Diferencia entre Empresario y Negociante: Definición y Características Clave

La distinción entre "empresario" y "negociante" es sutil pero significativa. A menudo se utilizan indistintamente, pero comprender sus diferencias clave es crucial para analizar el éxito a largo plazo y el impacto en la economía. Analizaremos esta distinción desde ejemplos concretos hasta una visión general, explorando las implicaciones estratégicas, las habilidades necesarias y los riesgos inherentes a cada enfoque.

Definiciones y Características

Según el diccionario de la Real Academia Española, el empresario es el “titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa” y el emprendedor el que “emprende, con resolución, acciones o empresas innovadoras”. Aquí comienzan las primeras diferencias.

Formalicemos las diferencias. Un negociante se centra en la compra y venta de bienes o servicios, buscando obtener un beneficio inmediato de cada transacción. Su actividad es fundamentalmente especulativa, respondiendo a las fluctuaciones del mercado y oportunidades de corto plazo. El negociante es un operador hábil en el mercado, experto en identificar oportunidades y cerrar tratos. Su enfoque principal reside en la eficiencia de la transacción y la optimización del margen de beneficio.

Por el contrario, un empresario se centra en la creación y gestión de una empresa, con el objetivo de generar valor a largo plazo a través de la innovación, el desarrollo de nuevos productos o servicios, y la construcción de una marca sólida y sostenible. El empresario asume mayores riesgos, invierte más capital y tiempo, y se enfoca en el crecimiento y la expansión de su negocio. Su éxito reside en la creación de una estructura eficiente, la gestión eficaz del equipo y la adaptación continua a las demandas del mercado.

El Empresario

Empresario es aquella persona física o jurídica que en nombre propio desarrolla profesionalmente, por sí o por medio de delegados, una actividad económica racionalmente organizada.

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  1. La actividad empresarial se ejercitará en nombre propio (los colaboradores del empresario también actuarán en nombre del empresario). Esto permite distinguir la figura jurídica del empresario de aquellas otras personas que en nombre de él dirigen y organizan de hecho la actividad propia de la empresa, pues el empresario no tiene que realizar la actividad de forma directa y personal, basta que se realice en su nombre.
  2. La condición de empresario conlleva un estatus jurídico privado especial.

El empresario es quien organiza, dirige y gestiona los instrumentos para la producción o intermediación de bienes o servicios para el mercado. El empresario se dedica de forma profesional a la gestión de esta actividad, y lo hace de forma constante y pública, esto es, de acuerdo con las previsiones del artículo 1.1 del Código de Comercio con dedicación habitual y pública, realizando todo esto además con ánimo de lucro. El empresario está al mando y esa es la función que desempeña, ayudado por su perfil de gestor. El resto de las tareas, las delega en sus empleados que deben cumplir con las metas de productividad de la compañía.

Un empresario ya tiene experiencia en el negocio, por lo que sabe evitar los problemas y tiene una estrategia previa. A menudo se dice que el empresario es el resultado del emprendedor, y puede llegar a ser así.

El Emprendedor

A menudo se confunden las figuras del emprendedor y del empresario, por lo que es habitual utilizar ambos términos de manera indistinta. Sin embargo, hablamos de conceptos diferentes, y es importante saber cuáles son los aspectos que los distinguen. El emprendedor comienza su proyecto solo, y trabaja de manera independiente. Al empresario le interesa crear un negocio potente, que produzca ganancias a través de una serie de estrategias. Por su parte, al emprendedor le importa más llegar al éxito, trabajando lo necesario para ello, ya que le entusiasma su proyecto por encima de todo. Ser emprendedor implica sobre todo una actitud ante la vida, porque los emprendedores son personas que saben observar a su alrededor para identificar oportunidades de negocio. A través de esa idea, el emprendedor saca adelante su proyecto mediante sus propios medios. Por lo tanto, ser emprendedor implica detectar oportunidades de negocio, conseguir y utilizar los recursos necesarios para materializar su idea, diseñar su plan de negocios y ejecutarlo, etc.

El emprendedor también sabe adaptarse a las circunstancias y ser flexible, pero se centra más en la idea. Por eso, no es fácil que cambien de proyecto. Los participantes en BBVA Momentum, el programa de apoyo al emprendimiento social de BBVA, que acaba de lanzar su nueva edición en Estados Unidos y México son un buen ejemplo de esta característica. “Es necesario estar muy seguro de la idea que quieres defender como emprendedor. Tiene que enamorarte desde el minuto uno”, cuenta María Dolores Enrique, presidenta de Cadena de Valor, empresa española participante en la edición de 2017.

