A pesar de la abundancia de información disponible sobre liderazgo y motivación, a veces se produce confusión o un uso impreciso de los mismos. Además, existen pocos artículos donde se analicen individualmente cada uno de ellos y, al mismo tiempo, se establezcan las conexiones fundamentales que existen entre ambos. En este artículo quiero compartir mi perspectiva sobre ambos conceptos, basándome en mi experiencia como gestor de equipos y destacando la importancia de la relación entre el liderazgo y la motivación. En lugar de recurrir a definiciones técnicas, lo haré mediante una historia sencilla y práctica que podría suceder en cualquier compañía actualmente.
Liderazgo y Motivación: Dos Fuerzas Clave
Antes de compartir la historia, creo interesante explicar cada concepto individualmente, para luego explorar su interrelación:
El Rol del Liderazgo
El rol de liderazgo implica influenciar a otros para alcanzar un propósito compartido. Los líderes marcan el rumbo y la perspectiva de un equipo u organización, guiando y respaldando a los miembros del equipo en el camino hacia el triunfo. Un líder competente posee atributos de empatía, comunicación y toma de decisiones. Al mismo tiempo, fomenta la confianza, la colaboración y el crecimiento personal y profesional de cada integrante del equipo.
¿Qué es la Motivación?
La motivación es un impulso interno que dirige el comportamiento hacia la consecución de objetivos. A diferencia del liderazgo, que generalmente proviene de una posición de autoridad jerárquica, la motivación puede surgir tanto de fuentes internas como externas.
- Motivaciones internas: surge desde el interior del individuo y se nutre a través del disfrute personal, la pasión por lo que se hace y el deseo genuino de descubrir más sobre uno mismo. Estas personas valoran tanto el camino recorrido como el crecimiento personal logrado al enfrentar nuevos retos. Esta motivación es más duradera, ya que no depende de factores externos.
- Motivación externa: proviene de factores externos como salarios, bonificaciones o reconocimientos. Aunque puede ser menos profunda que la intrínseca, desempeña un papel esencial en la creación de un ambiente laboral positivo.
Los líderes desempeñan un papel clave en la creación de un entorno que fomente ambas motivaciones, y para ello es fundamental reconocer que cada persona es única y puede ser motivada por diferentes factores.
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Historia de Mot y Lid
Esta es la historia de Mot y Lid, dos colegas en NeuroAI, una empresa emergente dedicada al avance de la inteligencia artificial para potenciar la toma de decisiones en el ámbito empresarial. Mot era el corazón del equipo: su entusiasmo era contagioso y siempre surgían nuevas ideas innovadoras de su mente inquieta. Celebraba cada avance en IA como si estuviera presenciando un momento histórico y lograba persuadir al resto de que estaban al borde de transformar el mundo. Sin embargo, ante situaciones imprevistas como retrasos en el desarrollo, falta de fondos o clientes escépticos, su energía se desvanecía rápidamente.
En contraste al carismático Mot, estaba Lid, con una perspectiva más estratégica. Lid no sobresalía por su elocuencia, sino por su enfoque metódico y la confianza que inspiraba en su equipo para que lo siguieran de manera entusiasta. Lid comprendía la importancia de la motivación, pero también era consciente de que, sin un rumbo definido, las ideas podían perderse en el aire.
El equipo enfrentó su mayor obstáculo cuando NeuroAI presentó su propuesta principal ante un inversor clave y esta fue rechazada. Mot lideró la presentación con entusiasmo y dedicación, pero quedó desanimado al sentir que todo su arduo trabajo había sido en vano.
De camino a la empresa, Mot dijo: «Quizás nuestro producto no sea tan revolucionario como creíamos…». Ese fue el momento en que Lid le respondió:«Mot, tu entusiasmo nos ha llevado hasta aquí, pero el éxito no depende solo de un momento de inspiración. Es un camino de prueba, error y mejora. No es el fin, solo una oportunidad para aprender y ajustar nuestro enfoque». Con esas palabras, Mot recuperó su energía y juntos replantearon la estrategia. Ajustaron el modelo de negocio, perfeccionaron el algoritmo y prepararon una nueva presentación. Semanas después, lograron la inversión y NeuroAI dio un paso crucial hacia el éxito.
Desde aquel día memorable, en la empresa todos entendieron una lección crucial: la motivación es el motor inicial, pero es el liderazgo quien aviva la llama para que arda de forma perdurable; en un mundo donde la tecnología avanza sin descansos, encontrar el equilibrio entre ambas es lo que verdaderamente impulsa la innovación. Por lo tanto, podemos distinguir claramente las dos fuerzas en esta historia, reconociendo el papel específico que cada una desempeña de forma crucial en el proceso de innovar y superar desafíos.
