El Diablo Empresario Mexicano: Historia y Evolución de la Ópera

La ópera ha sido una parte integral de la vida cultural en México, evolucionando desde sus raíces coloniales hasta las innovaciones contemporáneas.

Orígenes y Desarrollo Inicial

El canto, la música, la poesía y la danza eran parte fundamental de las culturas precolombinas y formaban parte de su actividad cotidiana de manera permanente. Sus orígenes se pierden en los inicios de la civilización humana en América y sus espacios de representación eran tanto privados como públicos.

Según las investigaciones antropológicas desde el siglo XV a.c. y hasta el VIII a.c en el periodo conocido como del Viejo Mayapán, se adoptó una forma ritual de oratorio, donde existía un cantante solista acompañado por un coro sacerdotal.

Posteriormente, en la cultura náhuatl aparecerá el cuicatl (voz náhuatl para canto) como una forma de representación también ritual, escénica y erótica. La ópera es sobre todo cortesana. El palacio virreinal es el principal escenario.

La Primera Ópera Americana

La Parténope (1711) de Manuel de Sumaya, fue la primera ópera escrita por un compositor americano y era novo hispano. Es muy posible que otros autores novo hispanos escribieran óperas italianas en el resto del siglo XVIII, pero hasta ahora no ha podido confirmarse esa especulación.

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El principal empresario del que se tiene noticia fue Ignacio de Jerusalem que dirigió el Coliseo de México, donde contrató y se asoció con músicos y cantantes italianos, mexicanos y españoles para conocer piezas líricas italianas. A partir del último tercio del siglo XVIII comenzaron a actuar con regularidad algunas compañías de ópera en los coliseos de Veracruz, Puebla de los Ángeles, México, Guanajuato y Guadalajara.

Los primeros cantantes de los que tenemos noticias fueron José Carpio, María Loreto Rendón, Felipa Mercado y José Morales pero sobre todo han sido identificados con la zarzuela y no con la ópera.

La Ópera en el Siglo XIX

La ópera era la segunda actividad artística más importante de la vida social mexicana. Las chicas de las buenas familias tocaban versiones de las óperas más conocidas en el piano o bien cantaban arias de Rossini, Donizetti y Bellini, había teatros de ópera en todas las ciudades principales del país, incluso en poblados pequeños o haciendas ricas e importantes.

La forma de producción y gestión era por medio de empresarios particulares o compañías organizadas por cantantes de gran fama que iban de un teatro a otro, haciendo giras muy largas pro todo el país siguiendo las líneas ferroviarias. Hay gran cantidad de compositores mexicanos, que estudiaron fuera del país y cuyas obras hoy no están localizadas o reconstruidas o bien nunca han sido tocadas.

Nombres como Cenobio Paniagua, Melesio Morales, Miguel Meneses, Octaviano Valle, Aniceto Ortega, y muchos otros. Con el imperio francés se construye el primer conservatorio y el Teatro Degollado de Guadalajara.

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El Siglo XX: Auge y Declive en Bellas Artes

La construcción del palacio de Bellas Artes para sustituir al teatro Principal dela Ciudad de México se convierte en uno de los eventos más importantes de la ópera en la Ciudad de México. Este edifico se vuelve la sede del Instituto Nacional de Bellas Artes hasta mediados del siglo, alberga la actividad operística, musical y dancística de la ciudad.

La ópera se vuelve parte de la estructura institucional de la cultura mexicana y a partir de 1970 deja de recibir aportaciones de la empresa privada, La Asociación Daniel, A.C. entre 1955 y 1970 apoya a la ópera de Bellas Artes, trayendo a las grandes estrellas de la ópera internacional, propiciando estrenos de ópera contemporáneas y apoyando a los cantantes mexicanos en la internacionalización de su carrera.

