Aunque hace años que se debate en muchas escuelas de negocios si el emprendedor nace o se hace, la realidad es que no hay consenso. En general, suele decirse que los emprendedores son personas a quienes les atraen los retos, asumen riesgos, tienen una mente muy abierta (visionarios), son innovadores, trabajan en equipo, son unos apasionados que disfrutan de lo que hacen a la vez que transmiten esa motivación a otros, son creativos, ambiciosos, generadores de confianza, buscando continuamente oportunidades de negocio, incansables frente a los problemas (a los que buscan soluciones) debido a su elevada determinación y persiguen la búsqueda de nuevas formas de hacer negocio.
Sin embargo, no todos los empresarios son emprendedores ni todos los emprendedores son empresarios. No es oro todo lo que reluce y tras muchas historias de éxito no siempre se esconde un emprendedor nato. Así pues, lo primero que uno debe analizar es si realmente se tiene madera de emprendedor, y de ser así, analizar los diferentes perfiles para ver cuál es aquel con el que mejor nos sentimos identificados y actuar en consecuencia.
“Existen dos tipos de personas en el mundo del emprendimiento -nos cuenta José Ángel Arroyo-: las que, desde el primer momento, sienten una llama interna que les dice qué camino seguir y las que aún buscan su norte”. Por su experiencia, dice que siempre ha sentido una inclinación natural hacia la tecnología y la creatividad.
“Desde joven, encontraba alegría en construir algo desde cero, en involucrarme en proyectos y en buscar oportunidades de negocio, ya fuera en el colegio o la universidad. Desde mi perspectiva, existen rasgos esenciales que definen a un individuo, como la curiosidad, la proactividad y la creatividad. Personalmente, agrupo todas estas virtudes bajo el término «carácter emprendedor».
Para mí, tener un carácter emprendedor va más allá de tener un negocio. No hace falta ser el founder para tener una mentalidad emprendedora. La mentalidad emprendedora nos impulsa a no conformarnos con la mediocridad, a cuestionar el status quo y a liderar con ideas innovadoras.
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En mi trayectoria, me inclino por proyectos que realmente enciendan mi pasión, que alimenten mi curiosidad y fomenten mi creatividad. Siempre abordo mis tareas con una mentalidad proactiva, tratando cada negocio como si fuese mío.
Habilidades Clave para el Emprendedor Tecnológico
Un emprendedor, en mi opinión, debe estar equipado con una variedad de habilidades y capacidades para navegar con éxito en el mundo empresarial. La habilidad de comunicarse eficazmente es esencial; ser capaz de transmitir tu visión y persuadir a otros para que se unan a tu causa es crucial.
Además, el liderazgo es una habilidad vital. La empatía es otra cualidad fundamental. En cuanto a capacidades, vivimos en una era digital, y es imperativo que un emprendedor tenga una comprensión sólida de este dominio. No necesariamente tienes que ser un experto, pero tener un conocimiento básico sobre cómo funciona el mundo digital puede ser un gran activo.
El camino del emprendedor tecnológico comienza con el desarrollo de una serie de habilidades fundamentales. Estas competencias no solo son necesarias para sobrevivir en el sector, sino para destacar y convertirse en referentes de la innovación.
1. Pensamiento estratégico y visión global
Un buen consultor IT debe ser capaz de ver más allá de las soluciones inmediatas y comprender el impacto a largo plazo de las decisiones tecnológicas. Esta visión estratégica permite anticiparse a tendencias, identificar oportunidades y tomar decisiones fundamentadas que potencien el crecimiento del negocio.
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2. Adaptabilidad y resiliencia
El mundo tecnológico cambia a una velocidad vertiginosa, y lo que hoy es tendencia, mañana puede quedar obsoleto. La capacidad de adaptarse rápidamente a nuevas situaciones y aprender de cada experiencia es clave para navegar con éxito en este entorno cambiante. Los consultores IT no solo deben aceptar el cambio, sino abrazarlo como una constante.
3. Habilidades para la resolución de problemas
La tecnología presenta desafíos únicos, y los emprendedores tecnológicos destacan por su enfoque innovador para resolver problemas complejos. Esto requiere un pensamiento crítico y creativo, combinado con la capacidad de analizar datos, identificar patrones y diseñar soluciones efectivas.
4. Comunicación efectiva y trabajo colaborativo
En un sector tan técnico, la capacidad de traducir conceptos complejos a un lenguaje comprensible es crucial. Los consultores IT deben colaborar con distintas áreas del negocio, desde marketing hasta finanzas, y alinear las soluciones tecnológicas con los objetivos estratégicos de la empresa. Una comunicación clara y la habilidad para trabajar en equipo son esenciales para construir puentes entre la tecnología y el negocio.