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La Interconexión entre Liderazgo y Motivación
El liderazgo y la motivación son ideas diferentes, pero conectadas de manera esencial, que se complementan mutuamente para una gestión exitosa de equipos. Un líder competente no solo dirige y orienta a su equipo, sino que también juega un papel clave en la motivación al inspirar y alentar constantemente el desarrollo de la mejor versión de los miembros del equipo. La motivación es como una llama que enciende las ideas y el entusiasmo en un equipo para creer en lo impensable y aventurarse en la innovación. Es lo que impulsa a las personas a esforzarse al máximo, encontrar nuevas oportunidades y mantener viva la pasión por su trabajo. Sin embargo, la motivación sola puede ser inestable; y cuando aparecen desafíos, puede desvanecerse si no se gestiona adecuadamente.
El liderazgo es como la brújula que orienta esa energía hacia un propósito específico; va más allá de simplemente guiar un equipo y se trata de mantener el rumbo cuando las cosas no van según lo planeado y de transformar los fracasos en oportunidades de aprendizaje para garantizar que la motivación inicial se mantenga en el camino correcto. Un líder auténtico no solo motiva al equipo para seguir adelante, sino que también les proporciona los recursos necesarios y la confianza para alcanzar el éxito. La motivación es lo que enciende la llama inicialmente, sin embargo, el liderazgo es lo que la mantiene ardiendo a largo plazo.
El Liderazgo Basado en Valores
El mundo empresarial es un escenario en constante cambio y evolución. Las organizaciones que se mantienen exitosas en el tiempo son aquellas que logran adaptarse a estos cambios, a la vez que mantienen su esencia y su propósito intactos. La herramienta que les permite hacer esto es el liderazgo basado en valores. ¿Pero qué significa esto realmente? ¿Cómo se implementa? ¿Cuál es su impacto en el crecimiento ejecutivo y organizacional?
¿Qué es el Liderazgo Basado en Valores?
Comencemos definiendo lo que es el liderazgo basado en valores. El liderazgo basado en valores no es solo una estrategia empresarial, es una filosofía de vida que se aplica a todos los aspectos de la organización. En este marco, los líderes no solo se enfocan en cumplir metas y alcanzar resultados, sino que buscan hacerlo de una manera que esté alineada con sus valores. Por otro lado, el liderazgo basado en valores también implica el compromiso de los líderes de promover y cultivar esos valores en todos los niveles de la organización.
Entender la importancia de los valores en el liderazgo es crucial para comprender la relevancia del liderazgo basado en valores. El primer paso para implementar un liderazgo basado en valores es identificar y definir los valores de la organización. Una vez identificados los valores, es importante definirlos de manera clara y concisa. Una vez definidos los valores, es esencial comunicarlos de manera efectiva. Todo coach sabe que los valores son el núcleo de nuestros pensamientos y acciones. Por eso, tienen una metodología específica para trabajar los valores de las personas y de las organizaciones. Esta metodología implica primero identificar los valores que son importantes para la persona o la organización. Además, el coach ayuda a las personas y a las organizaciones a reconocer los momentos en los que sus acciones pueden no estar alineadas con sus valores y a explorar las razones detrás de estas incongruencias. Por último, el coach también ayuda a las organizaciones a integrar sus valores en sus estrategias de liderazgo y gestión.
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Los valores juegan un papel fundamental en el crecimiento ejecutivo:
- Toma de decisiones: Los valores actúan como un marco de referencia que guía a los líderes en la toma de decisiones.
Beneficios del Liderazgo Basado en Valores
El liderazgo basado en valores no solo beneficia a los líderes, sino a toda la organización. En primer lugar, los valores ayudan a crear una cultura organizacional fuerte y coherente. En segundo lugar, al estar fundada en valores, la organización proyecta una imagen de confianza y credibilidad hacia sus stakeholders. Finalmente, un liderazgo basado en valores promueve un ambiente de trabajo positivo y saludable.
Fomentando una Cultura Organizacional Basada en Valores
Fomentar una cultura organizacional basada en valores no es tarea fácil. Requiere un compromiso firme y constante de todos los miembros de la organización, empezando por los líderes. Los líderes deben ser los primeros en vivir y promover los valores. Además, los valores deben estar integrados en todas las políticas, procesos y prácticas de la organización. No es suficiente tener un listado de valores en la pared o en la página web. Por último, es importante que la organización tenga espacios y momentos para reflexionar sobre los valores y para celebrar y reconocer a aquellos que los viven de manera ejemplar.
