Mujeres y Liderazgo: Estilos de Dirección que Transforman Empresas

En el panorama empresarial contemporáneo, el liderazgo femenino ha adquirido un papel cada vez más relevante y necesario. Las características únicas que definen este estilo de liderazgo han demostrado ser fundamentales en la promoción de entornos laborales más colaborativos, diversos y resilientes. Y es que el liderazgo femenino no solo se trata de equidad de género, sino también de reconocer y capitalizar las habilidades y perspectivas únicas que las mujeres aportan al ámbito laboral. Las líderes femeninas están demostrando su capacidad para inspirar, motivar y guiar a equipos hacia el logro de objetivos comunes.

Por ello, comprender y valorar las características del liderazgo femenino es fundamental para el éxito a largo plazo de cualquier organización. En este artículo, analizaremos cada una de ellas y su profunda influencia en el éxito de las empresas en un mundo cada vez más globalizado y dinámico.

¿Qué es el liderazgo femenino?

El liderazgo femenino se refiere a la participación activa de las mujeres en roles de autoridad y gestión en diversas esferas laborales. Aquí tienen la responsabilidad de dirigir equipos y tomar decisiones estratégicas. Este fenómeno implica un avance significativo hacia la igualdad de género en el entorno laboral, permitiendo a las mujeres asumir roles directivos y liderar iniciativas con autoridad y competencia. Actualmente, las mujeres líderes dirigen organizaciones hacia el éxito gracias a su dedicación y destacadas habilidades. Su presencia y contribución son fundamentales para avanzar y alcanzar objetivos con un enfoque innovador y una gestión eficaz.

Las pioneras en explorar el liderazgo femenino durante el siglo XX fueron Marilyn Loden en los años 80 (escritora y que inventó el conocido término de “techo de cristal”), Sally Helgesen en la década de los 90 (considerada por la revista Forbes la más importante experta del mundo en liderazgo de mujeres) y Helen Fisher a finales de siglo (antropóloga y bióloga que estudió y analizó mucho la desigualdad de género). Para ellas, el papel de la mujer y su liderazgo se caracteriza por enfoques que incluyen la escucha activa, la comunicación efectiva, el fomento del trabajo en equipo y el desarrollo de la empatía.

Características del Liderazgo Femenino

Ahora que ya conocemos qué es el liderazgo femenino, vamos a compartirte algunas de las principales características que definen a la mujer y su liderazgo empresarial:

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  • Empatía: Es una habilidad que es fundamental en el liderazgo femenino para comprender y conectar con los demás. Las féminas muestran una preocupación genuina por el bienestar de su equipo, siendo solidarias con sus compañeros y colaboradores. Esto contribuye a establecer relaciones sólidas y promover entornos de trabajo colaborativos.
  • Orientación a las personas: Suelen ser naturalmente sociables, expresivas y cercanas. Estas cualidades les otorgan un gran potencial para establecer compromisos, tanto con la organización como en proyectos individuales. Por lo tanto, se trata de una conexión importante cuando se trata de lograr objetivos en conjunto.
  • Inclusividad y trabajo en equipo: El liderazgo femenino promueve un trabajo en equipo más natural, ya que las mujeres tienden a ser más activas en la inclusión. Promueven la participación equitativa de todos los miembros del equipo en la toma de decisiones. Al alentar la participación activa de todos, se crea un entorno de trabajo más colaborativo y dinámico, donde cada voz es escuchada y respetada. De este modo, se facilita el desarrollo de relaciones interpersonales dentro del equipo.
  • Capacidad de actuar en muchas direcciones: Poseen la habilidad natural de abordar múltiples direcciones o temas simultáneamente. Esta capacidad otorga a las mujeres una ventaja significativa a la hora de enfrentar situaciones complejas y tomar decisiones rápidas durante crisis. Su mente ágil y adaptable les permite analizar diversos aspectos de un problema y desarrollar estrategias efectivas para resolverlo. Todo ello contribuye a su éxito en roles de liderazgo.
  • Adaptación al cambio: Reconocen el dinamismo del entorno en el que operan y demuestran una gran capacidad para ajustarse, comunicarse eficazmente y emplear todas sus habilidades para lograr resultados significativos. En definitiva, tienen una mentalidad innovadora que adopta los cambios habituales que se dan en un mundo que avanza a grandes pasos.
  • Comunicación efectiva: Son capaces de expresarse de manera clara, directa y persuasiva, facilitando la transmisión de ideas y la motivación del equipo. Esto contribuye al crecimiento tanto individual como del equipo.
  • Inteligencia Emocional: La inteligencia emocional es clave para el manejo de situaciones difíciles de manera efectiva, manteniendo un ambiente de trabajo positivo.

