Los productos deben ser diseñados con el objetivo de satisfacer las necesidades de nuestros consumidores, ya que, de lo contrario, será complicado que tengan éxito. No obstante, dentro de esta idea, debemos saber que existen distintos niveles de producto que pueden influir de una manera u otra en la decisión de compra de nuestros clientes.
Por eso, a lo largo de este artículo, vamos a conocer con mayor profundidad los distintos niveles de producto que existen y cómo pueden influir en la percepción que tiene un cliente sobre nuestra marca y lo que ofrece la misma.
¿Qué son los niveles de un producto?
Al hablar de un producto, los consumidores entienden el mismo como un todo. Sin embargo, desde el campo del marketing y la gestión de productos, estos se dividen en distintas dimensiones que nos ayudan a entender cómo se percibe el producto, su capacidad para satisfacer las necesidades de los consumidores y también cuál es su valor diferencial en relación con la competencia.
Esto es lo que se conoce como niveles de producto y su conocimiento es clave para desarrollar buenas estrategias publicitarias y de marketing, como veremos más adelante.
Tipos de niveles de producto que existen en marketing
Dentro del campo del marketing, cuando se habla de un producto se distinguen tres dimensiones que pueden afectar de forma diferente a la percepción que tienen los consumidores sobre el mismo.
Lea también: Descubre el informe de marketing clave
1. Producto básico
Se trata del primer nivel del producto y es aquel que se centra en el beneficio del producto, es decir, lo que lo hace valioso para el consumidor en sí mismo. Recordemos que, como hemos dicho desde el inicio, los productos deben satisfacer una necesidad para tener éxito y esta dimensión es la que nos ayuda a medir esto.
Veámoslo con un ejemplo: si hablamos de un teléfono móvil, el beneficio es tener la posibilidad de comunicarse con otras personas, estemos donde estemos y de manera sencilla.
2. Producto real
En el segundo nivel se hace alusión al producto tangible y, por tanto, a sus características físicas. De esta forma, al hablar del teléfono móvil, podemos hacer alusión a su diseño, dimensiones, peso, facilidad de uso, etc.
Este nivel es el que afecta directamente a la percepción que tiene el consumidor sobre nuestro producto en lo referente a su aspecto y funcionalidad.
3. Producto aumentado
Finalmente, tenemos una tercera dimensión que habla de aquella parte del producto que no es física. Nos referimos al valor añadido que podemos dar al mismo y que nos ayudará a distinguirnos de la competencia.
Lea también: Marketing de productos de apoyo
Algunos ejemplos de producto aumentado pueden ser un adecuado servicio postventa, unas buenas garantías comerciales, etc. En definitiva, cualquier cuestión que pueda añadir un extra de valor a nuestro producto.
¿Por qué es tan importante diferenciar y conocer el nivel de un producto?
Después de conocer con mayor profundidad las distintas dimensiones de un producto, seguro que has entendido mejor por qué son esenciales. No obstante, vamos a repasar de manera rápida algunas de las ventajas de conocer los niveles de nuestro producto.
- Nos permite satisfacer en mayor medida las necesidades de los consumidores. Conocer el beneficio básico que proporciona nuestro producto nos ayuda a comprender con mayor profundidad las frustraciones y puntos de dolor de nuestro público objetivo. Información que podremos utilizar, posteriormente, para crear estrategias de marketing más efectivas.
- Facilita la segmentación del mercado. El conocimiento es poder y puede ayudarnos a definir en mayor medida distintos grupos de consumidores para luego dirigirnos a ellos con aquellos productos que mejor se adapten a sus expectativas.
- Ayuda a crear valor añadido a los productos. Por otro lado, disponer de este conocimiento también nos puede ayudar a mejorar nuestros productos, incorporando ese valor añadido que puede traducirse en mayor lealtad por parte del cliente o una posición más fuerte en el mercado.
En resumidas cuentas, diferenciar estos niveles es clave para comprender mejor nuestro producto, pero también el público al cual nos dirigimos. Cuestiones que nos van a ayudar a conseguir que nuestra estrategia de venta tenga más éxito.
| Nivel de Producto | Descripción | Ejemplo (Leche) |
|---|---|---|
| Producto Básico o Genérico | Artículo con condiciones mínimas para satisfacer una necesidad. | Packaging funcional con marca, leche en los lineales. |
| Producto Esperado | Posee atributos que el consumidor busca voluntariamente. | Leche de vaca, de vacas que pastan, con propiedades y vitaminas. |
| Producto Aumentado | Características que superan las expectativas del cliente. | Proceso de pasteurización único, no necesita frío, leche como recién ordeñada. |
| Producto Potencial | Propiedades o características que se adelantan a los deseos del consumidor. | (No especificado en el texto, requiere investigación adicional) |
No podemos planificar la venta de un producto pensando en él como un objeto unidimensional que solo posee características físicas y funcionales. Esto es así porque desde el punto de vista del marketing, la decisión de compra se ve influenciada por las expectativas y la planificación estratégica que realice la empresa en la confección y lanzamiento del producto.
Cuando creamos un producto intentamos cubrir una necesidad y por tanto tratamos de proporcionar un beneficio a cambio de un coste, que debe estar por debajo del mismo en la guerra de expectativas que sufrirá el consumidor a la hora de la compra. Con esto nos encontramos con la primera de las dimensiones, conocida como «de beneficio básico». El hecho de concretar el beneficio básico en un producto real nos lleva a la segunda dimensión del mismo, conocida como de «producto genérico».
Lea también: Concepto de Producto
Ahora bien, para diferenciarnos de la competencia tendríamos que ir un poco más allá, buscando potenciar o crear características que aumenten la satisfacción de los clientes. Necesitaremos saber los usos que le dan a nuestro producto (ejemplo sofá-cama), no solo para el desarrollo del producto sino para establecer las estrategias de comercialización.
¿Qué transformaciones debería experimentar el producto en el futuro para continuar diferenciándonos de la competencia? Con el ejemplo del sofá puede ser complicado imaginarlo, pero si pensamos en Steve Jobs y la planificación de productos como el iPad, nos damos cuenta de que podemos crear productos novedosos capaces que superar la expectativa.