Valores en Tiempos de Incertidumbre
En los últimos años, quienes dirigimos hoteles nos hemos visto inmersos en un mar de incertidumbres: presiones económicas, dilemas sociales y políticos, transformaciones tecnológicas que irrumpen sin pedir permiso y tensiones globales que afectan a la confianza de los mercados y, por ende, a las decisiones de viaje de nuestros huéspedes. El día a día en la hotelería nos obliga a tomar decisiones que no tienen un manual claro. Reducir costes, ajustar plantillas, reposicionar un producto, comunicar decisiones impopulares… cada una de estas acciones puede tener implicaciones que van mucho más allá de las cifras de una cuenta de explotación. A menudo hablamos de la cultura de la empresa o de los valores corporativos, pero pocas veces reflexionamos sobre qué principios, como individuos, guían nuestra manera de dirigir.
En mi experiencia, los valores no se descubren en los días de ocupación plena y clientes satisfechos, sino en los momentos de crisis. En la hotelería, igual que en la vida, los valores se ponen a prueba cuando hay que cerrar un área del hotel por falta de demanda, comunicar despidos en medio de una temporada difícil o decidir si subimos tarifas aun sabiendo que parte de nuestro mercado no podrá acompañarnos. No se trata de tener una lista de palabras bonitas colgadas en un despacho. Decir “integridad”, “honestidad” o “familia” es fácil. Lo verdaderamente complejo es traducir esos valores en frases accionables y universales como: “Siempre dar la cara”, “Construir relaciones de confianza”, o “Tratar a los demás con empatía”.
Ejemplos de Valores en Acción
- Priorizar la comunidad antes que el beneficio inmediato.
- Comunicar con empatía y transparencia.
- Ser coherente en todas las áreas del negocio.
Para identificar y consolidar tus valores, recomiendo un ejercicio práctico: escribir respuestas a seis preguntas clave como, por ejemplo: ¿En qué momentos de mi vida profesional me he sentido más comprometido? ¿Qué comportamientos ajenos me resultan intolerables? ¿Cómo quiero que me recuerden mis equipos cuando ya no esté al frente?
No todos los valores pesan igual. En cada decisión, uno se impone sobre el resto. Los valores se contagian. Cuando un director actúa con coherencia, su equipo replica ese comportamiento. La rentabilidad puede esperar, la confianza no. Un huésped puede perdonar un error en el servicio, pero difícilmente perdona sentirse engañado o manipulado.
Valores Clave de un Líder
Para que una organización funcione como un perfecto engranaje, con fluidez, constancia y equilibrio, se necesita un motor que impulse el movimiento: un gran líder. Es la figura imprescindible para fijar los objetivos, coordinar los equipos y mantener el máximo rendimiento y motivación de los profesionales. A continuación, desde Randstad, vamos a hablar de los valores de un líder. Los valores son principios éticos y morales que orientan el comportamiento humano y marcan cómo actuamos en el día a día. En el liderazgo, los valores generan una brújula interna que guía las decisiones y acciones del líder, creando coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Los valores humanos, como respeto, honestidad, empatía o responsabilidad, fomentan un clima de confianza y cooperación. Cuando en una empresa se comparten valores comunes, la comunicación mejora y las relaciones laborales se estabilizan. Además, investigaciones vinculadas a inteligencia emocional muestran que líderes empáticos impulsan el bienestar laboral y la motivación.
Sobre un líder recae la máxima responsabilidad en la dirección de un equipo, pero ser eso no significa solamente tener la última palabra y ser la voz cantante en la toma de las decisiones más importantes.
Responsabilidades del Líder
- Concretar los objetivos comerciales: además de establecer unas metas realistas, asumibles y adecuadas a las capacidades de la organización, el líder establece los caminos que se seguirán para alcanzarlas.
- Saber priorizar: no siempre es posible llegar a todo y el líder debe ser consciente de qué tareas son las que requieren una mayor urgencia.
- Los mejores líderes saben ponerse en la piel de sus profesionales, entienden y se adelantan a las necesidades de su equipo.
- Las decisiones más inteligentes las toman los líderes que son plenamente conscientes de las capacidades y limitaciones de las personas a su cargo.
- La comunicación más fluida se materializa cuando el líder es una persona accesible y cercana, que comprende la realidad subjetiva de otras personas sin perder su propia perspectiva.
- La clave reside en hacer sentir a las personas que sus sentimientos, inquietudes y opiniones son importantes.
- Conocer al equipo: conversar con los profesionales, observar su forma de trabajar y mostrar interés por su situación personal permite estrechar la relación y facilitar el flujo de comunicación.
