Jorge M. Pérez, un nombre sinónimo de innovación inmobiliaria y compromiso filantrópico, ha dejado una huella imborrable en el panorama urbano y cultural de Miami. Nacido en 1950 en Argentina, hijo de padres cubanos, Pérez se trasladó a Miami en 1968, donde comenzó a construir su imperio empresarial y a cultivar su pasión por el arte.
Un Constructor de Ciudades: The Related Group
Como Chairman and Chief Executive Officer de Related Group, Pérez ha estado a la vanguardia de la evolución urbana del sur de Florida durante más de 30 años. Su compromiso con "construir mejores ciudades" y su habilidad para identificar tendencias emergentes lo han convertido en una de las figuras más influyentes y respetadas en el sector inmobiliario.
Pérez comenzó su carrera en la década de 1970, destacándose en el mercado de viviendas públicas en barrios como Little Havana y Homestead en Miami. Su atención al detalle y su compromiso con la creación de entornos de vida de calidad lo distinguieron en el mercado y sentaron las bases para futuros proyectos de Related.
A lo largo de los años, Pérez y Related Group se han asociado con nombres de renombre mundial en arquitectura y diseño de interiores. Un amante del arte y un ávido coleccionista, Pérez infunde cada desarrollo con piezas cuidadosamente seleccionadas de artistas maestros.
El Legado Filantrópico de Jorge M. Pérez
Pérez a menudo ocupa los titulares por sus actividades caritativas. En diciembre de 2011, se hizo pública su aportación de 40 millones de dólares al Miami Art Museum - MAM, para su objetivo de construir una nueva sede que costaría 220 millones de dólares.
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A principios de ese año, Pérez también donó $1.5 millones al Museo Reina Sofía en Madrid y lanzó el Premio Jorge M. y Darlene Pérez de $50,000.
La fundación familiar del filántropo y coleccionista de arte Jorge M. Pérez, con sede en Miami, ha establecido un nuevo programa de becas que otorgará un millón de dólares anuales a organizaciones artísticas en todo el condado de Miami-Dade. Desarrollado en colaboración con la Fundación de Miami, el Programa de becas CreARTE financiará becas y residencias de artistas, respaldará iniciativas educativas y ayudará a aumentar el acceso a espacios creativos.
"Como Related entra en su cuadragésimo año, me siento aún más obligado a devolver", dijo Pérez al Miami Herald. “Desde muy temprana edad, mi madre me inculcó el amor y la pasión por las artes. Ella me llevaría a los mejores museos de Colombia, Argentina y Cuba y presencié, de primera mano, el poder de las artes visuales que cambia la vida.
Según el comunicado de prensa El Espacio 23 está localizado en lo que era un almacén de 28.000 pies cuadrados (más de 2.600 metros cuadrados) en Allapatah, uno de los barrios emergentes de la ciudad. La exposición ha sido diseñada por el curador colombiano José Roca junto a Patricia M.
Jorge Pérez, el latino más rico de Estados Unidos
Pérez también está comprometido con The Giving Pledge, una campaña fundada por Warren Buffett y Bill Gates a la que declara que donará el 50 por ciento de su riqueza a fines filantrópicos. En 2005, Time Magazine nombró al Sr.
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Los padres del desarrollador de bienes raíces nacido en Argentina eran cubanos y lo criaron en Bogotá antes de mudarse a Miami en 1968. Born in Buenos Aires, Argentina to Cuban parents, Pérez grew up in Bogota, Colombia.
Su biografía contiene un dato muy conmovedor: cuando se instaló en Miami empezó a coleccionar arte latinoamericano, como un modo de mantener las raíces, de conservar la identidad. Yo me crie entre Argentina y Colombia, y quería seguir en contacto no solamente con la cultura, sino también con la economía y todo lo que estaba pasando en estos países.
Dos veces al año se celebraban estas grandes subastas en Christie’s y en Sotheby’s, en mayo y en noviembre, que se centraban exclusivamente en el arte latinoamericano, y los coleccionistas que íbamos hablábamos de todo, no sólo de arte, de los nuevos pintores que estaban apareciendo, también conversábamos sobre política. Era la oportunidad de mantenerme cerca de mis orígenes.
Además de eso, siempre sentí mucho amor por el arte mexicano, porque fue el único que reivindicaba a los indígenas. Los muralistas no miran a Europa ni a EE UU, se inspiran en su cultura, en los mayas y los aztecas. Por eso iba a esas citas, y por eso empecé a coleccionar obras latinoamericanas. Yo lo llamo el arte de mis padres, porque ellos me llevaban de niño a los museos, y yo conocí así a autores como Diego Rivera, Frida Kahlo, Roberto Matta, Joaquín Torres-García...
Sus padres eran cubanos, usted nació en Buenos Aires y creció en Colombia. Sí, es muy diversa. Toda Latinoamérica está representada. Ningún país está excluido en mi colección. Al principio tenían más fuerza las obras de Cuba, Colombia y Argentina, los lugares de los que vengo, como dice, pero después empecé a coleccionar piezas de Brasil, de Chile, de Ecuador, de Uruguay, de Bolivia...
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Cuando yo termine de darle la parte de los fondos que todavía son míos, el museo tendrá la colección latinoamericana más grande de todo EE UU y quizás de Latinoamérica.
Ha dicho antes que valoraba del arte mexicano su diálogo con el legado indígena. Allí no hubo una civilización tan fuerte como en México o Perú. A finales del XIXy principios del siglo XX, en Argentina, los inmigrantes eran la mayor parte de la población, y lo que hicieron allí los pintores fue seguir con lo que habían hecho sus predecesores. En el sur de América estaban mirando a Europa.
