Dani Emprendedor: Biografías de Éxito en España

El talento joven se ha convertido en uno de los motores clave de las nuevas ideas de negocio que surgen en España. A continuación, exploramos las historias de varios "Dani" que han destacado en diversos campos del emprendimiento. El éxito en la cocina puede ser el inicio de una gran aventura empresarial.

Dani García: De la Alta Cocina a un Imperio Gastronómico

Desde que obtuvo su primera estrella Michelin a los 24 años por su trabajo en Tragabuches (Ronda), Dani García ha transitado por el mundo de la gastronomía con el talento de los grandes, la perseverancia y la determinación para “soñar, caerse y levantarse”, mirando siempre hacia adelante.

Cocinero desde los 17 años, ha madurado un perfil de chef-empresario en el que ha experimentado que soñar y crear son verbos que hay que conjugar con la rentabilidad. “El emprendedor tiene que tener fe en sí mismo, en su proyecto y ser fuerte en los momentos bajos”, aconseja el cocinero marbellí, que disfruta del éxito de la redefinición y nueva ubicación (desde abril de 2014) de su proyecto de cocina andaluza de vanguardia con dos estrellas Michelin: Dani García Restaurante, en el Hotel Puente Romano de Marbella, vecino de su bistró BiBo, en el mismo resort.

En el marco de Culinary Action Sevilla, García subrayó que la alta cocina y los números pueden (y deben) entenderse. “Lo de que la alta cocina no es rentable es mentira, es que nosotros hemos querido hacerla no rentable. Este año, alcanzaremos entre 4,5 y 5 millones de euros de facturación (sumando Dani García y BiBo); en Calima, como mucho, alcanzábamos 1,5 millones en 6 meses y los otros 6 perdíamos dinero”. El cocinero afirma con satisfacción: “He conseguido hacer rentable la alta cocina, que parece que era un mito, cuando la única diferencia es la inversión.

García reconoce que en el plano del emprendimiento lo que más le ha motivado siempre ha sido la creatividad: “La cocina en sí, crecer en torno al tipo de cocina que hacíamos. Pero, al final, eso va ligado a una palabra que se llama negocio y, quieras o no, te ves relativamente obligado a aprender sus reglas cuando, para mí, probablemente y entre comillas, sea la parte negativa: no poder dedicarte sólo y exclusivamente a la creatividad sin tener esa parte cubierta”.

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El proyecto de Dani García se autodefine como un concepto en el que “sobre una base de tradición, se vierten sabores contrapuestos y singulares, se agregan unas cucharadas de matices intensos, una pizca de talento y una ramita de innovación”. A ello se añade la “mezcla de texturas desconcertantes y se espolvorea con ilusión”. Así retrata su gastronomía, en la que se rescatan los sabores tradicionales de la cocina andaluza, aunados con la vanguardia “más desconcertante”.

El ‘universo Dani García’ también puede degustarse en el formato desenfadado, simpático y “más canalla”, que implica el bistró BiBo, propuesta no por informal menos cuidada, con ticket medio entre 20 y 90 euros. “Una brasserie a la andaluza, de cocina muy viva”. El proyecto tiene una orientación gastronómica internacional, marcado por la influencia de la comida tradicional andaluza, como se presenta en sociedad.

En el presente de Dani García, también hay espacio para el compromiso social. Insaciable ‘tuitero’, en su cuenta personal anunciaba el pasado 23 de julio la primera reunión de su fundación, en la que apoyará a los niños de Marbella con diferentes patologías. Se decía ilusionado, el estado natural de este cocinero que siempre mira hacia adelante, sonriendo al futuro.

Dani García (Marbella, 1975) se define cocinero desde los 17 años. Inició sus estudios en la Escuela de Hostelería de Málaga La Cónsula y su primer contacto con la profesión le llegó en 1996 en las cocinas de Martín Berasategui en Lasarte (Guipúzcoa).