- En un entorno abierto y cercano, resultará más sencillo detectar y atajar cualquier obstáculo que pueda tener origen en circunstancias personales.
- Escuchar activamente: se trata de escuchar y comprender el contenido que subyace a las palabras, entender su carga emocional y transmitir interés y preocupación.
- Un gran líder es capaz de hacer frente a cualquier obstáculo porque reconoce sus errores y no oculta sus debilidades.
- Un líder humilde se muestra abierto al aprendizaje, da voz a su equipo y comparte con él todos sus éxitos.
Valores Esenciales en el Liderazgo
- El respeto es una cualidad necesaria en todos los planos de las relaciones humanas, pero muy especialmente en aquellos que conllevan una relación de subordinación.
- La confianza es clave para delegar responsabilidades, un proceso imprescindible en la labor de liderazgo.
Pero ¿por qué estos cinco valores y no otros? Porque funcionan como un todo. Juntos, construyen una forma de liderar que no solo se nota en los resultados, sino también -y sobre todo- en las personas. Estos valores orientan las decisiones, tanto en momentos de calma como en situaciones complejas. Las relaciones laborales que funcionan de verdad se apoyan en tres pilares clave: responsabilidad, respeto y confianza. Los líderes que escuchan, que delegan y que saben ponerse en el lugar del otro, crean algo muy valioso: espacios de trabajo seguros y colaborativos.
Cuando un líder ejerce con responsabilidad y respeto, su impacto va mucho más allá de las paredes de la empresa. Estos valores fortalecen la gestión interna y, al mismo tiempo, proyectan una imagen coherente y creíble. Un liderazgo coherente, basado en valores sólidos como el respeto, la empatía o la responsabilidad, genera un entorno en el que las personas quieren quedarse y crecer. Liderar no es solo tener experiencia o conocimientos técnicos; es tomar decisiones que afectan a otras personas, y eso requiere un marco ético claro. Cuando el liderazgo se construye desde valores sólidos, se nota. Hay firmeza frente a la presión, decisiones claras y un estilo propio que no depende del rol ni de las circunstancias.
Un liderazgo sin valores puede funcionar durante un tiempo, sí… pero acaba desgastando la confianza. Y hay más. Los valores también cambian la forma en que se ejerce el poder. Donde otros ven control, un liderazgo con valores ve una oportunidad para inspirar. Donde otros buscan imponerse, se genera compromiso compartido. Por eso, liderar también es una tarea interna. Revisar los propios valores permite que el liderazgo sea auténtico, coherente y con sentido.
Mejorando los Valores Personales
Mejorar los valores personales es un viaje que implica introspección, práctica y aprendizaje constante. En primer lugar, la auto-reflexión consciente es esencial. Detenerse a evaluar si tus acciones diarias reflejan los valores que deseas cultivar -como responsabilidad, empatía o humildad- permite identificar qué conductas cambiar. El siguiente paso es la formación continua. Invertir en tu desarrollo profesional -con cursos, talleres o lecturas- no solo mejora tus habilidades, también refuerza los valores que te definen como líder. Ahora bien, lo realmente importante es poner los valores en práctica en el día a día. Gestos como escuchar de forma activa, delegar con confianza, asumir errores con naturalidad o reconocer el mérito de otras personas marcan la diferencia. Y, por último, cultivar la resiliencia y la creatividad frente a la adversidad es clave para afianzar valores como la responsabilidad y la humildad. Saber adaptarse e innovar en momentos de crisis, sin perder de vista el respeto hacia el equipo, habla de un liderazgo que no solo resiste, sino que inspira.
Nuevos Modelos Organizativos
Por todas estas razones, no resulta extraño que cada vez triunfen más los modelos organizativos de corte horizontal, como es la redarquía. Las figuras de liderazgo cada vez ejercen un papel más motivador, promotor y coordinador que instructivo o aleccionador. Los nuevos líderes dan menos órdenes y priorizan más cuestiones como la mejora de la experiencia del talento desde su bienestar.
La Importancia de Escuchar, Conectar y Dirigir
Cuando pienso en liderazgo pienso, en primer lugar, en aquello que la gente necesita y busca en un buen líder. Y generalmente las personas buscamos alguien que nos guíe; alguien que, más que decirnos hacia dónde tenemos que ir, nos enseñe nuevos horizontes inspiradores. Y llega la pregunta del millón ¿Cómo lograr esto? Hay muchos caminos. Yo propongo el de escuchar, conectar y marcar la dirección; en ese orden.
