Simón Casas, conocido como un "productor de arte" más que como apoderado y gestor de plazas, ha tenido una trayectoria multifacética en el mundo taurino. Su historia es la de un hombre que llegó a España para ser torero y terminó al frente de la plaza más importante del mundo, Las Ventas.
Nacido como Bernard Domb Cazes en Nimes, Francia, en 1947, Simón Casas proviene de padre polaco y madre sefardí. Su nombre artístico surgió cuando un empresario español decidió españolizar su apellido, transformando Domb Cazes en Simón Casas, creyendo que un torero francés no tendría mucho futuro.
Antes de encontrar su vocación como productor de arte, Simón Casas intentó ser torero. Debutó en Las Ventas como novillero en 1967, cortando una oreja. Tomó la alternativa en Nimes en 1975, convirtiéndose en el primer torero en doctorarse en el anfiteatro romano, pero anunció su retirada al día siguiente.
Tras su breve carrera como torero, Casas probó suerte en los despachos. Comenzó su carrera de empresario taurino junto a Manolo Chopera en 1976 en Bayona. La primera plaza que gestionó fue la de Frejus.
Su ambición final siempre tuvo a España como objetivo, sólo que a esta parte de los Pirineos su trayectoria fue menos vertiginosa por la mayor competencia y porque su condición de francés siempre le estigmatizó entre los más tradicionales. Ahora la adjudicación de la plaza de Madrid simboliza su culminación profesional, siempre que no se vea superado por la inercia de un coloso que todo lo engulle.
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Actualmente es el empresario -perdón, productor- que más plazas de primera gestiona a través de distintas compañías: Madrid, Valencia, Zaragoza, Nimes, Málaga, Mont de Marsan. Seguramente quien más poder acumuló en la historia de la Tauromaquia.
Su carrera como torero tuvo tres hitos: su debut en Madrid, donde cortó una oreja; el día que saltó como espontáneo en Nimes a un toro de Ordóñez para reivindicar a los toreros franceses y el rondeño en lugar de enfadarse le cedió su espada; y el día de su alternativa en Nimes, cuando al salir de la plaza decidió colgar el vestido de luces, un catafalco y oro elegido se supone como premonición de lo que iba a ser su carrera de torero.
Nimes fue su primer gran objetivo y su primer gran triunfo. Concurrió al concurso público para gestionarla con un modelo privado y más tarde llegó a crear un partido cuyos votos le permitieron dirigir el coso con una gestión pública. En una etapa y otra convirtió el Coliseo en un coso de primera categoría, donde pagaba más que nadie y organizaba los acontecimientos más importantes.
En su trayectoria como apoderado, Casas ha dirigido las carreras de toreros como Emilio Muñoz, Curro Vázquez, José María Manzanares (padre), Cristina Sánchez, Finito de Córdoba, entre otros.
Su espíritu valiente le ha llevado a presentar distintas exclusivas a importantes toreros a lo largo de la historia. Dos ejemplos inolvidables son la campaña de Paco Ojeda en 1984 y el planteamiento de temporada que firmó con El Juli.
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Además cuenta con la autoría de cinco libros de temática taurina, sólo uno de ellos traducido al castellano: La tarde perfecta de José Tomás (Demipage, 2013), que prologó el cantante Andrés Calamaro.
En la ya penúltima adjudicación de Las Ventas formó parte del equipo de Taurodelta cuando José Antonio Martínez Uranga le convenció para concursar juntos y de formar una candidatura única que no encareciese el concurso.
Organizó una rica agenda cultural de la Feria de San Isidro en una carpa que se instaló en la explanada exterior del coso. Para aquellas jornadas logró contar con personajes de la Cultura de la talla de Mario Vargas Llosa, Albert Boadella o Fernando Sánchez Dragó, con quien le une una especial vinculación.
Ahora asume la gestión de la plaza más importante del orbe taurino de la mano de Nautalia. Un proyecto ambicioso que ha reventado al alza la licitación venteña desde los 2,8 millones del canon de explotación a los casi 3 millones del Plan del Fomento, Publicidad y Difusión pasando por la rebaja del 10% a los abonados o la inversión en las Escuelas de Tauromaquia, que roza 1 millón de euros.
Simón Casas ha estado casado en dos ocasiones. La primera con la rejoneadora francesa Marie Leconte Bourseiller, conocida en el mundo artístico como María Sara. La rejoneadora francesa, gracias en parte a la gestión de apoderado de éste su marido, recibió la alternativa en Nimes en 1991 de manos de la archifamosa rejoneadora peruana Conchita Cintrón. La confirmó en Las Ventas en abril de 1994. Pero aunque la amistad de Simón con su primera mujer siguió siempre presente, la rejoneadora se separó de él en la década de los noventa y se casó en 1995 con el popular jugador de tenis galo Henri Leconte con el que tuvo una hija: Luna, de la que Casas fue su padrino. El empresario por su parte también se volvería a casar con una guapa chica alta y rubia, de nombre Amandine, con la que paseó por los ruedos españoles durante la primera década de los dos mil. Luego Amandine se separó de él y se volvió a casar, siendo de nuevo Simón Casas el padrino del hijo de su segunda ex mujer. "Eso demuestra mi capacidad de conciliación y de la amistad. ¿Tú conoces un hijo de puta con tantos amigos?... Ahora se le relaciona con la joven y guapa rejoneadora francesa Lea Vicens, nacida en Nimes, y que gracias también a su apoderamiento debutó esta pasada feria de San Isidro en Madrid.
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Quienes le conocen le definen como un bon vivant, un hombre pasional, fumador empedernido, culto y algo altivo, con aire bohemio, con sus gafas de pasta y sus chaquetas escocesas.
En resumen, la trayectoria de Simón Casas es la de un hombre que ha sabido reinventarse y dejar una huella imborrable en el mundo taurino, desde sus inicios como torero hasta convertirse en uno de los empresarios más influyentes del sector.
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