5. Mentalidad de aprendizaje continuo
La innovación tecnológica avanza sin descanso, y el emprendedor tecnológico debe mantenerse a la vanguardia mediante la actualización constante de sus conocimientos. Adoptar una mentalidad de aprendizaje continuo es clave para evolucionar profesionalmente y descubrir nuevas oportunidades de crecimiento.
La Mentalidad del Emprendedor Tecnológico
Más allá de las habilidades técnicas, el éxito de un consultor IT está profundamente arraigado en su mentalidad. Creer en la capacidad de desarrollarse y mejorar constantemente es el primer paso para superar barreras. Los consultores IT que adoptan esta mentalidad no ven los errores como fracasos, sino como oportunidades de aprendizaje.
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La curiosidad es el motor que impulsa la innovación. Preguntarse «¿qué sigue?» o «¿cómo podemos mejorar esto?» es esencial para mantenerse relevante. En un mundo cada vez más consciente del impacto social y medioambiental, la ética y la sostenibilidad se han convertido en principios fundamentales del ADN del emprendedor tecnológico.
Retos Comunes del Emprendedor
Por supuesto, no todos los emprendedores serán expertos en todos los campos. Emprender es un camino lleno de retos. Emprender es como una montaña rusa o una escalera con retos a superar y cada una trae sus propios desafíos.
Uno de los desafíos más grandes que encontré en los inicios es la adquisición de clientes. Cuando estás empezando, parece una montaña insuperable. Sin embargo, la clave no radica en buscar atajos o soluciones mágicas, sino en ofrecer un servicio o producto de excelencia.
Otro desafío es la gestión y retención del talento. Encontrar individuos que compartan tu visión y estén dispuestos a embarcarse en el viaje contigo es esencial. Y una vez que los tengas, mantenerlos motivados y comprometidos es una tarea constante.
El tercer desafío, y no menos importante, es la gestión financiera. El flujo de caja puede ser un terreno pantanoso para muchos emprendedores. Aquí, la planificación y la prudencia son tus mejores aliados.
¿Espíritu emprendedor en España?
En lo que destaca España es en la creatividad y la pasión con la que los emprendedores abordan sus proyectos. Sin embargo, como en todo, hay áreas de mejora. A veces, el entorno burocrático puede ser un obstáculo para los emprendedores.
Además, aunque hemos avanzado mucho, todavía hay cierta falta de inversión en algunas áreas y la cultura del fracaso no está tan aceptada como en otros lugares, lo que puede hacer que algunos tengan miedo de arriesgar.
Tipos de Emprendedores
Es cierto que, poco a poco, va creciendo el número de jóvenes y maduros que deciden ser emprendedores, pero no es menos cierto que los factores que impulsan este lento cambio están relacionados con el entorno. Por un lado, las fuertes tasas de paro estructural, la crisis económica vivida y los bajos niveles salariales, están fomentando que cada vez más personas se apunten al emprendimiento por pura necesidad.
Así pues, son múltiples los perfiles que conforman el genoma emprendedor. A continuación, se describen algunos de los tipos de emprendedores más comunes:
- El Inversor: Se trata de personas que han acumulado una determinada cantidad de capital y buscan rentabilizarla más allá de hacerlo mediante un fondo de inversión, un depósito a plazo o la compra de acciones en bolsa.
- El Visionario: Consiste en un tipo de emprendedor que continuamente está retando al mundo que le rodea, busca cambiarlo y piensa en transformar sus sueños de futuro en realidades presentes. No le gusta trabajar para otros porque en muchas ocasiones considera que son pocos los que pueden aportarle algo y que él mismo debe ser quien lidere los cambios en el mundo.
- El Persuasivo: Son personas muy persuasivas que tienen una elevada autoestima y que defienden a ultranza una idea de negocio o una mejora en un negocio existente, normalmente con buenos argumentos.
- El Oportunista: Son consecuencia de los avatares del destino, personas que nunca habían pensado en emprender pero que un día reciben una llamada de un antiguo amigo, un excompañero de trabajo o un familiar que quiere montar un negocio y le gustaría que le acompañase, con inversión y con dedicación.
- El Social: Se trata de personas que buscan resolver problemas de la sociedad a través de una idea de negocio, buscando una causa solidaria que les genere impacto o especial sensibilidad. No buscan realmente ganar mucho dinero o que se cumpla alguno de sus sueños sino simplemente ayudar a que haya un mundo mejor.