- Escuchar: Yo trabajo el Clownching, combinando técnicas de clown y coaching. En ambas disciplinas la escucha es una habilidad básica. Para saber qué está pasando, para percibir qué hay en el ambiente, para obtener información de lo que se dice y de lo que no se dice en la organización. Escuchar desde la curiosidad y la inocencia de un niño, sin prejuicios. En todos los casos hay que escuchar para poder entender a las personas y a las organizaciones. Es el punto de partida.
- Conectar: Cuando escuchas puedes conectar. Significa reaccionar ante lo que pasa, actuar desde lo que previamente has recibido. Entiendes qué sucede y pones en marcha la empatía para entender cómo se sienten las personas con las que interactúas. Sólo así puedes plantear alternativas que dan cabida a todas las inquietudes. Algunas de ellas quizás queden sin solución (sabemos que el óptimo global no suele coincidir con el óptimo de las partes) y todas tendrán respuesta. Al conectar las personas sienten que les han escuchado, que importan y son tenidas en cuenta.
- Marcar la dirección: Para saber a dónde vamos, con claridad y decisión. Imagínate en una sala cuadrada, sin ventanas, con un equipo de personas. Ante la directriz de “Situaros mirando a la pared”, ¿qué crees que ocurrirá? Aflorarán dudas de hacia qué pared mirar e incluso de para qué hacerlo, qué sentido tiene. Sin embargo, cuando la dirección está clara, permite que el equipo esté alineado, todos apuntando hacia el mismo lugar.
Remarcaba al inicio la importancia de que las personas, además de entender el objetivo con claridad, lo hagan suyo. Cuando comunico todo nos situamos en cuadrantes de transparencia. Y cuando selecciono mucho la información que doy a cada parte del equipo estaré en cuadrantes que generan desconfianza.
Transparencia vs. Desconfianza
La transparencia genera implicación. Las personas saben qué va a suceder y pueden prepararse para ello. Liberación: Cuando hay sinceridad y comunicación compartiendo aquello que aún no se tiene decidido y se informa de los pasos que se darán para decidir. Las personas saben que se tomará la decisión, conocen el plan y se reduce su incertidumbre. En las organizaciones todo se acaba sabiendo y es fácil que asuntos que empezaron como “chismes o cotilleos” de pasillo acaben siendo una realidad. Miedo. En este caso hay desconfianza que se produce al preguntarse “¿Sabe este líder lo que hay que hacer?”. Hay decisiones que tomar y no se toman y no se sabe por qué.
Coherencia y Consistencia
Hago lo que digo. Hay correspondencia entre lo que digo y lo que hago. Priorización. Actúo primero con lo que es más importante.
El Líder como Gestor de Expectativas
El tiempo pasa, el mundo cambia, y la empresa cambia. Como líderes de equipos, de empresas u organizaciones, contemplamos el cambio como esa piedra angular sobre la que gravita la evolución del mundo empresarial (y el mundo en general), y es este el que ha ido tematizando el rol y el desempeño del líder a través de los tiempos. A lo largo de la historia han sido muchos los estilos de liderazgo acuñados en las grandes instituciones académicas, y como consecuencia, en los consejos u órganos de dirección de las principales organizaciones que pilotan los devenires de nuestro mundo empresarial.
Lo que sí es cierto, es la importancia que ha ido adquiriendo y que adquiere ya en la actualidad, la exigencia al líder de no sólo «liderar funciones» o «liderar puestos de trabajos», etc., es decir de ejercer podríamos decir un liderazgo «técnico». Con eso YA NO basta. En estos momentos y más que nunca, la presencia de la figura de la persona que hay detrás de cada puesto, que se «esconde a veces» tras un organigrama «enmarañado», ha acuñado un foco de atención inaudito hasta ahora en la historia empresarial de cualquier organización. Al líder no le basta «YA» tan sólo con saber de la materia «técnica» o del negocio en cuestión de la organización, ni saber manejar equipos como hasta ahora se había entendido. El líder ha de ser pues un «gestor de expectativas, de esperanzas y de sueños», un «creador de espacios de crecimiento y de felicidad, para todas las personas que componen su equipo u organización, en un entorno de responsabilidad y compromiso por parte de todos los que componen la organización». Ello implica que el fin último del líder, y que hasta ahora podría ser la optimización de la productividad y por tanto la consecución de resultados por parte de su equipo, ha pasado de ser una prioridad, a representar el devenir consecuente y natural de llevar a cabo medidas enfocadas y orientadas a quienes hacen posible llegar allí.
El ejercicio del miedo en la gestión empresarial surge desde la propia emoción de «inseguridad» por parte de quien lo ejerce, limitando recursos y potencialidad a su equipo, y a él mismo.