Beneficios del liderazgo femenino en las empresas

Los números no mienten. El crecimiento de la representación femenina en las empresas, especialmente en roles de liderazgo y toma de decisiones, se correlaciona con beneficios tangibles para las organizaciones que reconocen el valor del liderazgo femenino en el ámbito empresarial.

Los principales beneficios de dar mayor importancia al papel de la mujer en el liderazgo son:

  • La incorporación de mujeres en cargos directivos está asociado a un mayor compromiso social, trabajo cooperativo y cambios positivos.
  • Las mujeres fomentan un estilo de liderazgo basado en la colaboración y la empatía, estableciendo un ambiente laboral donde se promueve la igualdad de oportunidades para todos.
  • Las organizaciones que fomentan el liderazgo femenino suelen atraer y retener a profesionales talentosos, lo que enriquece la diversidad y potencia el éxito corporativo.
  • La variedad de perspectivas y enfoques en los equipos de liderazgo facilita una evaluación más imparcial y equilibrada de las diferentes opciones disponibles. Esto resulta en una toma de decisiones más robusta y fundamentada.
  • La diversidad de género en los equipos de directivos fomenta la innovación y la creatividad.
  • Debido a sus enormes cualidades (capacidad de escucha, emprendimiento, alta calidad para la resolución de conflictos…), las mujeres son excelentes mentoras. De hecho, el 30% de los encuestados por Pew Research consideró que las mujeres eran mejores mentoras que los hombres.
  • Las empresas con mujeres en altos cargos generan más ganancias. Según el Instituto de Investigación de Credit Suisse, las compañías que cuentan con un alto porcentaje de mujeres en posiciones ejecutivas generan un mayor rendimiento económico.
  • Una compañía equilibrada implica mejores decisiones. Según Unilever, la empresa líder de consumo masivo afirma que «crear oportunidades para las mujeres es fundamental para la erradicación de la pobreza y acelerar el desarrollo mundial». Asegura que los equipos que están formados por, aproximadamente, el mismo número de hombres que de mujeres, consiguen tomar mejores decisiones, beneficiando a la empresa.
  • Según la Organización Internacional del Trabajo, las empresas han notado una mejora en su imagen externa y reputación al fomentar el liderazgo femenino dentro de las compañías.

Todos estos beneficios corroboran lo indicado por la ONU, «el liderazgo femenino tiene un efecto multiplicador y muy positivo en todos los ámbitos de la sociedad: es “el motor” del desarrollo y crecimiento económico».

Cómo impulsar el liderazgo femenino en las empresas

La exitosa trayectoria de las empresas que respaldan el liderazgo femenino se ha convertido en un referente inspirador para otras organizaciones. Para fomentar este tipo de liderazgo, se están adoptando diversas prácticas que han demostrado ser efectivas.

Una de estas prácticas consiste en tener un conocimiento profundo de los datos de diversidad de género dentro de la empresa y abordar de manera abierta y transparente la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Esto implica la promoción de una cultura inclusiva que valore la diversidad en todos los niveles de la organización.

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Asimismo, es fundamental destacar y promover a las mujeres líderes dentro de la empresa, organizando actividades que permitan a otras mujeres inspirarse en sus logros y sentirse empoderadas para seguir sus pasos. Además, se reconoce la importancia de la participación activa de los hombres en este proceso, ya que la promoción de la igualdad de género es responsabilidad de todos.

Por otro lado, invertir en programas de formación corporativa enfocados en la igualdad de género es una estrategia clave para eliminar sesgos inconscientes y avanzar hacia un entorno laboral donde no existan estereotipos ni roles de género preestablecidos.

Programa formativo ‘Mujer y Liderazgo’ de la Cámara de Madrid

La paridad de género en España mejoró ligeramente en 2023 y se sitúa en 2062 el horizonte para cerrar la brecha entre hombres y mujeres, si la evolución mantiene el ritmo de los últimos años. Así lo indica el ‘IV Índice ClosinGap’, elaborado por la Asociación ClosinGap en colaboración con PwC. De hecho, estos datos demuestran la importancia de seguir fomentando el liderazgo femenino en la sociedad actual.

