a los que le encerraron en ella. Como bien dice François, el capitán de rugby (Matt Damon), “no hay quien pueda entenderlo”.

Mi análisis personal parte de la convicción personal de que el film recoge esta figura y su historia para hablarnos del perdón. Es un himno a Mandela como símbolo del perdón. Es, por tanto, más aún, un himno al perdón. Un himno muy explícito en muchas ocasiones, y en otras no tanto.

La presentación de la película ya muestra los tres «ámbitos» en donde se va a ilustrar ese perdón y esa reconciliación que se busca: el equipo de escoltas de Mandela, el equipo de rugby y la familia de Francois, el capitán de rugby. Mandela, en este análisis desde el perdón, ejerce como inspiración.

Nelson Mandela, tras 27 años en prisión, alcanza democráticamente la presidencia de su país. Pero conseguir que quienes estaban enfrentados -tanto quienes dominaban como los que eran sometidos- se conviertan en ciudadanos de un único estado es una tarea más difícil incluso que mejorar la pésima situación económica.

Como peculiar estrategia, Mandela (Morgan Freeman) decide ganar para su causa de verdadera integración al capitán del equipo de rugby de Sudáfrica, Francois Pienaar. Nelson Mandela fue un líder político y activista que luchó incansablemente contra el apartheid en Sudáfrica, convirtiéndose en un símbolo universal de resistencia, justicia social y reconciliación, y uno de los personajes más inspiradores y destacados del siglo XX.

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Conocido como el prisionero 46664, Mandela pasó 27 años encarcelado, un periodo que no lo debilitó, sino que fortaleció su compromiso con la libertad y la dignidad humana. Su liberación, el 11 de febrero de 1990, marcó un antes y un después en la historia de Sudáfrica y del mundo.

En 1993, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz por su liderazgo visionario en la lucha contra el apartheid y su extraordinaria capacidad para tender puentes entre comunidades profundamente divididas. Un año después, en 1994, Mandela hizo historia al convertirse en el primer presidente negro de Sudáfrica, liderando las primeras elecciones democráticas en las que todas las personas, independientemente de su raza, tuvieron derecho al voto.

Durante su presidencia, trabajó para construir un sistema político multirracial y una democracia sólida que garantizara derechos y justicia para todos los sudafricanos. Incluso después de dejar la presidencia en 1999, Mandela siguió dedicando su vida a la promoción de la paz, los derechos humanos y la lucha contra el VIH/SIDA, una de las crisis más graves de su país.

En 2006, fue reconocido por Amnistía Internacional con el Premio "Embajador de Conciencia", un honor otorgado a quienes demuestran un compromiso excepcional con los derechos humanos y la lucha por la justicia. Esta distinción subrayó aún más su incansable esfuerzo por la liberación y la dignidad de todos los pueblos, no solo en Sudáfrica, sino en el mundo entero.

Su fallecimiento en 2013 dejó un vacío inmenso, pero su legado sigue vivo, recordándonos que el cambio es posible incluso en las circunstancias más adversas.

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El Rugby como Símbolo de Unidad

Mandela recibe un país dividido y busca unirlo. Y apuesta por el rugby, potenciado por la copa del mundo, símbolo despreciado por los negros que le votaron, símbolo del poder de los blancos que adoran ese deporte, símbolo, por tanto, de la división del país. Y quiere reconvertirlo en un símbolo de unión.

Mandela sabe que el hombre vive mucho de símbolos («Este país necesita sentirse grande»). Podría decirse que Mandela apuesta consigo mismo que si consigue que el rugby les una, podrá hacer que el país se una. Por tanto, el rugby (deporte violento, muy bélico en sus formas) es símbolo también de la ajetreada lucha de Sudáfrica por salir adelante. De la Sudáfrica con la que Mandela sueña.

