El liderazgo tranquilo, ejemplificado por figuras como Carlo Ancelotti, se distingue por su capacidad para generar entornos de respeto y confianza, fomentando la influencia y la persuasión en lugar del miedo.
El Modelo de Liderazgo de Carlo Ancelotti
El papel de Carlo Ancelotti en el Real Madrid es la clave de bóveda del éxito del club. Desde una perspectiva empresarial, el modelo de Ancelotti es similar al que propugna Jim Collins, experto en liderazgo y autor del libro Empresas que sobresalen, que defiende que en los líderes número cinco, como así se los conoce, la ambición y la humildad van unidos.
En las empresas exitosas en las que el líder es ambicioso, y está muy centrado en los objetivos, siempre hay un componente de humildad, de entenderse bien con los miembros del equipo para obtener los mejores resultados. Este autor demostró en varios estudios que las empresas excelentes combinan esas dos características, ambición y humildad, como en el caso de exigencia con afecto de Ancelotti.
Características del Liderazgo Tranquilo
- Empatía, Compasión y Amabilidad: En su carácter, Ancelotti destaca por combinar lo que llamo en mi libro Esencial (Roca Editorial) «el trío de ases ganadores», que son la empatía, la compasión y la amabilidad.
- Poder de Influencia y Persuasión: Su liderazgo genera un poder de influencia y persuasión muy potente en los miembros del equipo porque le hace poderoso el hecho de ser una persona serena.
- Respeto y Confianza: Genera entornos de respeto y confianza, no de miedo; no es un jefe que guía, sino un líder con autoridad y que deriva de la eficacia de su propia trayectoria profesional, de haber conquistado muchos trofeos en los equipos en los que ha estado y de saber entender la organización y el club y a las personas que lo componen.
- Autenticidad: Hay un rasgo en el que convergen todos los líderes: la autenticidad. Los mejores líderes son fieles a sí mismos: a su esencia, a sus convicciones y valores.
- Calma y Serenidad: La calma es poder. Las personas calmadas siempre inspiran respeto. Cuando uno tiene confianza en sí mismo no necesita gritar, ni despotricar, ni discursear, ni hacer aspavientos... Exaltarse nubla el cerebro y hace perder autoridad. Esa actitud serena y tranquila del entrenador blanco es una de sus principales virtudes.
La Importancia de la Gestión del Talento
Entiende que sin jugadores no hay juego y que, por tanto, sin personas no hay equipo. Juega mucho con mantener siempre una sonrisa en la cara incluso cuando dice las cosas más frías posibles o que menos les gusta escuchar a los demás. Es una persona capaz de dar mucho feedback y tener reuniones uno a uno con todos sus jugadores para desde ahí encontrar el punto de unión con el jugador para sacar su mejor versión.
Las dos palabras claves en su modelo de liderazgo son exigencia con afecto. Es la mezcla de saber pedir, de saber influenciar con la exigencia necesaria a cada jugador para cumplir con su objetivo, siempre conjugando esa exigencia con afecto.
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GESTIÓN DEL TALENTO: “Sin jugadores no hay fútbol, ni afición, ni nada. “El talento es el diferenciador último. Solo las mejores personas te darán una ventaja competitiva”, decía Jack Welch, CEO de General Electric durante veinte años. Un equipo ganador se hace con personas ganadoras. Todo gira en torno a la gestión del talento; y la gestión del talento engloba muchas cosas, pero tiene como punto de partida conocer muy bien a cada individuo.
Los directivos gestionan equipos, pero sobre todo personas, porque ninguna persona es igual a otra. Cada una es un mundo, con sus miedos, inseguridades y ambiciones. Ahí reside gran parte de la complejidad del liderazgo. Los mejores líderes son especialistas en cada uno de los seres humanos que tienen a su alrededor.
Lecciones del Liderazgo Tranquilo
- Equilibrio entre Exigencia y Afecto: La exigencia sin afecto es tan inútil como el afecto sin exigencia. Si te pasas de cercano, se aprovechan de ti; si eres muy distante, no conectas con la gente. Ese es el reto. Lo fácil es aplicar mano dura (modelo dictador) o ser un flojo (modelo pelele). Ir de amigo no suele dar resultados; aplicar el látigo, menos todavía. El éxito está en encontrar el equilibrio entre cercanía y distancia. Esa es, probablemente, la principal virtud de Carlo Ancelotti: su habilidad para mantener un cierto equilibrio emocional sin pecar por exceso ni por defecto. En el término medio está la virtud: cercanía justa y distancia precisa. La exigencia sin afecto es tan inútil como el afecto sin exigencia.
- La Persona por Delante del Profesional: Un jugador es una persona que juega al fútbol; y un entrenador es una persona que ejerce el papel de entrenador. Personas, en definitiva. La persona está por delante del profesional. Si no conoces a las personas, no puedes liderarlas bien. Es muy difícil relacionarse con otro ser humano sin conocerlo (comprenderlo); y para conocerlo (comprenderlo) tienes que mostrar interés por su vida; y mostrar interés por su vida es escucharlo bien. Los grandes líderes son grandes escuchadores. El propio Ancelotti explica: “Me gusta hablar con los jugadores, no solo de táctica, sino también de asuntos personales y bromear. No todo tiene que ser tan serio en el trabajo. Me preocupo por cada jugador y esto contribuye a estrechar la relación para cuando llegue el momento, tomar decisiones difíciles”. La empatía es esencial para sacar lo mejor de cada persona.
- Apertura a Nuevas Ideas: La falta de humildad es falta de inteligencia, y más aún en un mundo tan cambiante como el que vivimos. En entornos tan complejos, los especialistas son esenciales. En un club de fútbol de élite conviven nutricionistas, fisioterapeutas, preparadores físicos, analistas de datos y otras personas que aportan su visión particular que puede ser muy enriquecedora en la toma de decisiones. Estar abierto, escuchar y ser flexible son rasgos que distinguen a un buen líder. Ancelotti reflexiona sobre ello: “Los líderes no pueden permitirse el lujo de estar quietos, tienen que estar siempre en desarrollo, progresando. Una cultura de superación es esencial para el éxito”.
Valores de un Buen Jefe
- Comunicación efectiva: el jefe debe ser claro y conciso en el mensaje y saber escuchar.
- Empatía: la capacidad de entender y diferenciar entre jugador y persona.
- Liderazgo inspirador: un buen jefe motiva a su equipo y le inspira a alcanzar su máximo potencial.
- Toma de decisiones: los buenos jefes son capaces de tomar decisiones difíciles y basadas en información.
- Delegación: un buen jefe confía en las habilidades y capacidades de sus empleados y les asigna responsabilidades apropiadas.
- Habilidad para resolver problemas: los buenos jefes son capaces de identificar y abordar los problemas de manera proactiva y eficiente.
- Integridad: un buen jefe actúa con ética y transparencia.
- Desarrollo del equipo: un buen jefe se preocupa por el crecimiento y desarrollo profesional de sus empleados.
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