En la década de los años 70 se establece la Dirección Nacional de ópera como parte de la estructura del Instituto Nacional de Bellas Artes. Se profesionalizan las agrupaciones ya existentes como el Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas artes y se centraliza la actividad en este centro. En las décadas de los años 70 y 80 se daban un promedio de 90 funciones anuales de ópera, había también una actividad importante fuera de la ciudad de México y aunque la calidad era variable, se buscaba que al menos una vez al año hubiera una producción de ópera mexicana o una contemporánea.

Entre los compositores más importantes del siglo XX en México podemos mencionar a Carlos Chávez, Luis Sandi, José Pablo Moncayo, José F.

Desde los inicios del siglo XX la actividad operística del Palacio de Bellas Artes ha decaído poco a poco tanto en calidad como en cantidad, llegando a puntos verdaderamente preocupantes.

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El Siglo XXI: Resurgimiento y Nuevas Tendencias

A pesar de ello la actividad lírica en México no se ha detenido. Al ver que la institución principal no cumple con las expectativas de la población, una gran cantidad de artistas ha desarrollado proyectos propios de enorme interés y complejidad. Desde los compositores consagrados dentro del país como Federico Ibarra -que no deja de escribir y estrenar óperas, cada cual más interesante- y Daniel Catán -que murió sin ser reconocido en México a pesar de haber tenido grandes éxitos con sus óperas en USA- hasta los nuevos valores de la composición mexicana como Gabriel Pareyón, Gabriiela Ortiz, Victor Rasgado, Javier Ignacio Fragoso, Marcela Rodríguez y muchos compositores más, que han sido premiados en el extranjero y cuyas obras sobre todo se estrenan fuera del Palacio de Bellas Artes, en teatro como el Centro nacional de las Artes, el Teatro del Bicentenario de Texcoco, La sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario y los excelentes teatros de provincia.

Una de las características de la ópera del siglos XXI en México es que debido a la diversidad lingüística mexicana, se escribieron óperas en esas lenguas en un movimiento dedicado a la revaloración de la lengua y la cultura indígena.

Óperas en Lenguas Indígenas

  • Tekuani huan Chapolin (2010): Con un libreto de Refugio Nava Nava y música de Javier Ignacio Fragoso, la primera ópera íntegramente en lengua náhuatl, basada en un cuento de la tradición oral de San Miguel Tzinacapan, Puebla con la variante del náhuatl de Tlaxcala.
  • Xochicuicatl cuecuechtli (2011): Sobre un texto erótico, anónimo del siglo XVI, primera ópera escrita para una orquesta de instrumentos exclusivamente prehispánicos, estrenada en 2014 en Arcelia, Guerrero, con público hablante de náhuatl y después en el Centro Nacional de las Artes y el teatro Degollado de Guadalajara, con un éxito atronador.
  • Donají (2012): La primera ópera íntegramente en lengua zapoteca, sobre una leyenda oaxaqueña, con música de Roberto Morales Manzanares.
  • El diablo vuelve al infierno: En 2017 se estrena El diablo vuelve al infierno basada en un libreto de Miguel N. Lira con traducción de Refugio Nava y música de Fragoso.

Además de esta corriente interesada en las lenguas indígenas, también tenemos óperas basadas en narco corridos, hechos políticos y sociales, personajes históricos y muchas otras temáticas de gran interés, con propuestas novedosas y lenguajes muy interesantes. Nuestros artistas tanto dentro como fuera del escenario son reconocidos internacionalmente, se han escrito más óperas en México en los últimos 30 años que en todo el siglo XIX, pero rara vez se editan y los estrenos dependen de sus creadores no de nuestras instituciones.

Tabla de Compositores Mexicanos Destacados

Compositor Siglo Género
Manuel de Sumaya XVIII Ópera
Cenobio Paniagua XIX Ópera
Melesio Morales XIX Ópera
Carlos Chávez XX Ópera
Federico Ibarra XX-XXI Ópera
Daniel Catán XX-XXI Ópera

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