El Mandela del film (o Eastwood, según lo que queráis pensar) sabe que el perdón, en infinidad de ocasiones, no sale solo. Necesita de algo que te una al otro, de algo que te ayude a compartir con el otro. En la película, que no tiene una mirada cristiana, se apuesta por compartir un equipo de rugby, un sueño de victoria. Algo que puedan compartir unos y otros. Y no es tontería. Aún recuerdo mi corazón emocionado cuando España ganó la copa del Mundo. No me gusta nada el fútbol, pero ver la explosión de unión, camaradería y pasión compartida, orgullo de ser español en gente que, en otro momento, apenas se mirarían a la cara, me encantó. No quiero meterme en política, sólo quiero comparar las situaciones e intentar ilustrar lo que quiero decir.

Esa misma unión, esa reconciliación, se ilustra en el grupo de escoltas. Su propia evolución interna es también reflejo, en un pequeño grupo, del país. No hace falta explicar mucho más. Y lo mismo sobre la familia de François y su relación con su criada.

Invictus: Un Poema de Resiliencia

Y por último, el otro símbolo magistralmente llevado es el poema, Invictus, que da nombre a la película. Es esencial para entender lo que Eastwood quiere hacernos ver sobre el perdón. Y digo que este poema es esencial porque nos cuenta lo que Eastwood quiere que aprendamos del ejemplo de Mandela. Que el perdón es la única manera de no dejarnos conquistar. Perdonar a los demás las ofensas que te hayan hecho te libera, dice el propio Mandela al inicio del film.

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Te da las riendas de tu corazón, de tu alma, pues no dejas que el rencor te esclavice o sujete. Sólo el que perdona puede, realmente, decir que tiene un alma inconquistable. El poema Invictus de William Ernest Henley también constituyó una base segura para Mandela: un poderoso recordatorio de que las dificultades y el miedo no son rival para un alma indomable.

Me gustaría finalizar el post con es un fragmento del poema breve «Invictus» del escritor inglés William Ernest Henley (1849-1903). Ideas para la eternidadNelson Mandela, el hombre que atesoró la famosa la frase del poema “Invencible”, de William Ernest Henley, “soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma", dijo afrontar la muerte como algo inevitable.

Así culmina el poema Invictus, en el que Mandela encontró inspiración. Cuéntame ¿Qué significado le das a este final del poema Invictus? ¿Con cuál (es) estilos de liderazgo te identificas? ¿Qué peso tiene la actitud positiva en tu vida personal y profesional?

Liderazgo y Resiliencia

El legado de Nelson Mandela también se puede ver en sus frases más famosas, que reflejan su compromiso con la justicia, la igualdad y la reconciliación.

  1. Privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad.
  2. Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien.
  3. Todas las personas debemos preguntarnos: ¿he hecho todo lo que está a mi alcance para lograr una paz y una prosperidad perdurables en mi ciudad y mi país?
  4. La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es el arma más poderosa para cambiar el mundo.
  5. Los niños y las niñas no solo son el futuro de la sociedad sino el futuro de las ideas.
  6. Detesto el racismo, porque lo veo como algo barbárico, venga de un hombre negro o de un hombre blanco.
  7. Nunca he considerado a ningún hombre como mi superior, ni fuera ni dentro de la cárcel.
  8. Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de las demás personas.
  9. Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de que hayamos vivido; es la diferencia que hemos hecho en la vida de los demás lo que determinará el significado de la vida que llevamos.
  10. Una nación no debe juzgarse por cómo trata a su ciudadanía con mejor posición, sino por cómo trata a quienes tienen poco o nada.
  11. Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.
  12. Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen o su religión. La gente aprende a odiar. También se les puede enseñar a amar. El amor llega más naturalmente al corazón humano que lo contrario.
  13. La erradicación de la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho humano fundamental, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras persista la pobreza, no habrá verdadera libertad.
  14. Al igual que la esclavitud y el apartheid, la pobreza no es natural.
  15. No me juzguéis por mis éxitos. Juzgadme por todas las veces en que he caído y me he vuelto a levantar.
  16. La paz no es simplemente la ausencia de conflicto; la paz es la creación de un entorno en el que todos y todas podemos prosperar.
  17. Cuando se escriba la historia de nuestro tiempo, ¿seremos recordados por haber hecho lo correcto o por haber dado la espalda a una crisis global?
  18. Una preocupación fundamental por las demás personas en nuestras vidas individuales y comunitarias contribuiría en gran medida a hacer del mundo el mejor lugar con el que tan apasionadamente soñamos
  19. Que las generaciones futuras nunca digan que la indiferencia, el cinismo o el egoísmo nos han hecho no estar a la altura de los ideales del humanismo que encierra el Premio Nobel de la Paz.
  20. El camino que tendremos que recorrer no será fácil. Todos sabemos con qué empecinamiento el racismo puede aferrarse a la mente y con qué profundidad puede infectar el alma humana. (…) Por dura que pueda ser esta batalla, no nos rendiremos. Sea cual fuere el tiempo que requiera, no cejaremos en nuestro empeño.

