Existen muchos tipos de líderes, y cada uno es el óptimo para determinadas circunstancias y la consecución de diferentes objetivos, sin que ninguno sea estrictamente mejor que los demás. El liderazgo en las empresas ha ido transformándose con el tiempo y la evolución de la sociedad, de la misma forma en que lo hacen el resto de los aspectos de nuestra cultura.
Sin embargo, podríamos afirmar que la principal cualidad de un líder es la integridad personal. Se trata de una cualidad que no va a inculcarte ningún tipo de formación por exclusiva y efectiva que sea.
Saber reconocer a un antilíder, y ser consciente del impacto del mal liderazgo sobre los equipos que dirige, es crucial para una empresa que desee continuar creciendo. La razón es que se trata de ese tipo de directivo que todo empleado teme tener por encima.
En el ámbito laboral contemporáneo, el liderazgo tóxico se ha convertido en una epidemia silenciosa que afecta a la salud mental y el bienestar de los empleados. En este artículo, exploraremos qué es el liderazgo tóxico y los problemas que plantea. Comparar el liderazgo tóxico con un liderazgo saludable resalta la importancia de promover entornos laborales más positivos y productivos.
Características del Liderazgo Negativo
El antilíder está motivado ante todo por un concepto egocéntrico de sí mismo y una concepción dominante y autócrata del liderazgo. El liderazgo tóxico se manifiesta a través de una serie de características y comportamientos que reducen la motivación, la productividad y la salud mental de los empleados. Entre estas características destacan:
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- Falta de comunicación efectiva: El antilíder no solo es incapaz de escuchar el feedback que las personas de su equipo le transmiten.
- Falta de empatía.
- Obsesión por el control (micromanagment): Es incapaz de delegar, porque su ego no se lo permite.
- Toma de decisiones ineficaz.
- No fomenta la colaboración.
Un líder negativo es aquel estudiante que usa su influencia para imponer su voluntad a los demás, excluyendo, manipulando o controlando al grupo en beneficio propio. En lugar de fomentar el compañerismo y la cooperación, genera un ambiente de tensión y desigualdad. Detectar estas conductas a tiempo es esencial para intervenir de manera efectiva.
Consecuencias del Liderazgo Negativo
Estos efectos nocivos sobre los empleados repercuten antes o después en la totalidad de la organización. La rotación conduce a una pérdida irreparable de talento, que reduce la capacidad de crecimiento.
Hoy en día, la falta de liderazgo es un problema que afecta a numerosas empresas pertenecientes a todos los sectores. Saber liderar equipos no es tarea fácil y una mala gestión en este sentido puede suponer graves consecuencias para la compañía.
Las consecuencias de un mal liderazgo por parte de los mandos intermedios dentro de cualquier empresa son correlativas. Es decir, a raíz de un bajo nivel de compromiso, van a surgir una serie de problemas que afectan a la empresa. Tanto a la productividad y desempeño de la organización en general, como al clima laboral en el que los trabajadores deberán desempeñar sus tareas día tras día.
Una de las más graves consecuencias de un mal liderazgo es que los empleados pierdan el sentido de pertenencia con su trabajo y su empresa. Este hecho es peligroso para la organización. Cuando los profesionales no están alineados con los valores y objetivos de la misma, pierden el interés por el éxito y crecimiento de la marca.
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Esta situación puede agravarse aún más cuando esta falta de compromiso favorece la fuga de talento. Dicho de otro modo, la marcha de trabajadores que no poseen ningún vínculo afectivo con su empresa y que, por tanto, no tienen ningún problema en abandonarla. Esto ocurre cuando sienten que su trabajo no es valorado y marchan de su empresa en busca de otra compañía que les ofrezca mejores condiciones laborales y donde sentir que su trabajo merece la pena. En consecuencia, se eleva el índice de rotación.
A raíz de esa perjudicial falta de compromiso laboral, surgen otros problemas como el descenso inmediato de la productividad. Es muy importante que los trabajadores de una empresa tengan muy claras cuáles son las funciones correspondientes a su puesto. Además de cómo llevarlas a cabo y qué importancia tienen en relación a los objetivos generales de la empresa.
