El libro "Liderazgo Tribal" de Dave Logan, John King y Halee Fischer-Wright, presenta una idea clave: los seres humanos tendemos a formar tribus, y lo que diferencia a las tribus comunes de aquellas que realmente se destacan es su cultura organizativa.
Una tribu es un grupo de personas, generalmente entre 20 y 150, que se conocen lo suficiente como para saludarse si se cruzaran por la calle. Al igual que las tribus, las empresas tienen un líder y un objetivo en común.
Según Godin, en su libro "Tribus: We Need You to Lead Us", las tribus son grupos de personas que se unen alrededor de un líder y un propósito. El o los líderes son los encargados de guiar al equipo hacia el éxito, al igual que un jefe de tribu lo hace con su comunidad.
En "Liderazgo Tribal", se argumenta que las empresas son tribus que evolucionan a lo largo del tiempo y pueden clasificarse en cinco etapas, desde una mentalidad de "vida es una tragedia" hasta una mentalidad de "vida es genial".
El concepto de familia no es aplicable al trabajo, ya que en una familia los padres no tomarían la decisión de expulsar a uno de sus hijos por no cumplir una meta o seguir consejos. Recordemos, mi compañero no es mi hermano, ni mi primo, tío, cuñado… nada parecido. Somos parte de un equipo, nada más. Esto no quiere decir que seremos personas aisladas o indiferentes, claro que es importante la empatía, solidaridad y compañerismo.
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En el hogar, la figura del cuidador/a es responsable de proteger, cuidar y mantener los lazos con cada miembro de la familia, sin importar sus acciones o quiénes son. En cambio, en una tribu, se pueden tomar decisiones como la expulsión de un miembro que cause problemas para la comunidad. Esta idea tiene la ventaja adicional de evitar tomar de manera personal las opiniones de los superiores en el trabajo, ya que los líderes tienen la intención de lograr los objetivos y metas de la empresa.
En resumen, aunque se ha popularizado la idea de que una empresa es como una familia, en realidad se asemeja más a una tribu, donde un líder y un objetivo en común unen a los miembros. Es importante recordar que en una empresa no se eligen a los miembros por vínculos de sangre, sino por habilidad y talento, y que cada uno aporta su experiencia y habilidades para lograr los objetivos comunes.
Las Cinco Etapas del Liderazgo Tribal
Básicamente, el libro nos plantea cinco etapas de una tribu u organización en la que éstas pueden hallarse. Habitualmente pueden estar en dos etapas contiguas de estas etapas y cada una de ellas tienen unos rasgos que destacan entre todos los demás.
- Etapa 1: "La vida apesta"
La primera etapa es la propia de las pandillas y de la cultura de las prisiones. En esta etapa los miembros de la tribu piensan literalmente que “la vida apesta”, y son marcadamente hostiles: pueden provocar escándalos, robar a la compañía o incluso amenazar con violencia. Afortunadamente, la mayoría de los profesionales no hemos visto ni vivido nunca esta primera etapa tribal, cuya mentalidad es… de pandillas callejeras.
- Etapa 2: "Mi vida apesta"
En la segunda etapa, los miembros de la tribu han interiorizado el pensamiento “mi vida apesta”. Según los autores del libro, el 25% de las tribus en los lugares de trabajo están en esta etapa. Y la frase que la identifica es la de “Mi vida es una mierda”. La que, según el libro, domina en el 49% de las tribus. En esta fase dos el conocimiento es poder. Las personas son competitivas de manera individual. El estado de ánimo es de «guerreros solitarios”. Yo le llamo, y es la foto que pongo cuando lo cuento, a lo Lobo de Wall Street. También existe en estas tribus un sentimiento de deshumanización. Vales algo como persona mientras estás en la tribu y alguien puede aprovecharse de ti, luego no eres nada. Si te vas de la empresa, te das de baja, te echan, etc., todo el mundo se olvida de ti… ¿Te suena? ¿Lo has vivido?
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- Etapa 3: "Yo soy genial (y tú no)"
La etapa tres surge cuando las personas comienzan a preocuparse por la mejora a nivel personal, y el pensamiento dominante es “yo soy genial (y tú no)”. Aquí, los miembros compiten entre ellos de forma individualista; “son guerreros solitarios” centrados no solo en ganar, sino en ser reconocidos como los mejores y los más brillantes.
