Emprendimiento Social: Definiendo un Nuevo Modelo de Negocio

Poner en marcha un negocio es un viaje apasionante, aunque ciertas maneras de hacerlo pueden serlo aún más. El emprendimiento social es una de ellas. Es el camino que siguen cada vez más emprendedores dispuestos a que sus proyectos, por encima de todo, produzcan un impacto positivo en el entorno que los rodea.

¿Qué es el Emprendimiento Social?

No resulta sencillo definir el emprendimiento social. De hecho, en Europa no hay una única manera de describirlo. Sin embargo, existe un amplio consenso en que un emprendimiento social es el proceso por el cual personas, empresas emergentes y personas emprendedoras crean valor social y desarrollan y financian soluciones con el fin de mejorar el bienestar social y tener un impacto positivo en su comunidad o en la sociedad en general.

Lo que se persigue con este tipo de emprendimiento es dar respuesta a cuestiones socioeconómicas o medioambientales a través de actividades y procesos innovadores que a su vez contienen elementos inspirados en el mundo de los negocios. El emprendimiento social es una manera de generar valor social resolviendo problemas que afectan a las personas o al medioambiente, una forma de poner la innovación y la capacidad laboral al servicio del cambio social esperado.

Para la Comisión Europea, las empresas sociales son las que reúnen tres características principales:

  • Son operadores de la economía social cuyo objetivo principal consiste en generar un impacto social, más que generar beneficios para su propietarios o accionistas.
  • Disponen de la mayor parte de su superávit para lograr sus objetivos sociales.
  • La gestión se realiza de manera responsable, transparente e innovadora, de tal forma que trabajadores, clientes y accionistas se implican en su actividad empresarial.

Enfoque en el Impacto Social:

El emprendimiento social tiene como objetivo abordar desafíos sociales críticos, como pobreza, acceso a la educación, salud y sostenibilidad ambiental.

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Innovación:

Impulsa la creación de soluciones innovadoras para problemas sociales arraigados.

Generación de Empleo y Desarrollo Económico:

Muchas iniciativas de emprendimiento social están diseñadas para crear empleo en comunidades marginadas. Al ofrecer oportunidades de empleo y capacitación, se contribuye al desarrollo económico local, el empoderamiento individual y un reparto equitativo de las rentas.

Participación Comunitaria:

En el emprendimiento social a menudo se trabaja directamente con las comunidades afectadas, involucrándolas en la identificación de problemas y en la búsqueda de soluciones. Esta participación activa no solo fortalece los lazos comunitarios, sino que también garantiza que las soluciones sean culturalmente sensibles y sostenibles a largo plazo.

Así, el emprendimiento social no solo representa una nueva forma de hacer negocios, sino que también encarna una filosofía que coloca al ser humano y al medio ambiente en el centro de sus acciones. Se presenta como un catalizador poderoso para el cambio positivo.

El Emprendimiento Social en España

El emprendimiento social en España es un fenómeno que no es nuevo y, sin embargo, cada vez es más popular. Así lo recoge el informe European Social Enterprise Monitor (ESEM) 2021-2022 elaborado por Esade y publicado recientemente. Según este estudio, existe un interés creciente por el emprendimiento social: en la década 2012-2022 se fundaron alrededor del 50 % de las empresas sociales en el país, frente al 23,8 % de la década anterior.

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Este interés no solo responde a una época reciente de cambios con crisis sociales y medioambientales importantes. El informe apunta a que ahora existe una mayor conciencia social sobre la necesidad de abordar estos factores de una manera responsable y transparente, un enfoque típico de las empresas sociales.

Características de las Empresas Sociales en España

Según los datos del estudio, hablamos de iniciativas que perduran bastante en el tiempo. Su promedio de edad es de 15 años, mucho mayor que el de otros países como Alemania (3,6 años). Además, hasta el 25 % de las empresas sociales españolas se fundaron antes del año 2000, cuando ni siquiera se utilizaba el concepto de empresa social.