- El Tecnológico: Es un tipo de emprendedor que está de moda hoy día, bajo la aparición de nuevas tecnologías y de internet. Busca desarrollar modelos de negocio más flexibles, eficientes y escalables, mediante desarrollos de páginas web o Apps y creando una startup tecnológica.
- El Multiemprendedor: Son individuos que pretenden ser grandes empresarios no por tener un gran negocio sino por tener muchos simultáneamente. No quieren correr riesgos y buscan la dilución de los mismos mediante su involucración en negocios diferentes, diversificando sus opciones y generando múltiples fuentes de ingresos (y de problemas).
- El Desahuciado: Este tipo de emprendedor ha florecido en España tras la crisis, si bien aparece en cualquier ciclo económico. Suelen ser emprendedores no vocacionales, lo que significa que al principio dedican muchas horas de trabajo porque se juegan su futuro pero que cuando vienen los problemas y no saben cómo abordarlos, tienden a abandonar.
- El Especialista: Suele ser un perfil de persona que no necesariamente es un empresario, simplemente crea un negocio porque identifica un mercado con una necesidad insatisfecha, donde no hay compañías con una adecuada propuesta de valor.
- El Práctico: También los suelo denominar como el emprendedor low-cost o poco ambicioso, se trata de individuos que desean crear un negocio pero que no quieren realizar inversiones fuertes para crear una infraestructura adecuada, al menos hasta que no haya garantías de éxito.
- El Experto: Se trata de expertos en un área de conocimiento, a veces la tecnológica y otras el marketing, las operaciones, las finanzas o los recursos humanos. También pueden ser expertos en un sector de actividad que conocen profundamente dada su experiencia.
- El Intuitivo: Se trata de una persona con una fuerte convicción personal acerca de un determinado negocio y que tiene mucha confianza en si mismo y en su propia intuición. Normalmente ha tenido éxito poniendo en marcha otras iniciativas y su olfato no suele engañarle.
- El Gestor: Suele ser un individuo que conoce bien el mundo de la empresa, ya sea porque ha sido directivo o bien porque ha tenido otros negocios. Realmente no es un emprendedor, sino que monta un negocio y busca sacar beneficios mediante una buena gestión interna de costes o mejoras en la eficiencia.
- El Imitador: Son individuos que siempre han querido tener su propia empresa porque ven como muchos empresarios tienen éxito, fama y riqueza. Quiere emularlos buscando empezar un negocio que transformar en una gran empresa.
- El Soñador: Es aquel que está continuamente pensando en crear un negocio o en desarrollar una idea, se pasa los días, meses y años imaginando su negocio ideal, incluso imagina diferentes negocios y sus posibilidades para triunfar. Es un emprendedor de sillón, papel y lápiz que no aterriza sus ideas, es decir, no toma la decisión de llevar a cabo el negocio, habla con unos y otros sin concretar acciones a realizar, ni siquiera tiene una oficina para desarrollarlo.
El Emprendedor en Serie
Por emprendedor en serie podemos entender a una tipología de emprendedor que inicia proyectos de manera recurrente en el tiempo. Por lo general funcionan de la siguiente manera: después de haber concebido una idea de negocio, ayudarlo a hacerlo crecer y una vez que han alcanzado su umbral de rentabilidad o el suficiente atractivo para que otras personas asuman el control proyecto, lo venden y vuelven a buscar otra oportunidad de negocio.
El emprendedor en serie suele estar especializado en las primeras etapas de la creación y desarrollo de negocio, asume cada proyecto como un reto y suele desarrollar una alta capacidad de gestión de recursos y personas, así como una gran creatividad, con el fin de lograr que los proyectos salgan adelante. Es como una incubadora andante de proyectos.
En las diversas entrevistas que existen en internet a emprendedores en serie, todos aluden, en mayor o menor medida a una idea: se trata de un estilo de vida. En ese sentido, cada proyecto, cada idea de negocio, cada oportunidad, es un reto en sí mismo. Otros lo relacionan más con el hecho creativo, la imposibilidad de desembarazarse de una idea de negocio que ronda su mente, de dejarla pasar y seguir la vida como si nada.
Aunque la mayoría de emprendedores en serie tienen condiciones innatas para desarrollarse con soltura en el mundo del emprendimiento, los hay que no sospechaban de su capacidad y han ido adquiriendo habilidades con la experiencia. Sea de una manera congénita o adquirida, lo cierto es que existen características que podemos considerar comunes a este tipo de emprendedores.
