Liderazgo Tranquilo: El Éxito de Carlo Ancelotti

Carlo Ancelotti es sin duda uno de los directores técnicos de fútbol más exitoso de la historia. Sin embargo, su estilo de liderazgo está muy alejado del estilo de liderazgo de la mayoría de sus colegas profesionales, más caracterizados por su agresividad e histrionismo.

Pero es ese estilo el que le ha ganado el aprecio y reconocimiento de muchos de sus seguidores como David Beckham, Zlatan Ibrahimovic o Cristiano Ronaldo. En este apasionante libro, Ancelotti va mucho más allá de narrar las historias personales sino que entra, con ayuda de los coautores del libro, en el análisis de sus métodos de liderazgo, sus errores y aciertos y muestra lecciones y enseñanzas que todos pueden aprender de él para su vida diaria.

Libro escrito por Carlo Ancelotti y comentarios de dos consultores de prestigio. Es tanto un libro de memorias como un libro sobre liderazgo.

El pasado 1 de junio el Real Madrid se alzaba en el mítico estadio de Wembley (Londres) con su 15ª Champions League, tras vencer al Borussia Dortmund alemán por 2 goles a 0. Su entrenador, Carlo Ancelotti, conocido como el ‘líder tranquilo’, acumula 5 ‘orejonas’ en su palmarés (2003, 2007, 2014, 2022 y 2024) siendo el técnico que más Champions ha ganado de la historia. Del liderazgo del entrenador italiano se pueden extraer muchas lecciones y enseñanzas para la vida y para la empresa.

Principios Clave del Liderazgo de Ancelotti

1. Equilibrio entre Exigencia y Afecto

La exigencia sin afecto es tan inútil como el afecto sin exigencia. Si te pasas de cercano, se aprovechan de ti; si eres muy distante, no conectas con la gente. Ese es el reto. Lo fácil es aplicar mano dura (modelo dictador) o ser un flojo (modelo pelele). Ir de amigo no suele dar resultados; aplicar el látigo, menos todavía. El éxito está en encontrar el equilibrio entre cercanía y distancia. Esa es, probablemente, la principal virtud de Carlo Ancelotti: su habilidad para mantener un cierto equilibrio emocional sin pecar por exceso ni por defecto. En el término medio está la virtud: cercanía justa y distancia precisa.

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2. Gestión de Expectativas

Ancelotti siempre ha tenido que lidiar con las presiones propias de los grandes clubes, y ha tenido que despachar con cuatro peces gordos cuyas exigencias eran máximas: Silvio Berlusconi (AC Milan), Florentino Pérez (Real Madrid), Román Abramóvich (Chelsea) y Nasser Al-Khelaïfi (PSG). En los clubes de élite, las expectativas están siempre por las nubes, lo que dificulta aún más la gestión. El propio Ancelotti manifestaba: “Gestionar las expectativas de arriba es el pan nuestro de cada día”.

3. La Persona Antes que el Profesional

Un jugador es una persona que juega al fútbol; y un entrenador es una persona que ejerce el papel de entrenador. Personas, en definitiva. La persona está por delante del profesional. Si no conoces a las personas, no puedes liderarlas bien. Es muy difícil relacionarse con otro ser humano sin conocerlo (comprenderlo); y para conocerlo (comprenderlo) tienes que mostrar interés por su vida; y mostrar interés por su vida es escucharlo bien. Los grandes líderes son grandes escuchadores.

El propio Ancelotti explica: “Me gusta hablar con los jugadores, no solo de táctica, sino también de asuntos personales y bromear. No todo tiene que ser tan serio en el trabajo. Me preocupo por cada jugador y esto contribuye a estrechar la relación para cuando llegue el momento, tomar decisiones difíciles”. La empatía es esencial para sacar lo mejor de cada persona.

4. Humildad e Inteligencia

La falta de humildad es falta de inteligencia, y más aún en un mundo tan cambiante como el que vivimos. En entornos tan complejos, los especialistas son esenciales. En un club de fútbol de élite conviven nutricionistas, fisioterapeutas, preparadores físicos, analistas de datos y otras personas que aportan su visión particular que puede ser muy enriquecedora en la toma de decisiones. Estar abierto, escuchar y ser flexible son rasgos que distinguen a un buen líder.

Ancelotti reflexiona sobre ello: “Los líderes no pueden permitirse el lujo de estar quietos, tienen que estar siempre en desarrollo, progresando. Una cultura de superación es esencial para el éxito”. Un futbolista de la Premier League que jugó en su equipo confesaba: “Estaba abierto a las ideas ajenas. Teníamos un equipo de nutricionistas y analistas, así que mientras jugábamos llevábamos siempre pulsómetros, GPS y aparatos por el estilo ya que querían utilizar esa información para los entrenamientos. Él accedió a ello.