- Etapa 4: "Somos geniales (y el resto no)"
En una cuarta etapa los miembros de la tribu comparten el pensamiento generalizado de “somos geniales (y el resto no)”. Estado muy potente para una tribu y al que pocas pueden llegar. Este tipo de tribus suele tener una tribu o grupo adversario con el que rivaliza y compite, y ahí realmente el «somos geniales» podría extenderse con “…y ellos no”. Cuando los grupos llegan a este punto, ellos se ven a sí mismos como una tribu, con un propósito común. Se comprometen a los valores fundamentales compartidos por el grupo.
- Etapa 5: "La vida es genial"
Sólo unas pocas tribus pasan fugazmente por una quinta etapa, que podría titularse como “la vida es genial”. Potencial altísimo, ese sentimiento de que el grupo va a hacer historia, y no para vencer a un competidor… sino porque su trabajo tendrá impacto global. Los equipos en quinta etapa han producido innovaciones milagrosas. Según cita el libro de Tribal Leadership, el equipo que produjo el primer Macintosh estaba en la etapa. En esta etapa, los miembros buscan utilizar su potencial para lograr un impacto global, y se centran en la misión colectiva que impulsa su propósito.
Una organización, equipo, tribu, etc., de alto rendimiento debe estar como poco en el nivel 4 y en intervalos en el cinco.
Dicho esto… ¿en qué cultura está la tribu en la que trabajas? ¿Más primitiva? ¿más moderna? Supongo que después de lo anterior no te habrás sido difícil caracterizarla.
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Más allá del Liderazgo Tradicional: El Liderazgo Imperfecto
Es innegable reconocer que la mentalidad humana asocia directamente liderazgo y perfección. Sin embargo, el 'Liderazgo Imperfecto' aboga por la aceptación y la valoración de nuestras imperfecciones como líderes, y como seres humanos, que es lo que somos por delante de cualquier posición jerárquica que ocupemos. Es una invitación a deshacernos de las máscaras y la capa de superhéroes que a menudo se espera que los líderes porten y, en su lugar, adoptar una postura de autenticidad. Vivimos en un mundo demasiado obsesionado con la perfección y la eficiencia a toda costa, por eso propongo una visión de liderazgo que valore la autenticidad y la capacidad de mostrarnos vulnerables y cercanos.
El mensaje, en líneas generales, es que necesitamos líderes más empáticos, adaptables y que cuenten con la mentalidad de un eterno aprendiz. La conexión emocional con nuestro equipo, la confianza mutua, el aprendizaje continuo y el propósito son los cuatro pilares sobre los que se sustenta el liderazgo en el siglo XXI.
Desarrollar una mentalidad de líder en el contexto actual va más allá de la mera adquisición de habilidades técnicas o gestión eficaz de recursos. Vivimos en una era de cambios rápidos y desafíos complejos, donde la capacidad de un líder para conectar, comprender y adaptarse es vital. La inteligencia emocional es fundamental porque permite a los líderes comprender y manejar sus propias emociones, así como las de los demás. Por otro lado, el pensamiento crítico es una herramienta indispensable en la caja de herramientas de un líder.
Si observamos a las tribus ancestrales que todavía hoy sobreviven en muchas partes del planeta, el liderazgo no recae en una sola persona, sino que se distribuye entre varios individuos cada uno con roles y habilidades distintas, como el chamán, el guerrero, el cazador, los ancianos más sabios. Lo mismo ocurre en el contexto empresarial, la presencia de varios líderes dentro de un equipo puede ser una fuente de diversidad de talentos y perspectivas. Sólo es un problema cuando lo que tenemos no son varios líderes, sino varios gallitos incapaces de controlar sus egos.
Las Tres Leyes del Rendimiento
Steve Zaffron y Dave Logan reconocen que los negocios y sus líderes se enfrentan a movimientos radicales en el entorno corporativo y tienen que lidiar con problemas urgentes. Pero en lugar de sumirse en la negatividad, ofrecen soluciones llamadas las “Tres Leyes del Rendimiento” basadas en la comunicación, que desde su punto de vista, pueden transformar a las empresas y a las relaciones individuales.
Zaffron y Logan explican cómo llenar de energía y sostener su organización (y su vida personal) usando un lenguaje sincero, fomentando la discusión abierta, confrontando heridas del pasado y expresando una visión positiva para el futuro.
Diferentes individuos ven las mismas circunstancias desde diferentes puntos de vista. Los hechos objetivos están abiertos a interpretaciones disímiles, dependiendo de las experiencias y expectativas de cada persona. Usted puede ver a uno de sus colegas como “egoísta” e “impulsivo”, mientras alguien más lo ve como “seguro” y “espontáneo”. Esto no es cuestión de quién está correcto o equivocado; sino que es cuestión de percepción.