En Cámara de Madrid apostamos por la promoción del talento femenino gracias a nuestro programa formativo ‘Mujer y Liderazgo’. Este Programa Superior ha sido galardonado en el ‘Top Women Leaders 2022’ por su destacada labor en el impulso del desarrollo directivo femenino. A través de este curso de liderazgo femenino, fue pionero en España en 2005 y en sus más de 40 ediciones ha formado a más de 1.500 mujeres profesionales y empresarias.

Dirigido a profesionales con una marcada vocación de liderazgo y relevancia en sus respectivos sectores, este programa de liderazgo femenino ofrece una amplia variedad de perfiles profesionales femeninos, enriqueciendo el networking y el intercambio de experiencias en las aulas. Destacan eventos como el ‘Foro Mujer y Liderazgo’, el premio a la ‘Mujer Líder en España’ que reconoce todos los años a una mujer líder en el panorama español que destaque a nivel empresarial, social, cultural, deportivo, artístico y profesional y los ‘Foros de Mujeres Líderes’ en diversos sectores, que reconocen la excelencia y el prestigio del programa.

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Además, se promueve la igualdad de género en el ámbito empresarial, mediante iniciativas como el ‘I Foro Español Mujer y Sociedad Civil’, recientemente organizado para impulsar el liderazgo femenino y la equidad en el tejido empresarial madrileño:

  • Fechas: Del 17/05/2024 al 15/03/2025
  • Duración: 115 horas
  • Modalidad: Presencial y Retransmisión Streaming.

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Durante años, el papel de las mujeres en el ámbito laboral ha quedado relegado a un segundo plano. Tradicionalmente, han sido los hombres los que han ocupado (y ocupan) puestos de dirección, de poder y de responsabilidad en las organizaciones. Según la ONU, de los 195 jefes de Estados que existen en el mundo, solo 28 son mujeres. Además, las mujeres ocupan tan solo el 26% de los escaños parlamentarios de estos mismos países. Pero aún hay más: de acuerdo con la lista Fortune 500 (lista de clasificación que contabiliza 500 de las organizaciones internacionales más influyentes a nivel mundial), solo un 4,8% de los puestos de alto liderazgo de dichas organizaciones está ocupado por mujeres. Hasta un 63% de las empresas en España todavía no tiene a ninguna mujer en sus comités de dirección.

De todo esto se podría deducir una conclusión muy clara (aunque totalmente errónea): “si las mujeres no lideran, es porque no saben liderar”. Esta premisa se ha repetido como un mantra durante generaciones, pero nada más lejos de la realidad. Las mujeres, al igual que los hombres, disponen de características innatas que las convierten en buenas líderes. Y debemos aprender de ellas.

El liderazgo femenino no busca reproducir estereotipos de género

Este nuevo paradigma rompe con el estilo de mando tradicional y jerárquico, donde la autoridad y la supremacía imperaban. El liderazgo en femenino busca liderar desde la empatía, el respeto y la comunicación. “Para liderar en femenino no hace falta ser mujer.

En la nueva realidad social, económica y laboral, las personas trabajadoras ya no solo buscan encontrar cierta estabilidad económica en sus trabajos. También exigen que la contraprestación que reciben por el desarrollo de la actividad laboral que desempeñan vaya más allá de su salario.

Los entornos VUCA (de sus siglas en inglés Volatile, Uncertain, Complex, Ambiguous) son entornos que se caracterizan por ser inestables, confusos y hostiles. Eran los propios de la época COVID, donde las organizaciones se veían obligadas a adaptarse a continuos cambios en un entorno de incertidumbre extrema. Actualmente, los entornos de trabajo son BANI (de sus siglas en inglés Britte, Anxious, Non-Linear, Incomprehensible). Esta nueva era empresarial y laboral exige estar preparados y actualizados para el cambio.

A nivel global, las mujeres ocupan solo alrededor del 28% de los puestos de alta dirección. ¿Por qué? En parte, por la falta de modelos a seguir, sesgos inconscientes y dificultades para equilibrar la vida personal y profesional.

¿Qué es lo que distingue al liderazgo femenino del masculino?

Muchas mujeres tienden a practicar un estilo de liderazgo transformacional. Esto significa que, en lugar de centrarse solo en los resultados o en «mandar», prefieren inspirar a su equipo, fomentar la creatividad y buscar un cambio positivo. Lideran desde la empatía y la colaboración, lo que crea un ambiente de trabajo mucho más participativo y motivador.