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5. Autenticidad

Hay un rasgo en el que convergen todos los líderes: la autenticidad. Los mejores líderes son fieles a sí mismos: a su esencia, a sus convicciones y valores. No intentan ser quienes no son, ni aparentar: simplemente su comportamiento es una expresión de su personalidad, para lo bueno y para lo malo. Aceptan con naturalidad sus luces y sombras, sabedores de que ser líder no significa ser perfecto. Liderar también es saber cuando no se sabe y compensar carencias, para eso se trabaja en equipo.

Dice el entrenador blanco: “Vaya donde vaya yo soy siempre el mismo. Mi personalidad o estilo no cambian y se me contrata por ser como soy”. Esa es la actitud adecuada, y si luego hay que marcharse porque los resultados no acompañan, uno se marcha con la cabeza bien alta: leal a sus principios y defendiendo unas ideas. La autenticidad es el sello distintivo de las personalidades que dejan huella e impactan. Si no somos diferentes, ¿qué nos va a hacer distinguibles? Si no hay nada que nos diferencie, ¿de qué nos vamos a sentir orgullosos? Lo que te hace diferente te hace único.

El sueco Zlatan Ibrahimović, que compartió vestuario con él en el PSG francés, afirmaba: “No finge, no hay nada falso en él. Carlo siempre es fiel a sí mismo”. Ser líder no significa ser perfecto.

6. La Calma como Poder

Cuando vemos a Vito Corleone en la película de El Padrino, con su forma de hablar pausada y tranquila: ¿Vemos a un hombre débil o vemos a un hombre sereno que domina la situación? La calma es poder. Las personas calmadas siempre inspiran respeto. Cuando uno tiene confianza en sí mismo no necesita gritar, ni despotricar, ni discursear, ni hacer aspavientos... Exaltarse nubla el cerebro y hace perder autoridad. Esa actitud serena y tranquila del entrenador blanco es una de sus principales virtudes.

David Beckham, que coincidió con él en el AC Milan, decía: “Su método en el vestuario es invitar a la calma. Algunos managers gritan y se enfadan para expresar su autoridad, pero Carlo tiene ya esa autoridad, porque se le respeta mucho.

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7. Gestión del Talento

“Sin jugadores no hay fútbol, ni afición, ni nada". “El talento es el diferenciador último. Solo las mejores personas te darán una ventaja competitiva”, decía Jack Welch, CEO de General Electric durante veinte años. Un equipo ganador se hace con personas ganadoras. Todo gira en torno a la gestión del talento; y la gestión del talento engloba muchas cosas, pero tiene como punto de partida conocer muy bien a cada individuo. Los directivos gestionan equipos, pero sobre todo personas, porque ninguna persona es igual a otra. Cada una es un mundo, con sus miedos, inseguridades y ambiciones. Ahí reside gran parte de la complejidad del liderazgo. Los mejores líderes son especialistas en cada uno de los seres humanos que tienen a su alrededor.

El propio Jack Welch señalaba: “El trabajo más importante como líder es identificar y desarrollar al talento. Liderar es, sobre todo, un compromiso con las personas El primer deber de un líder es definir la visión; el último es dar las gracias. Entre medias, el líder es un sirviente. La grandeza de un líder se mide por su legado, ahí es donde se demuestra si su influencia fue constructiva o destructiva, y el de Ancelotti no es poca cosa en sus treinta años como entrenador.

El liderazgo tranquilo le da poder, autoridad. Su liderazgo genera un poder de influencia y persuasión muy potente en los miembros del equipo porque le hace poderoso el hecho de ser una persona serena. Genera entornos de respeto y confianza, no de miedo; no es un jefe que guía, sino un líder con autoridad y que deriva de la eficacia de su propia trayectoria profesional, de haber conquistado muchos trofeos en los equipos en los que ha estado y de saber entender la organización y el club y a las personas que lo componen. Su liderazgo está basado mucho en su propio ser, en su propio carácter.

Entiende que sin jugadores no hay juego y que, por tanto, sin personas no hay equipo. Juega mucho con mantener siempre una sonrisa en la cara incluso cuando dice las cosas más frías posibles o que menos les gusta escuchar a los demás. Es una persona capaz de dar mucho feedback y tener reuniones uno a uno con todos sus jugadores para desde ahí encontrar el punto de unión con el jugador para sacar su mejor versión. Las dos palabras claves en su modelo de liderazgo son exigencia con afecto. Es la mezcla de saber pedir, de saber influenciar con la exigencia necesaria a cada jugador para cumplir con su objetivo, siempre conjugando esa exigencia con afecto.

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