En cuestiones de riesgo, el empresario lo calcula al milímetro, analizando hasta dónde puede llegar para no perjudicar al negocio. El emprendedor, sobre todo al principio, suele estar solo o contar con un equipo muy reducido, por lo que debe hacer de todo. La incertidumbre forma parte de su día a día. Según un estudio de Harvard Business School: “los emprendedores son menos neuróticos porque necesitan una confianza excepcional en sí mismos para asumir los riesgos de empezar un negocio”. Suelen poner en juego dinero, esfuerzo y tiempo para sacar adelante su negocio. Lo que les mueve es la pasión. El empresario busca beneficios para cumplir con los objetivos de la compañía y satisfacer las necesidades de los accionistas, socios, empleados y clientes que conforman el entorno de la empresa.

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Que un emprendedor consiga el éxito depende de muchos factores. También es importante rodearse de personas de éxito, que sirvan de inspiración y de ayuda, y de las que se pueda aprender cada día.

Ejemplos Concretos: Iluminando la Diferencia

Imaginemos dos individuos: Juan, un negociante, y Pedro, un empresario. Juan compra lotes de productos electrónicos a bajo precio en liquidaciones y los revende con un margen de beneficio en plataformas online. Su foco está en la transacción individual, maximizando el beneficio inmediato. Pedro, por otro lado, desarrolla una aplicación móvil para conectar a consumidores con artesanos locales. Su enfoque es a largo plazo, construyendo una plataforma sostenible con potencial de crecimiento y escalabilidad.

Otro ejemplo: María, negociante, identifica una demanda puntual de cierto tipo de telas y las importa para revenderlas. Una vez satisfecha la demanda, se centra en otra oportunidad. Ana, empresaria, crea una marca de ropa ética y sostenible, construyendo una reputación a largo plazo basada en la calidad y la responsabilidad social. Su enfoque se centra en la creación de valor a través de una visión a largo plazo.

Análisis de los Ejemplos: Visión Particular

  • Enfoque en el corto plazo vs. largo plazo: Los negociantes se centran en el beneficio inmediato de cada transacción, mientras que los empresarios priorizan el crecimiento y la sostenibilidad a largo plazo.
  • Creación de valor vs. arbitraje de valor: Los negociantes identifican oportunidades para obtener beneficios a través del arbitraje de precios o la especulación, mientras que los empresarios crean valor a través de la innovación, el desarrollo de productos o servicios, y la construcción de una marca.
  • Riesgo e inversión: Los negociantes suelen asumir riesgos menores con inversiones más limitadas, mientras que los empresarios asumen riesgos mayores con inversiones significativas de tiempo, capital y esfuerzo.
  • Escalabilidad y replicabilidad: El modelo de negocio de un negociante es generalmente menos escalable y replicable que el de un empresario.

Comparativa de Habilidades Clave

La siguiente tabla resume las diferencias clave en habilidades y enfoque entre un negociante y un empresario:

Característica Negociante Empresario
Enfoque Corto plazo, transacción individual Largo plazo, creación de valor
Habilidades Negociación, análisis de mercado, gestión de riesgos, conocimiento del producto Liderazgo, visión estratégica, gestión de equipos, innovación, marketing, finanzas
Riesgo Bajo a moderado Alto
Retorno de la inversión Rápido, pero potencialmente limitado Lento, pero potencialmente mayor
Escalabilidad Limitada Alta

Implicaciones y Consideraciones Adicionales

La elección entre ser negociante o empresario depende de varios factores, incluyendo la tolerancia al riesgo, el horizonte temporal, las habilidades y recursos disponibles, y las ambiciones personales. Algunos individuos pueden combinar ambos roles a lo largo de su carrera, comenzando como negociantes y luego evolucionando hacia el papel de empresario.

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Es importante destacar que ambos roles son cruciales para una economía dinámica. Los negociantes impulsan la eficiencia en la distribución de bienes y servicios, mientras que los empresarios generan innovación, crean empleos y contribuyen al crecimiento económico a largo plazo. La falta de cualquiera de estos dos tipos de actores podría obstaculizar el desarrollo económico de un país.

Perspectivas para Diferentes Audiencias

  • Para principiantes: Piensa en ello como la diferencia entre comprar y vender un objeto usado para obtener un beneficio rápido (negociante) y construir una tienda que vende objetos similares pero con tu propia marca y estrategia a largo plazo (empresario).
  • Para profesionales: La distinción radica en la naturaleza del valor creado. El negociante extrae valor existente a través de la intermediación, mientras que el empresario crea nuevo valor mediante la innovación y el desarrollo sostenible.

Evitar malentendidos comunes: No se trata de una jerarquía de valor. Ambos roles son importantes y requieren diferentes conjuntos de habilidades. El éxito en cualquiera de ellos depende de la ejecución estratégica y la adaptación al mercado.

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