Emprendedor imparable, en su currículum figuran proyectos como la cadena de tapas franquiciada Lamoraga, el bistró Milmilagros, la ‘brasserie’ española Manzanilla NYC o Dani García Deli Bar del aeropuerto de Málaga, ‘escalas’ del viaje de este cocinero empresario que no quiere dejar pasar trenes.

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Siempre cocinero antes que empresario, como le gusta definirse a Dani García, la hiperactividad alimenta su creatividad, sostiene. “Si me dedicara solo a la alta cocina, me aburriría.

Dani del Toro: De la Informática a la Gastronomía y la Comunicación

Dani del Toro, un apasionado de la cocina y la comunicación gastronómica, nació en Villalba del Alcor, un pequeño pueblo de la provincia de Huelva, donde vivió una infancia feliz. Creció jugando entre los sacos de harina en la panadería de su abuelo Matías, un entorno que despertó en él el amor por la cocina.

Fueron su madre y su abuela Joaquina sus verdaderas primeras maestras en la cocina. Nunca olvidará lo que disfrutaba ayudando a su madre a preparar sus croquetas, las mejores del mundo. Aunque la cocina siempre estuvo ahí, decidió estudiar Informática en Sevilla, donde conoció a Consuelo, su mujer y madre de sus dos hijas, Daniela y Claudia.

Su vida dio un giro importante en 2016, cuando fue seleccionado como participante de MasterChef en TVE. Esta experiencia supuso un punto de inflexión en su vida, no solo por lo que aprendió sobre cocina, sino porque le permitió entrar en millones de hogares y descubrir otra de sus vocaciones: la comunicación.

Tras su paso por el programa, decidió dejar el sector TIC, donde había trabajado durante años, para dedicarse de lleno a su verdadera pasión: la gastronomía. Desde entonces, ha tenido la suerte de participar en innumerables proyectos: desde talleres y showcookings hasta campañas de promoción de productos alimentarios.

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En 2020, volvió a la televisión por partida doble: como copresentador del programa Aguja Flamenca de Canal Sur y como protagonista junto a su hija Claudia de la serie Tapas by Daniel del Toro, disponible en Amazon Prime, una experiencia única que combina sus dos grandes pasiones: la familia y la cocina.

A lo largo de estos años, ha recibido reconocimientos que le llenan de orgullo, como el Premio Blogosur al Mejor Influencer Gastronómico de Andalucía en 2022, o el de Mejor Influencer Gastronómico de la Escuela de Hostelería de Sevilla en 2020. También es académico de la Academia Sevillana de Gastronomía y Turismo, colaborador de Canal Sur Radio y Televisión, y tiene el honor de ser la imagen y cocinero de supermercados Dia en España.

Pero su vida no es solo cocina y comunicación. También es emprendedor y, como socio de Origen Gourmet Selección, se dedica a la fabricación y distribución de picos y regañás. En 2024, ha dado otro paso muy ilusionante al publicar su libro Fast Food sin complejos: 45 recetas para desmontar el mito de la comida basura. Este proyecto plasma su filosofía, que se basa en una cocina accesible, divertida y, sobre todo, ¡espectacular!

Para él, cocinar es mucho más que un oficio: es una forma de crear felicidad. No hay nada que le haga más feliz que ver a sus amigos, familia o seguidores disfrutar de los platos que elabora.

Daniel Esteve: El Jefe de Desokupa

Daniel Esteve Martínez nació en Barcelona en 1970. Es el jefe de Desokupa. Estudió Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, y cuenta con una segunda carrera, según dijo a Idealista.com. Además, habla cinco idiomas.

Según consta en su página web, “7.635 desocupaciones nos avalan”. Cifra que empezó a sumar a partir del año 2016 cuando oficialmente se creó Desokupa. “Analizamos cada caso en particular y personalizamos una actuación específica para cada caso. Somos expertos en mediación.

