“Soy independentista, pero mi bolsillo me pide que sea español”. Esta frase, pronunciada por un empresario catalán, revela la complejidad del debate independentista en el mundo empresarial de Cataluña. Entenderán entonces el porqué las grandes fortunas callan sobre un asunto en el que debieran salir ‘todos a una como en Fuenteovejuna’. ¿Pueden permitirse el lujo de romper con España? ¿De enfrentarse a la Unión Europea? ¿De poner en riesgo su negocio? La respuesta es no.
Mientras algunos empresarios apoyan abiertamente la independencia, ya sea por convicción o por beneficio económico, otros prefieren mantener un perfil bajo, priorizando la estabilidad de sus negocios. De hecho, un importante dirigente de una patronal regional me comentaba que quienes apoyan el proceso de ruptura iniciado por Puigdemont “son los nietos” de quienes fundaron las empresas.
Empresarios e Iniciativas Independentistas
Sin embargo, hay quien sí se ha atrevido a sacar la patita y dar el salto. De apoyarse en la deriva de la independencia. Bien por convicción, bien porque durante este tiempo el bolsillo se ha llenado. No deja de ser un negocio. Es el caso, por ejemplo, de los 'emprendedores' que han surgido a raíz de la ola de la independencia. Uno de sus líderes es Albert Castellón, que también fue el artífice de la recuperación de las cervezas Moritz a través de una "catalanidad desacomplejada". Nos encontramos también con Petrolis Independents, que se define como la primera gasolinera de bajo coste "que desde el primer día sólo tributa en Cataluña". Aunque hay más empresas, como Catalunya Freedom, que hace la ropa de 'alta gama' relacionada con la independencia. O la web banderacatalana, que vende todo tipo de artículos relacionados con la independencia de Cataluña.
Es también el caso de otros empresarios con mucho más peso. Ahí está, por ejemplo, FemCat, una organización empresarial que aboga por “hacer de Cataluña uno de los mejores países del mundo”. En ella hay empresarios de todo tipo y colores. Entre ellos, por ejemplo, Mireia Tomás, presidenta del consejo familiar de Agrolimen, la empresa de Gallina Blanca o Biocentury, controlada por la familia Carulla. De hecho, uno de sus miembros, Artur Carulla, que ha sido el que más bandera ha hecho de la independencia, últimamente se reconoce tan sólo un buen catalanista.
FemCat se hacía conocida para el resto de España cuando saltó el escándalo de la financiación de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC). Se trata de una familia clave en todo el proceso de independencia, vital en la era Pujol y de Mas. El bolsillo invita a apoyar la deriva de la independencia. ¡Cómo no! ¡Es el negocio! Está montado -exclusivamente- alrededor del nacionalismo. ¿Cómo van a parar la rueda que les da de comer?
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Figuras Destacadas y su Postura
Tenemos ilustres -y acomodados- empresarios a los que no les duelen prendas al reconocer su lealtad al movimiento catalanista. Quizá el que menos lo oculta es uno de los socios fundadores de Mediapro, Jaume Roures. Su nombre aparece sistemáticamente en todas las plataformas de apoyo al proceso soberanista desde hace años. Una plataforma que promueve el referéndum del 1-O, y que ha financiado la emisión de un documental producido… ¿Adivinan por quién? ¡Justo! ¡Por Mediapro! Eso sí, Roures -que de esto sabe mucho- también es prudente y ha remarcado en numerosas ocasiones que “negociar” es la clave para solventar este problema.
También muy cercana al proceso de la independencia ha estado Sol Daurella. Es la presidenta de Coca-Cola European Partners, su embotelladora en Europa. El cargo a Daurella le duró poco. En febrero tuvo que presentar su dimisión tras la que se montó para que abandonara, boicot a Coca-Cola incluido en redes sociales. “Motivos personales e incompatibilidad” propiciaron su adiós. ¿Hubo llamada desde Atlanta? De hecho, ha desaparecido de la escena pública. Máxime después de que su marido, Carles Vilarrubí, apareciese en los ‘Papeles de Panamá’.