Poder liderarnos comprende un cúmulo de pensamientos, sentimientos y acciones positivas, orientadas al equilibrio de nuestra autoestima, con una administración inteligente de las emociones. Comprenderse y dominarse es vital para todo líder. Sabemos muy bien de qué manera la ferocidad de una emoción puede afectarnos tan negativamente hasta llegar a anular toda nuestra humanidad.

Para comenzar a entender nuestra realidad, debemos ir en busca de nuestro niño interior, reconocerlo y abrazarlo, para así resetear nuestra actualidad en busca de un presente pleno y un futuro mejor.

No estaba equivocado Aristóteles cuando decía que la felicidad no es un regalo de los dioses, sino que esta debe ser lograda a través de la práctica de la ética de la virtud, lo que lleva al hombre dichoso a un buen vivir.

Si existe un arma más letal y poderosa que necesita un líder para expandir todo su esplendor, esa es la cultura. Precisamente esa coherencia, combinada con un ejemplar ejercicio de la Inteligencia Emocional, lo han convertido en un icono del Liderazgo, en su sentido más amplio y humanista.

El líder sudafricano nos dejó muchas perlas a lo largo de su vida, algunas de ellas fueron de «palabra» y otras de «obra». Con respecto a las perlas de «obra», Paco Yuste (mi maestro en el ámbito del Coaching) siempre menciona lo ocurrido con James Gregory, el que fue carcelero de Mandela en Robben Island.

A través de la relación mantenida entre ambos, la lealtad del carcelero se va inclinando poco a poco hacia la lucha de liberación de Sudáfrica. James Gregory empezará a darse cuenta de lo cruel que puede llegar a ser el hombre con sus congéneres, simbolizando la evolución de Sudáfrica hacia una democracia en pleno auge.

Para Mandela la educación es una de las fuerzas motrices del cambio y un elemento clave en la consecución de la más genuina de las libertades. Durante los 13 años que permaneció en la prisión de Robben Island, fue obligado a realizar trabajos forzados en las minas de cal de la isla. Estando en la cárcel murió su madre y uno de sus hijos, pero se le negó el permiso para asistir a sus funerales.

Estamos ante un clarísimo ejemplo de persona centrada en el «ser» y no en el «tener». Enfoques como este lo hicieron merecedor del Nobel de la Paz en 1993. Jugar a «ganar-ganar» supone una estrategia provechosa para todas las partes que se diseña de manera que todos los participantes puedan beneficiarse de uno u otro modo.

Sus palabras inspiraron los sueños de justicia social de cuatro generacionesEs el símbolo mundial de quien persigue un alegato hasta las últimas consecuencias. Prueba de ello fue su discurso ante un Tribunal que lo juzgaba por alta traición, en 1961: "Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y, si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir".

Y es que sus palabras, sus frases más célebres, han sido capaces de inspirar los sueños de justicia social de más de cuatro generaciones, tanto en su país como a nivel internacional. "Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás". "La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es el arma más poderosa para cambiar el mundo”. “Nunca debería ocurrir que esta tierra hermosa experimente la opresión de una persona por otra”. "La democracia exige que los derechos políticos y de las minorías se resguarden". "Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien".