Desokupa no fue su primer negocio de este calado. Antes había desarrollado Morososbcn.com. Pero lo tuvo que cerrar por un ‘enfrentamiento’ con los Mossos d’Esquadra. Finalmente, la justicia se puso de su lado tras declarar que un mando de los Mossos provocó su detención por motivos personales: había cobrado una deuda a un amigo del citado policía. Un cierre del que nunca se lamentó, ya que fue el inicio de Desokupa.

Si hay un deporte que le apasiona, ese no es otro que el boxeo. ¿Cuál es su currículum como boxeador? En su etapa como profesional subió al cuadrilátero en 15 ocasiones. Entre las 12 cuerdas cosechó 11 victorias, nueve de ellas por la vía rápida, dos nulos y dos derrotas. Lo hizo dentro de la categoría de pesos pesados. En la actualidad pesa 93 kilos y mide 1,79. Además, tiene licencia de tiro, es cinturón negro de kickboxing, experto en lucha contra cuchillo y ha sido guardaespaldas de famosos. También fue director de seguridad de varias discotecas.

El 5% de los ingresos de Desokupa se destinan a la Asociación Alberto 3 huevos, orientada a difundir y ayudar en el cáncer infantil.

Daniel Carina: El Asistente Virtual Plurilingüe

Daniel todavía no acabó la carrera. No es informático ni tiene formación tecnológica. Pero a sus 26 años, le sobran las ganas de emprender. El joven empezó a estudiar durante un año INEF, pero rápidamente cambió a Administración y Dirección de Empresas (ADE), «que era mi sector, lo que realmente me emocionaba, el crear y poder generar negocios».

A pesar de su juventud, Carina es su tercer proyecto empresarial. El primero lo erigió con tan solo 18 años, «algo mucho más local, de distribución de vinos». No despuntó, asegura, porque tampoco le dieron demasiada visibilidad. «Compramos un vino que sabíamos que era muy bueno, pero que no tenía tanta visibilidad, y le pusimos nuestra propia marca, con una niña y una vieja para identificar crianza y reserva», indica Daniel, que dice que no les fue demasiado mal, pero tampoco tan bien como les hubiera gustado.

La juventud no es un impedimento para emprender con éxito.

Pero recién estrenada la mayoría de edad, este vigués no solo se dedicó a estudiar y a emprender, sino que también empezó a trabajar para generar sus propios ingresos e invertirlos en sus proyectos. Primero lo hizo en la empresa de construcción familiar. «Siempre he vivido el crecimiento de la empresa de mis padres, esa constancia, ese sacrificio.

El vigués dejó la empresa familiar y empezó a trabajar como comercial para una compañía tecnológica. Pronto ascendió a director de ventas, con un equipo de diez personas a su cargo. A partir de ahí, saltó a otras empresas del sector, y empezó a impregnarse de ese mundo. «No me quedaba solo en mi labor, sino que iba investigando».

En ese contexto, con 23 años, creó su segunda empresa: una academia de inglés cien por cien online en la que los usuarios, a través de una suscripción mensual, obtenían clases siempre que quisiesen directamente desde el móvil, previa reserva. «Llegamos a tener la aplicación y a tener clientes; funcionamos en cierto modo, pero también cometimos muchos errores. De la primera a la segunda empresa cometí menos, y de la segunda a la actual, muchos menos.

Ahora, Daniel lo tiene puesto por completo en Carina. Un proyecto que pudo fundar gracias al apoyo de sus padres. «Yo iba aportando lo que fui cobrando de mis trabajos, pero siempre he tenido desde muy pequeño el apoyo de mis padres para todo. Evidentemente, no me han financiado todas las cosas que se me han ocurrido, porque sería una ruina [se ríe], pero sí que me han asesorado y, en algunos casos en los que vieron que yo le ponía el tiempo y el esfuerzo necesarios, me apoyaron también económicamente», cuenta. Es el caso de Carina.