Por lo general, si nos trasladamos al presente, el arte es así, muy universal, no responde tanto como antes a las referencias locales. Un cuadro de un pintor andaluz no tiene por qué diferenciarse de la obra de un catalán, es muy difícil adivinar la procedencia del autor al ver su obra, especialmente en lo conceptual y lo abstracto. Muchos artistas se parecen, no hay diferencias tan marcadas ya por razones geográficas.
Cuando empecé a coleccionar de una forma bastante intensa, ya tenía una convicción: que no existe una gran ciudad sin un gran museo. Y Miami no era un destino cultural, sino una ciudad de turistas. Cuando los viajeros se iban lo que quedaba era muy poco.
Yo creía que formando una colección importante tendríamos un gran museo, un proyecto adaptado a las características de Miami, donde tienen tanta importancia lo cubano y latinoamericano y lo contemporáneo. Miami no puede presumir de las bellezas arquitectónicas de Andalucía, todo lo nuestro es más reciente.
No podíamos imitar las colecciones de Chicago o de Nueva York, de Madrid o de París, antes de todo porque no contábamos con tanto dinero. Para montar una buena selección de Picasso tendrías que gastarte 200, 300 millones de dólares, y aparte del gasto, no era algo acertado para la forma de vivir nuestra en Miami. Todas las casas de la ciudad son muy modernas, no te encuentras en ellas muchas obras de Manet o de Cézanne. Yo quería que esa colección reflejara lo que somos.
Si hoy me interesa algún artista del pasado, suele ser de las décadas posteriores a la II Guerra Mundial, y lo compro porque también es estimulante ponerlo a dialogar con nombres actuales y señalar de dónde viene el arte contemporáneo. En la pintura española, por ejemplo, Tàpies ha influido increíblemente en el arte norteamericano y sigue teniendo cosas que decir, como Motherwell o De Kooning.
Colecciono a esos maestros porque me encantan, eso lo primero, y porque crean un vínculo entre lo que había antes y lo que había ahora. El 90% de lo que compro es arte de gente que vive, esos artistas pueden ser mayores o más jóvenes, pero yo puedo ir a sus estudios y conversar con ellos. Tengo muchas charlas con los creadores, los conozco bien, nos hemos hecho amigos. Ese contacto me permite comprender por qué hacen lo que están haciendo. A Diego Rivera sólo podría preguntarle por qué pintaba lo que pintaba si acudo a un médium [ríe].
Por decir a algún autor español, Ignasi Aballí me enseñó su trabajo para el Pabellón de España en Venecia. Yo no me considero una persona creativa, lo más artístico que hago en mi trabajo es hablar con interioristas cuando construimos edificios, pero como coleccionista siento que creo a través de estos pintores... Los artistas me llevan a otro territorio completamente distinto al mío, y eso me encanta. Me ayudan a entender el mundo en el que vivo de una manera más profunda. No importa que retraten los problemas de la sociedad o simplemente busquen la belleza: el intercambio es maravilloso siempre.
En nuestra fundación trabajamos para que los niños de familias de bajos ingresos puedan ver la colección. Todos los estudios apuntan que los niños que están expuestos desde una edad temprana al arte se vuelven mejores estudiantes; el arte les ayuda a pensar de formas muy diferentes. Ustedes tienen en Europa una tradición muy fuerte con respecto a la cultura. Cuando viajo a Londres y voy a la ópera o al ballet, el teatro ha agotado las entradas y las últimas filas están llenas de estudiantes que han ido a ver el espectáculo. En Miami regalamos los tickets a los jóvenes y sin embargo no van.
Debo decir que, aunque por ejemplo en ARCOme divierto mucho, y si tuviese que mudarme de Miami me instalaría en Madrid, yo voy a las ferias con un plan muy serio de trabajo. Mi gente cercana me dice que me pongo muy antipático [ríe] porque no quiero perder el tiempo.
En los principios de la colección me interesaba esta idea del artista como un change agent, alguien que cambia la sociedad, que trata temas como la violencia, la esclavitud, la explotación de mujeres, la discriminación a las razas. El arte social tiene gran importancia en nuestra colección, y es lógico porque en Latinoamérica se cometen muchas injusticias y la diferencia entre el rico y el pobre es tan grande que hay muchos artistas que reflexionan sobre esto.
En la exposición de Territorios tenemos al brasileño Arjan Martins, que en su obra homenajea a una activista asesinada, pero también tenemos a Hernan Bas, que no se acerca tanto a los problemas de la sociedad y que busca una armonía estética, y retrata a un muchacho joven con la fauna y la flora de los Everglades, un entorno natural de Miami. Estos dos ejemplos son caminos diferentes, la preocupación social y la persecución de la belleza, y los dos tienen cabida en nuestra colección.
Resulta muy emocionante cuando el arte dialoga con un edificio con historia. Impresiona ver una pieza de arte cinético como la de Julio Le Parc en una capilla antigua, encontrarte con esas obras contemporáneas en un ambiente tradicional crea un contraste muy hermoso. Que la colección venga a Andalucía, donde Colón empezó su viaje hasta América, yo lo siento como si mis obras volvieran a la cuna, a las raíces.
Reconocimientos y Compromisos
Pérez ha recibido numerosos premios por sus logros profesionales y filantrópicos, incluyendo el premio Ernst & Young’s Entrepreneur of the Year, el Hispanic Achievement & Business Entrepreneurship Award de Hispanic Magazine, el Community Advancement Award de The Developers and Builders Alliance, y el Jay Malina Award 2015 de The Beacon Council.
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