Dirigida por Clint Eastwood, protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon. Película producida por Eastwood, Lori McCreary, Robert Lorenz y Mace Neufeld. Guión de Anthony Peckham basado en el libro El Factor Humano de John Carlin.

En la película, Mandela acude a Pienaar para que lleve a su equipo a lo más alto, citando un poema que, para él, fue fuente de inspiración y fortaleza durante sus años en prisión. Más adelante se desvela que el poema es "Invictus" de William Ernest Henley. Según transcurre la película, adquiere un significado más amplio".

"Se trata de una importante historia acerca de un acontecimiento asombroso que muy pocos conocen", señala Freeman. "No puedo recordar ningún momento histórico en el que una nación se uniera de forma tan repentina y tan absoluta. Al comienzo de "Invictus", Nelson Mandela, un hombre que ha pasado 27 años en prisión por luchar contra el apartheid, es elegido presidente de una Sudáfrica que sigue estando terriblemente dividida.

Con su país al borde del colapso, el Presidente Mandela ve esperanzas en un extraño lugar: el campo de rugby. Sabe que debe volver a unir a todos para encontrar un modo de apelar a su orgullo nacional, algo, quizá lo único, que tenían en común en ese momento. Ese fin es el sueño de Mandela de una "nación multicolor", empezando con los colores verde y oro de los Springboks.

Anthony Peckham, guionista, nació en Sudáfrica, lo que le da la oportunidad de comprender mejor la época y el lugar en que se desarrolla la historia. Mandela comprendió que tenía una oportunidad perfecta para dirigirse a la parte del electorado que no le había votado que, en verdad, le temía. Usar el foro de la Copa del Mundo era perfecto. No se trataba sólo de un partido, sino del hecho de que Mandela aprovechó un equipo que los sudafricanos negros odiaban y, con fuerza de voluntad, prácticamente arrastró a todos a ser seguidores del equipo".

Mandela básicamente le pide que supere las expectativas de su país y sus propias expectativas y que gane la Copa del Mundo", comenta el actor. "Es una petición excesiva y Francois sabe que, en realidad, es mucho más importante que cualquier partido de rugby. Sin embargo, en un momento determinado, todo el equipo comprende que se han convertido en una importante herramienta para reconciliar a su país. Es una bella y ejemplar historia que destaca lo mejor de cada uno y de lo que somos capaces los seres humanos. Y lo que la hace más increíble es que realmente sucedió".

Como país anfitrión de la Copa del Mundo de ese año, Sudáfrica tenía derecho a participar automáticamente. Sin embargo, los Springboks eran indiscutiblemente los más débiles, en gran parte debido a su falta de experiencia en la escena mundial. Debido al apartheid, durante años se prohibió a Sudáfrica participar en pruebas deportivas internacionales.

Morgan Freeman y su socia de producción, Lori McCreary, llevaban años desarrollando una película sobre Nelson Mandela. Pensamos que era un magnifica manera de formarse una opinión de la personalidad y el carácter de Mandela en una historia que transcurre en menos de un año", comenta McCreary.

Sin embargo, McCreary comenta que antes de seguir adelante, ella y Freeman fueron personalmente a conseguir la aprobación de Mandela, a quien en Sudáfrica llaman "Madiba". "Morgan empezó diciendo, ‘Madiba, llevamos mucho tiempo trabajando en otros proyectos, sin embargo, acabamos de leer algo que creemos puede llegar a la esencia de quién sois ’ e incluso antes de que terminara la frase, Madiba dijo'¡Ah!, la Copa del Mundo'. Fue entonces cuando supe que íbamos por buen camino".