Su asistente virtual inició su actividad en septiembre del 2023 superando los mil usuarios. Un mes después ya había alcanzado los 40.000, y Daniel planea llegar a los cinco millones este 2024. Hoy cuenta con 600.000. Y siguen creciendo. De momento, puede utilizarse entrando en la web carina.chat. Sale el prototipo de una conversación, y al darle a enter se abre una conversación real. «La hemos intentado hacer lo más fácil posible para que cualquier usuario sepa utilizarla», señala el vigués.

Por supuesto, Daniel tiene en mente otras funcionalidades que irá añadiendo. Una de ellas es que pueda reservar por ti mesa en un restaurante, una habitación de hotel, un vuelo, o que directamente agende en el calendario lo que necesitas. «En definitiva, que sea una asistente virtual de verdad, que te ayude en el día a día».

Los usuarios, dice su creador, van desde los 20 hasta los 60 años y se reparten entre Europa, Latinoamérica y Estados Unidos, que para eso Carina es plurilingüe.

Hoy Daniel tiene un equipo de cinco personas a su cargo, y espera que crezca muy pronto. Toda una responsabilidad.

Pero Carina no es solo el proyecto que le obsesiona. Es también el nombre de su madre. Todo un homenaje. «Cuando tocó decidirlo, mi razonamiento fue: ‘Mi madre siempre me ha ayudado en todos los problemas y retos cotidianos que he tenido a lo largo de mi vida’.

A falta tan solo de unos pocos créditos para obtener el título de graduado en ADE, a Daniel le sobra lo que le falta a la mayoría de los currículos de su generación: experiencia. Le deseamos mucha suerte con su tercera empresa. «Esperemos que no sea la última», dice.

Dani Amella: Casa Amella y la Alimentación Consciente

Dani Amella creció en Castellterçol (Barcelona, España), la cuna del producto Bio nacional. “Tuve la suerte de nacer y crecer en Castellterçol (Barcelona, España), la cuna del producto Bio nacional. Me inspiró Vegetalia y Natursoy. Me formé en Económicas pero lo que estoy más orgulloso es de trabajar de ayudante de albañil desde los 14 años a los 23 años todos los veranos, de sol a sol, en la empresa de mi padre. Esta formación me hizo madurar de golpe al relacionarme con personas mayores que yo y aprender a saber lo que es el sacrificio y la humildad.

Como muchos, incluso algunos ejemplos icónicos, su emprendimiento nace en un garaje hace ya 20 años. Si tuvieras que decir lo que vende Casa Amella, ¿cómo lo definirías? Casa Amella alimenta el mundo que quieres, quiere ser tu mejor despensa en salud y respeto por el Planeta. Abrir la consciencia de un target que denominamos Planet Lovers, que la componen un 80% mujeres de 25 a 55 años. Vendemos el valor de ir a contracorriente, de defendernos de los lobbies de siempre, aunque nos lluevan denuncias cada mes. De apostar por lo sano y hecho aquí.

Físicamente nace en el garaje de mis padres un 2-11-2002 y luego nos vamos a un garaje más grande de mi tíos, Juan y Nati. Son los mejores años de mi vida, la de emprender sin miedo a nada y desafiando mi cuerpo y mente, pero con una sonrisa. Empecé de la nada, pagando una letra de un Seat León nuevo y viviendo en casa de mis padres. A los 15 años ya vendía avellanas de mis abuelos a los vecinos y aceite de Tarragona a medio pueblo… jajaj.

El primer eslogan de Casa Amella era Gastronomía Mediterránea Natural y Ecológica hasta que me denunciaron por confundir al consumidor… sin palabras, jaja. Para nosotros la esencia es la misma. Ofrecer alimentos premium de origen local y 100% vegetal. Empecé a los 27 años recién cumplidos. Si fuera ahora me saltaría las 2 carreras que hice y me iría a EUA a emprender. Mis ganas de emprender están intactas pero los dolores de cabeza son mayores. De un almacén hemos pasado a ser fabricantes.

Igual con los valores y pasi...

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