¿Cómo saber si una empresa cumple los requisitos para ser PYME?

En el mundo empresarial, las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) son consideradas el motor de la economía, representando una parte significativa del tejido productivo de la mayoría de los países. Para emprender un negocio hay que conocer la estructura empresarial más adecuada para cada caso. Las siglas PYME hacen referencia a las pequeñas y medianas empresas. Se trata de organizaciones que, por su tamaño, tienen ciertas características comunes en cuanto a número de empleados, volumen de facturación y estructura organizativa.

En el caso de España, las PYMES representan más del 99% del tejido empresarial, lo que pone de manifiesto su importancia estratégica. Según el informe Cifras Pyme 2024, en diciembre de 2024 en España había 2.948.527 empresas, de las cuales 1.139.427 eran microempresas. Esto supone que el 38,64 % de las empresas de nuestro país son microempresas. En este informe llama la atención el reducido número de grandes empresas.

Pero ¿qué significa exactamente ser una pyme? ¿Qué criterios definen si una empresa es micro, pequeña o mediana? Una pyme es una empresa que, por su tamaño, tiene un número reducido de trabajadores y un volumen de facturación limitado. Puede ser micro, pequeña o mediana según ciertos criterios. En España, se considera pyme a una empresa que cumple ciertos límites en número de empleados, volumen de negocio y balance general.

Clasificar a una empresa como pyme permite acceder a ventajas fiscales, subvenciones, financiación preferente y programas de apoyo específicos. Esta distinción facilita que los gobiernos y organismos adapten normativas a las necesidades reales de las pequeñas y medianas empresas.

Criterios para definir una PYME

La Unión Europea clasifica las PYMES en función de dos criterios principales: el número de empleados y el volumen de negocio anual o balance general. Esta clasificación se basa principalmente en tres aspectos: el número de empleados, el volumen de negocio anual y el balance general. Además, es importante tener en cuenta si la empresa forma parte de un grupo empresarial.

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En el contexto de las subvenciones, la Unión Europea (UE) ha establecido una definición precisa de lo que se considera una PYME, recogida en la Recomendación 2003/361/CE.

  • Número de empleados (UTA): Una PYME es una empresa que tiene menos de 250 empleados.
  • Volumen de negocio o balance general anual: Además del número de empleados, otros requisitos legales para ser PYME que se deben cumplir son, al menos, una de las siguientes condiciones financieras:
    • Un volumen de negocio anual que no exceda los 50 millones de euros.
    • El volumen de negocios anual se determina calculando los ingresos recibidos por una empresa durante el año en cuestión mediante la venta de productos y la prestación de servicios en el marco de las actividades ordinarias de la empresa, previa deducción de los descuentos aplicados por esta.
  • Independencia de la empresa: La empresa debe ser independiente (empresa autónoma), es decir, no debe estar controlada por otra empresa o grupo de empresas que no sean PYMEs. Además, ninguna sociedad no pyme puede poseer más del 25% de su capital o de sus derechos de voto.

Cumplir con los requisitos para ser considerado PYME es fundamental, ya que permite acceder a ayudas y subvenciones específicas para este tipo de empresas. Además, facilita el acceso a líneas de financiación y a programas de apoyo empresarial que fomentan el crecimiento y la competitividad de las pymes en el mercado. Esta distinción es relevante porque muchas subvenciones están dirigidas específicamente a una de estas subcategorías.

Tipos de PYME según su tamaño:

  • Microempresa: Tiene menos de 10 empleados y una facturación o balance anual que no supera los 2 millones de euros.
  • Pequeña empresa: Emplea a menos de 50 personas y su volumen de negocio anual o balance general no supera los 10 millones de euros. El criterio de pequeña empresa, por contraposición a mediana empresa, se fija por debajo de 50 empleados, 5 millones de euros de facturación y 2 millones de euros en activo.
  • Mediana empresa: Tiene menos de 250 empleados y una facturación anual inferior a 50 millones de euros o un balance general que no supera los 43 millones.

Es fundamental que las empresas interesadas se aseguren de cumplir con los criterios establecidos y se mantengan informadas sobre las posibles modificaciones en la normativa vigente.