Otra cualidad clave que muchas mujeres líderes tienen es la inteligencia emocional, esa capacidad para entender y gestionar tanto sus propias emociones como las de los demás. En un entorno de trabajo, esto es esencial. La capacidad de escuchar y entender a los demás es un rasgo que define a muchas mujeres en posiciones de liderazgo. En lugar de imponer decisiones, muchas veces las mujeres líderes prefieren crear espacios de diálogo donde todos puedan participar. Esta empatía es clave para resolver conflictos y tomar decisiones que beneficien a la organización en su conjunto.

¿Qué pasa cuando las mujeres asumen roles de liderazgo?

Lo que vemos es que las organizaciones que fomentan la diversidad de género no solo son más justas, sino también más innovadoras y flexibles. Cuando las mujeres ocupan posiciones de liderazgo, es más probable que promuevan políticas de diversidad e inclusión en toda la organización. Esto no solo ayuda a nivelar el terreno para otras mujeres, sino que también mejora el entorno laboral para todos. Además, los estudios muestran que la diversidad de género en los equipos de liderazgo está relacionada con mejores resultados empresariales. No se trata solo de ser más inclusivos por razones éticas (que también es importante), sino que tener mujeres en posiciones de liderazgo realmente mejora el desempeño de las empresas. Esto se debe, en parte, a que las mujeres líderes suelen implementar políticas que mejoran la conciliación entre la vida laboral y personal, lo que a su vez aumenta la satisfacción de los empleados. Un equipo que se siente valorado y apoyado es un equipo más productivo.

Uno de los mayores retos que enfrentan muchas mujeres en su carrera es cómo conciliar las responsabilidades laborales y familiares. Aunque cada vez más empresas están adoptando políticas de flexibilidad laboral, la realidad es que las mujeres suelen asumir una mayor parte de las responsabilidades en casa. Pero, ¿por qué debería ser así? Las organizaciones tienen la oportunidad de implementar políticas que realmente apoyen a sus empleados, tanto hombres como mujeres, en la conciliación de trabajo y familia.

Por otra parte, los sesgos inconscientes siguen siendo un gran obstáculo para las mujeres en el liderazgo. Muchas veces, se asocia el liderazgo con características tradicionalmente masculinas, como la agresividad o la toma de decisiones rápidas.

Por todo ello, podemos concluir que el liderazgo femenino tiene el poder de transformar organizaciones, hacerlas más inclusivas, creativas y productivas. Impulsar el liderazgo femenino no es solo una cuestión de justicia, sino también de eficiencia empresarial.

Durante muchos años, las mujeres han estado prácticamente excluidas de los puestos de liderazgo. Ha sido hace unas décadas cuando empezamos a ver cambios importantes, gracias a los movimientos por la igualdad de género y la implementación de políticas más inclusivas en las empresas.

Tras 20 años reclutando y clasificando talento directivo de distintos sectores y funciones, con 8000 personas entrevistadas de las cuales el 40% eran mujeres, las competencias donde mayor aportación he podido “constatar” en la población femenina son: capacidad de planificación, trabajo en equipo, liderazgo, resolución de conflictos y problemas, orientación a las personas, eficiencia, sentido práctico, calidad de gestión, esto es, mucho más que “cuidado” al servicio de las empresas.

Porque aplicamos un sesgo inconsciente en nuestra interpretación respecto a cuál es el modelo competencial que aplican las mujeres, clasificándolo “previamente” y en muchos casos sin datos que lo avalen, en un espacio distinto al de los hombres. Esperamos “prejuiciosamente” que ellas actúen en los espacios directivos de una manera distinta, asociando de forma cuasi inmediata la adopción de un rol cuidador, en ocasiones maternalizado en las mujeres. Competencias y comportamientos de las mujeres en dirección en las que buscamos in-conscientemente empatía, capacidad de escucha, inteligencia emocional, paciencia, mano izquierda, capacidad de integración, comunicación sensible.

Si en ambos casos esas pueden ser referencias competenciales necesarias para el correcto desempeño de ambos tipos de puestos, tendría sentido preguntar ¿qué esperamos para una directora comercial o para una directora financiera? Parece razonable entender que nada diferente a lo que esperamos o debemos esperar en el desempeño de dichas posiciones en la versión masculina. El puesto, la empresa y el sector deben determinar prioritariamente las competencias y el estilo de dirección.

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