Respecto a su evolución, la gran mayoría de las empresas sociales en España se encuentra, como mínimo, en una etapa de implementación y crecimiento. De hecho, hasta el 26,2 % está ya en una fase tardía y el 15 %, en estabilidad. En el otro extremo, el 13,8 % se encuentra entre la etapa semilla y la de puesta en marcha.

Son muchos y muy variados los sectores profesionales en los que ejercen su actividad, desde el arte y el entretenimiento al transporte, al comercio o la agricultura y la ganadería. En cuanto a los más frecuentes, el informe apunta que aproximadamente una de cada tres empresas sociales pertenece al sector de las actividades de salud humana y trabajo social (32,5 %). Le siguen la educación (18,8 %); las actividades profesionales, científicas y técnicas (16,3 %); así como la información y comunicación (10 %).

El carácter diferencial de las empresas sociales se traslada a la manera en la que hacen las cosas. Es decir, al hablar sobre este tipo de negocios lo hacemos sobre compañías que son más diversas porque suelen poner el foco en el empleo inclusivo.

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Según el estudio elaborado por Esade, aproximadamente tres de cada cinco empresas sociales dan trabajo a personas de diferentes orígenes étnicos y alrededor del 44 % cuenta con talento con diversidad funcional. También está muy presente la igualdad de género en ellas: el porcentaje medio de mujeres es del 52 % en sus equipos directivos y del 63 % en sus plantillas.

Por su parte, la toma de decisiones en este tipo de compañías no es una cuestión exclusiva del equipo directivo. Sus empleados están muy involucrados en esta tarea en hasta el 72,5 % de las empresas sociales.

Esta filosofía a la hora de hacer negocios parece irles bien a las empresas sociales: casi seis de cada diez tienen previsto contratar a más empleados en el plazo de un año. Además, el 71,2 % prevé que sus ingresos aumentarán en ese periodo, frente a solo el 3,8 % que considera que disminuirán.

Beneficiarios del Emprendimiento Social en España

El emprendimiento social es una herramienta que produce un impacto en personas muy diversas. De hecho, su bienestar es la prioridad principal entre las empresas sociales españolas.

Hay muchos colectivos de personas que se benefician de la actividad de las empresas sociales en España. Los tres grupos a los que más se dirigen son las personas con algún tipo de enfermedad o problema de salud mental, así como aquellas con discapacidad psicológica; los desempleados de larga duración; y las mujeres y las niñas.

Sin embargo, estas no son las únicas personas que se ven impactadas positivamente por el emprendimiento social en España. Estas iniciativas también atienden a migrantes, niños y jóvenes en general o a personas desfavorecidas por motivo de raza, etnia o religión, entre muchos otros colectivos muy diversos. Eso sí, todos tienen algo en común: las personas que forman parte de ellos sufren algún grado de vulnerabilidad, discriminación y/o exclusión en la sociedad por uno u otro motivo.

El Emprendedor Social

Una persona emprendedora social es aquella que persigue emprender con el objetivo de resolver algún problema social.

Según la Comisión Europea, la empresa social es "un operador de la economía social cuyo objetivo principal es generar un impacto social, en vez de obtener beneficios para sus propietarios o accionistas; que dispone de la mayor parte de esos beneficios para conseguir sus objetivos sociales, y que se gestiona de forma responsable, transparente e innovadora, involucrando a sus trabajadores, a los clientes y a los accionistas implicados en su actividad empresarial".

Así, el emprendedor social es la persona que impulsa una de estas empresas que se caracterizan especialmente por sus objetivos no económicos, es decir, por su afán por provocar un impacto social determinado. El objetivo primordial de una empresa suele ser de índole económica, por ejemplo, alcanzar un determinado beneficio en el futuro. Sin embargo, el emprendedor social tiene como meta principal el bienestar social. En su caso, el beneficio económico es una meta secundaria que le permitirá llevar a cabo la primera. Es decir, una palanca para el cambio.