Consideraciones adicionales

Al efectuar los cálculos, debería utilizar los datos que figuren en las últimas cuentas anuales aprobadas de la empresa. Según la categoría en la que encaje una empresa, puede ser necesario que incluya datos de una o varias empresas al efectuar el cálculo de las condiciones para ser pyme. Se considera empresa «toda entidad, independientemente de su forma jurídica, que ejerza una actividad eco­nómica».

El artículo 4, apartado 2, proporciona estabilidad y certidumbre a las empresas que se encuentran próximas a los umbrales definidos y corren el riesgo de superarlos temporalmente durante un ejercicio excepcional o en mercados volátiles. Así, en el caso de que una empresa supere los niveles máximos establecidos para los efectivos o el ámbito financiero durante el año de referencia, este hecho no afectará a su situación y conservará la condición de pyme que tenía al inicio del ejercicio contable.

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La finalidad del artículo 4, apartado 2, de la definición de pyme es garantizar que las empresas que crezcan no resulten penalizadas con la pérdida de condición de pyme a menos que superen los umbrales pertinentes durante un período prolongado. Las empresas que experimentan un cambio de propiedad deben evaluarse examinando su estructura accionarial en el momento de la transacción, no en el del cierre de las últimas cuentas.

PYME vs. Autónomo

Aunque a menudo se confunden, un autónomo y una PYME no son lo mismo. Un autónomo es una persona física que realiza una actividad económica por cuenta propia. No tiene personalidad jurídica distinta a la suya y asume directamente las obligaciones fiscales, laborales y legales de su negocio.

En cambio, una PYME es una entidad con personalidad jurídica propia (como una sociedad limitada o cooperativa), que puede estar formada por uno o varios socios. En este caso, la diferencia no es conceptual, sino clasificatoria. El término PYME engloba tres categorías: microempresas, pequeñas empresas y medianas empresas.

Un autónomo puede considerarse microempresa si cumple con los criterios de número de empleados e importes financieros y ejerce una actividad económica. Depende. Un autónomo con actividad económica puede ser considerado una microempresa si tiene empleados o cumple con los requisitos de volumen de negocio. La empresa debe presentar documentación contable y laboral que demuestre que cumple con los umbrales de empleados, facturación y balance.

Ventajas de ser considerado PYME

Que una empresa sea reconocida como PYME le garantiza una serie de ventajas significativas que pueden ser cruciales para su desarrollo y crecimiento.

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  • Tributación reducida.
  • Simplificación contable. Se pueden acoger al Plan General de Contabilidad para Pymes, lo que facilita la gestión contable y financiera.
  • Facilidades en la contratación.

Las PYMES desempeñan una función decisiva en la creación de empleo. Las ventas de las pymes volvieron a acelerar su ritmo de expansión, aumentando un 5,4% interanual en el cuarto trimestre. Donde más empleo de PYMES hay es en el sector servicios, que acapara el 76,79% del empleo. Las PYMES de entre 0 y 249 son mayoritarias en todos los sectores productivos, más del 99%, mientras que las grandes PYMES ocupan un lugar residual.

Si estás pensando en emprender o ya tienes un negocio pequeño, es importante que conozcas los requisitos para una microempresa y cómo se diferencian de los autónomos, las pymes y las grandes empresas. Por lo tanto, conocer los requisitos que tiene que cumplir una microempresa es fundamental para elegir la estructura empresarial más conveniente.

Ejemplos de PYMES exitosas en España

En España existen miles de PYMES que han logrado consolidarse como referentes en sus respectivos sectores, demostrando que con innovación, adaptación al entorno y una buena estrategia, es posible alcanzar el éxito sin ser una gran corporación. Algunos ejemplos notables son:

  • PANGEA The Travel Store: esta agencia de viajes ha revolucionado el sector turístico en España con un modelo de atención personalizada y espacios físicos que combinan tecnología, asesoramiento experto y experiencias a medida.
  • Mr. Wonderful: nacida como una pequeña tienda online de productos de papelería y regalos con mensajes positivos, esta empresa se ha convertido en un fenómeno de marca.
  • TuMédico.es: es una plataforma online que conecta pacientes con centros médicos privados a precios accesibles.
  • Cerveza La Virgen: esta cervecera artesanal de Madrid comenzó como una microempresa que apostaba por procesos tradicionales y producción local.
  • Ecoalf: con sede en Madrid, esta marca de moda sostenible empezó como una PYME con una clara misión: crear ropa a partir de materiales reciclados.

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