A partir de ahí, Neufeld planteó a Anthony Peckham, guionista con quien había trabajado anteriormente, la posibilidad de escribir el guión. La historia no es sólo para los sudafricanos. Para mí, la historia trata del liderazgo, no sólo de Mandela, sino también de los Springboks y de otros. El auténtico liderazgo es un bien escaso y, cuando se encuentra, se debería celebrar".

Freeman, que durante años ha pasado algún tiempo con Mandela y le considera un amigo, comenta "Era una de mis mayores preocupaciones, conseguir su acento y su ritmo al hablar. Le he oído hablar muchas veces y según se acercaba el momento de empezar a rodar vi algunas cintas y, de repente, lo conseguí". El actor señala que la parte más importante de su interpretación no se podía ensayar. "Quería evitar actuar como él. Necesitaba ser él y ese era el mayor reto. Cuando conoces a Mandela, te das cuenta de que estás ante la grandeza, es algo que simplemente emana de él. Induce a la gente a conseguir lo mejor, es su vocación. Algunos lo llaman la magia de Madiba. No estoy seguro de que la magia se puede explicar".

Matt Damon tenía que dominar un acento sudafricano para interpretar al Capitán de los Springboks, Francois Pienaar. Cuando llegué a su casa, me abrió la puerta y me quedé mirándole. Damon no tenía por qué haberse preocupado, ya que según cuenta Pienaar el actor le impactó inmediatamente. "Es un gran tipo. Me impresionó su humildad y su socarrón sentido del humor. Quería aprender todo lo que pudiera sobre mí, mi filosofía como capitán y cómo fue para nosotros el año 1995. También hablamos del rugby, de cómo son los entrenamientos y de los aspectos técnicos. Nos divertimos mucho".

Para prepararse para interpretar a un jugador de rugby veterano, Damon también contó con la ayuda de otra estrella de los Springboks de 1995, Chester Williams, que era el único jugador negro del equipo. En "Invictus", Williams hizo de entrenador de los jugadores de rugby cinematográficos y fue un recurso inestimable para los cineastas. "Chester se quería asegurar de que en la película se jugaba auténtico rugby", añade Eastwood.

La resiliencia es la capacidad de recuperarse de los reveses, perseverar ante la adversidad y emerger más fuerte que antes. Uno de los retos más difíciles que enfrenté en mi carrera fue lidiar con el TEPT. Busqué terapia, recurrí a mi fe y comencé a reconstruir poco a poco mi autoestima. Ser resiliente no significa ser duro todo el tiempo. La verdadera resiliencia requiere compasión, con los demás y contigo mismo.

  • - Busca apoyo: No tengas miedo de apoyarte en otros cuando lo necesites.
  • - Aprende del fracaso: La resiliencia a menudo nace del fracaso.
  • - Céntrate en lo que más importa: Para mí, la fe y la familia son la base de mi resiliencia.

La resiliencia ha sido mi fuerza motriz a lo largo de mi carrera y mi vida. Fomente una cultura de aprendizaje y mejora continua. Los líderes que adoptan una mentalidad de crecimiento ven los fracasos como valiosas experiencias de aprendizaje. Los líderes deben cultivarla para progresar y prosperar.

La verdadera determinación de un líder no reside en su desempeño durante los buenos momentos, sino en cómo demuestra fortaleza emocional, valentía y profesionalismo durante los momentos más difíciles. La resiliencia es una característica crucial de los líderes de alto rendimiento. La resiliencia es un rasgo vital para un liderazgo eficaz.

Al cultivar una mentalidad de crecimiento, desarrollar la inteligencia emocional, fortalecer las redes de apoyo, practicar el autocuidado y aceptar el cambio, los líderes pueden desarrollar la resiliencia necesaria para afrontar los desafíos y liderar con confianza. Es importante adaptarse rápidamente a los cambios.

Mantente de tu lado, no en tu caso. Te hará más resiliente. Ser psicológicamente fuerte puede ayudarle a recuperarse de la adversidad y a desempeñarse mejor bajo presión. Pero la resiliencia no es algo que se adquiere de un día para otro. En esencia, están a la altura del desafío.

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