- El emprendedor en serie tiene confianza en sus capacidades. Es una cualidad casi innegociable.
- En el camino, el emprendedor en serie tendrá que tomar casi a diario decisiones complejas. Por ello, una personalidad titubeante suele ser incompatible con un emprendedor en serie.
- El emprendedor en serie suele llevar ya tiempo en el ecosistema empresarial y es capaz de valorar los riesgos de una propuesta de manera realista y sin romanticismo.
- Así mismo, está atento a las tendencias sociales y es capaz de evaluarlas e interpretarlas en clave de oportunidad. Convivir con la incertidumbre tiene sus ventajas. Los emprendedores en serie son los primeros en reaccionar cuando los paradigmas conocidos cambian.
- Tienen facilidad para hacer pivotar un negocio tomando las riendas del mismo, y presentan gran flexibilidad en su toma de decisiones. No repiten necesariamente esquemas preconcebidos. Dan el primer paso en medio del estupor general y saben adquirir las primeras posiciones en cualquier carrera.
- Haber emprendido en proyectos de diferentes naturalezas tiene sus ventajas. Las agendas de los emprendedores en serie están nutridas de profesionales de diversos sectores, y pueden echar mano de ella en cualquier momento.
- El emprendedor en serie es capaz de combinar ciencia y fe de la manera correcta. Al ser un gran conocedor del ecosistema empresarial sabe evaluar cómo se encuentran los nichos de mercados a los que se dirige, pero también tiene una gran capacidad intuitiva.
- Un emprendedor en serie sabe “tocar la tecla” adecuada frente a un inversor o grupo de inversores. Conoce bien cuáles son las características que busca un inversor en los proyectos, en qué andan interesados.
- Un emprendedor en serie no acepta proyectos por hobby, deporte o por entretenimiento. Lo hace por convicción y se deja la vida en ello.
- El emprendedor en serie tiene un alto grado de responsabilidad, sabe que cada uno de sus proyectos involucra a muchas personas y estas dependen de su capacidad de liderazgo.
El Valor del Fracaso
“Todo el mundo te dice que en época de crisis hay que ser emprendedor… pero en este discurso falta una pieza. Mucha gente fracasa a la primera, no siempre se acierta. Si queremos inculcar el espíritu emprendedor, también debemos decir que si te equivocas no pasa nada, y que de las experiencias que no salen bien también se aprende”.
Este ejemplo lo que ilustra -aparte de la poca visión que tuvieron en su momento los Fiasco Awards-, es lo fácil que es acertar en las predicciones a posteriori. O lo fácil que es decir que otro se ha equivocado, cuando ya se ha equivocado. Para emprender, las predicciones se hacen a futuro. Ese es el riesgo de emprender, lo más difícil, pero también lo más gratificante.
Cometer errores es casi inevitable, pero ¿dirías que, además, son necesarios? Totalmente. Aunque nadie busca cometer errores de manera intencionada, en retrospectiva, puedo decir que algunos de mis errores más grandes han sido mis maestros más valiosos. Al inicio, un fallo puede parecer un retroceso o incluso un fracaso. Pero, si te detienes a analizarlo, te das cuenta de que te brinda una perspectiva única, te enseña qué no funciona y te empuja a buscar soluciones innovadoras. Además, te humaniza. Los errores también fomentan la resiliencia.
El ADN del Emprendedor
«El emprendedor es optimista por naturaleza», dijo un empresario consolidado. Si hubiera un ADN del emprendedor, este diría que es optimista y tenaz, y puede que hiperactivo, y con buenas dotes de líder y seguridad en sí mismo. Quizás incluso un poco inconsciente. Hombre o mujer, joven o senior, con formación universitaria o con experiencia vivida.
No obstante, me atrevería a decir que algo que seguro tienen en común los emprendedores que he conocido a lo largo de los años, es la voluntad de ser dueños de sus propias decisiones. De las correctas y de las equivocadas. Son personas que no quieren dejarse arrastrar río abajo, a merced de la corriente. Son los que prefieren remar, observando el entorno, decidiendo por dónde pasar, cuándo y dónde parar, e ir contracorriente si hace falta. Los que, en definitiva, quieren ser dueños de su propia vida, y lo materializan en su propia empresa.
Por eso decimos que ser emprendedor es una actitud, y que se puede ser emprendedor trabajando para otro, o incluso en el tiempo libre, en las vacaciones.
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