Además, en la mayoría de los casos en que existe una falta de liderazgo por parte de los mandos intermedios, se establecen objetivos inalcanzables. La frustración provocada por ese bajo rendimiento que, a su vez, deriva de la falta de compromiso por parte de los trabajadores, desencadena, en última instancia, en un clima laboral desagradable para los equipos.
En definitiva, un ambiente laboral sano y agradable es imprescindible para que un empleado pueda enfrentarse a los nuevos retos que surgen cada día y desarrollar las funciones propias de su puesto de trabajo de forma productiva. Si la relación entre compañeros y con los superiores no es buena, repercutirá en la comunicación y surgirán malentendidos, conflictos internos y errores imposibles de solucionar.
La falta de liderazgo desencadena una serie de problemas graves para las empresas que debemos evitar a toda costa. La falta de compromiso de los equipos es una de las consecuencias más perjudiciales de contar con líderes que no están preparados para gestionar a sus equipos de profesionales. Es por ello que, conocer cuál es el nivel de engagement, o compromiso laboral, de los empleados respecto a la empresa en la que trabajan, es fundamental hoy en día. No podemos dar soluciones si no conocemos el por qué del problema.
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Combatiendo el Liderazgo Negativo
La mejor manera de combatir el liderazgo negativo es prevenirlo. El departamento debe siempre llevar a cabo una intensa monitorización de la labor de los líderes de departamento para detectar a un antilíder.
Cuando existe falta de liderazgo en una organización, es muy probable que sus mandos intermedios no estén lo suficientemente formados. C¡No esperes más!
Para cuidar el feedback que se emite a los empleados es importante tener como pilar fundamental la autoconciencia, fomentando en todo el organigrama de la compañía una cultura corporativa positiva basada en el respeto, la responsabilidad, la colaboración y la confianza mutua. Para asegurarte de utilizar bien la inteligencia emocional como líder, existen diversas consideraciones que debes tener en cuenta, en especial en lo que atañe a los malos hábitos de conducta.
Las personas que siempre ven el vaso negativo contagian esta perspectiva a los que los rodean. Una cota de exigencia notable y la competitividad sana pueden ser factores positivos en el ecosistema de la empresa, pero si te pasas, generarás frustración y problemas de motivación, estrés y baja productividad en el seno de tu equipo, fomentando una visión individualista en lugar de beneficiarte del trabajo colaborativo.
La crítica horizontal, constructiva y sincera es positiva, no así las críticas constantes, poco productivas o emitidas desde una posición de superioridad y desprecio. Las personas obstinadas y obsesivas son incapaces de cambiar su perspectiva de ver o la manera de hacer las cosas, perseverando de forma implacable en cosas que escapan a su control. La paciencia y la apertura de miras son fundamentales para generar un espacio de trabajo plural, diverso y flexible donde todos tengan cabida. De lo contrario, poner expectativas demasiado altas, no escuchar o perder los nervios solo delatan a un líder sin empatía ni inteligencia emocional para sortear las adversidades. Un líder indeciso perjudica a su equipo al sentirse paralizado, intelectualizar demasiado las cosas o desconfiar permanentemente de su propia intuición.
El liderazgo negativo puede parecer un problema desafiante, pero también es una oportunidad para guiar a los estudiantes hacia un desarrollo emocional y social más saludable. Con atención, empatía y estrategias adecuadas, podemos transformar un aula llena de conflictos en un espacio donde cada niño se sienta valorado, escuchado y parte de un equipo.
Algunas estrategias para prevenir y abordar el liderazgo negativo en el aula incluyen:
- Conversa en privado: Explícale cómo su comportamiento afecta al grupo con frases como: «He notado que a veces excluyes a otros.
- Formación de equipos: Divide la clase en grupos de 4 a 6 niños.
- Entrega del desafío: Cada equipo recibe una tarjeta con un reto.
- Trabajo en equipo: Durante la actividad, los niños deben interactuar y apoyarse mutuamente.
El liderazgo es como una chispa: puede iluminar y guiar a un grupo o, si se descontrola, causar un incendio que genere conflictos y divisiones.