De esta forma, el emprendedor social no solo se esfuerza por obtener beneficios económicos, sino que también busca promover el progreso y la mejora de la calidad de vida en la sociedad. De hecho, con frecuencia los beneficios económicos generados por el emprendedor social a través de su proyecto acaban en manos de algún colectivo desfavorecido o proyecto. Es bastante habitual que las empresas sociales donen capital a diversas causas o formen parte de proyectos más amplios que actúan como paraguas para sectores sociales. También lo es que establezcan relaciones de ayuda mutua.

Perfil del Emprendedor Social

La emprendedora o el emprendedor social suelen ser personas inconformistas, rebeldes y motivadas, que sienten la responsabilidad social como suya y que necesitan hacer del mundo un lugar mejor. Es frecuente que sean activistas en diferentes ámbitos y que sientan cierta urgencia por llevar a cabo algunos proyectos que supongan mejoras para la gente.

Aunque no existen informes específicos sobre este tipo de perfiles en nuestro país, hay estudios internacionales que tratan de definir las cualidades y motivaciones de los emprendedores sociales.

En cuanto a la motivación para poner en marcha una empresa social, algunas investigaciones apuntan a una serie de factores, como el desarrollo social a través del cambio, ayudar a sectores marginados de la sociedad, dar cobertura a alguna necesidad detectada en la sociedad o la sostenibilidad.

En lo referente a las características individuales de los emprendedores sociales, junto con las ya citadas, encontraríamos algunas como la proactividad y también la capacidad a la hora de afrontar riesgos. La creatividad y la responsabilidad son también rasgos que suelen compartir los emprendedores sociales. Actitudes emocionales como el altruismo, la compasión o la empatía también suelen ser habituales en estos perfiles.

Otros trabajos recogen como características de los emprendedores sociales su elevado grado de compromiso, su resiliencia para superar las adversidades o su capacidad para generar confianza en otras personas. También suelen compartir algunos rasgos de personalidad con los emprendedores clásicos, como el carisma o la autoexigencia en el trabajo.

Uno de los informes más recientes sobre el emprendimiento social en España es European Social Enterprise Monitor 2021-2022, de ESADE, Euclid Network y la Comisión Europea. Algunos de los datos más interesantes son:

  • Casi todo el tejido empresarial social son pymes (84,9 %).
  • No hay una fórmula jurídica única, sino un amplio abanico, aunque destacan la SL (30 %), la asociación (30 %), la fundación (22,5 %) y la cooperativa (12,5 %).
  • Las mujeres representan el 42 % del equipo fundador, el 50,5 % de los consejos o patronatos, el 52,1 % de los equipos de dirección y el 63,1 % de la plantilla.
  • En el sector se respira optimismo y, aunque nadie sabe qué ocurrirá en el futuro, más del 60 % de las empresas sociales piensan que crecerán.

Ejemplos de Emprendimiento Social

Los proyectos de emprendimiento social pueden aplicarse en muchos sectores, como la educación, la salud, el medio ambiente o el desarrollo comunitario. Son los más típicos, pero no los únicos.

Un ejemplo destacado de empresa vinculada a los principios del emprendimiento social es Patagonia. Creada hace 50 años, su lema “Estamos en el negocio para salvar nuestro planeta” define la conciencia medioambiental de la marca textil estadounidense.

También puede encuadrarse dentro del emprendimiento social Auara, una empresa de agua mineral que dedica el 100 % de sus dividendos a un fin social, en concreto, financiar proyectos de acceso a agua potable.

Too Good To Go. Esta aplicación lucha contra el desperdicio alimentario conectando consumidores con establecimientos que tienen excedentes de comida que se ofrecen a la venta a un precio más bajo.

El emprendimiento social está revolucionando el panorama empresarial al combinar la innovación y la rentabilidad con un propósito social o ambiental. Estos negocios no solo buscan ganancias económicas, sino también buscan mejorar la sociedad.

"Los negocios sociales son empresas creadas para resolver problemas... Si todos creemos en ello, desaparecerá la oscuridad”. Cuando alguien se pregunta qué es el emprendimiento social puede encontrar la respuesta más acertada en esta frase de Muhammad Yunus, banquero, economista y líder social de Bangladesh.

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