Un sí pero no. Así se podría definir, por ejemplo, el apoyo a la independencia de Víctor Grifols. El fundador de la compañía que lleva su apellido, cotizada en el Ibex, es amigo personal de Artur Mas. Se ha manifestado públicamente en numerosas ocasiones sobre sus ideas. Consejos vendo que para mí no tengo, porque mientras reclama independencia, buena parte de su negocio se iba a Irlanda. ¿Cuestión de impuestos? ¡Ah, no! Es que el precio del billete a Los Ángeles -donde tiene sede Grifols en Estados Unidos- sale más barato que desde El Prat.
¿Y qué decir de la familia Raventós? Una de las grandes fortunas catalanas, herederas del imperio Codorníu y dividida en torno a la independencia. Sin embargo, una sociedad de la familia, Unipost, sí ha estado en el ojo de la polémica. Corrían los días anteriores al 9N de 2014, con Artur Mas planteando su referéndum, y tratando de enviar por correo papeletas electorales. Correos se niega y, en 48 horas, la empresa de los Raventós comienza el reparto.
Podríamos seguir. No sólo hay empresarios. También encontramos economistas como Xavier Sala i Martín, que forma parte de Diplocat, y que ha defendido en numerosas ocasiones las bondades de una Cataluña independiente. Gràcies, President!!! La cosa no queda aquí. Confesos independentistas son, por ejemplo, el ex presidente del Barcelona, Joan Laporta; Pep Guardiola y otros muchos deportistas. Incluso Alex Corretja y Xavier Hernández fueron nombrados embajadores de Cataluña a través de su presencia en Diplocat.
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El Dilema Económico y la Radiografía Empresarial
Desde la observación de este contraste habría un acuerdo prácticamente unánime en el diagnóstico de qué le está pasando a la economía catalana: pérdida de peso e influencia en el conjunto del Estado. Pero difieren las interpretaciones sobre las causas y sus responsables. Mientras una parte del mundo económico lo atribuye al Estado y su dejadez con Cataluña, otra ve en el procés el origen de todos sus males.Conocida pues dónde se asienta la castigada economía catalana, lo que buscan unos y otros es trabajar para resarcirse y revertir la situación, pero por vías absolutamente contrapuestas y de ahí las visibles discrepancias de criterio sobre cómo abordar las soluciones. El riesgo es que en la balanza las opciones más radicales que defienden los patronos independentistas van ganando peso por la displicencia de quienes les minusvaloraron pero ahora ya les califican de «Ejército».
No obstante, hay una parte del empresariado que aprecia que en el último año y medio haya habido un cambio de liderazgos empresariales provocado por el relevo generacional en casi todas las instituciones, organizaciones empresariales y lobbies económicos, porque lo vislumbran como una oportunidad. «Sin dejar de estar a la expectativa: hay que ver cómo trabajan».
Quienes así piensan son los más reticentes a admitir que Eines de País -la iniciativa impulsada por la ANC y que ha conseguido que los tentáculos del separatismo alcancen a la presidencia de la Cambra de Comerç de Barcelona y con ésta hayan obtenido representación en otros muchos organismos- les coló un gol por la escuadra porque se habían confiado. Pero lo cierto es que el aterrizaje del empresario independentista Joan Canadell en la Cambra ha hecho que una parte del establishment económico se revuelva en sus sillas. «Algunos lo veníamos insinuando», admiten. Están a la expectativa de cuáles serán sus primeras decisiones, aunque de momento, Canadell les está dando una de cal y otra de arena. Cofundador de la asociación de empresarios independentistas Cercle Català de Negocis, Canadell ya ha avisado de que lanzará «consultas» sobre el derecho a decidir y la monarquía. Pero entre los empresarios más catalanistas hay quiénes se preguntan: ¿Es que hasta ahora quienes lideraban determinadas instituciones no estaban también haciendo política? ¿O es que esa otra política sí que se nos antojaba mejor?
Respetan y ponen en valor las labores realizadas porque han sido responsables en los últimos años, pero en la renovación de las instituciones ven una oportunidad para abrir nuevas perspectivas, aunque sea desde la diferencia y con ciertos matices, para tirar adelante una economía como la catalana. Se han hecho las cosas bien, pero tal vez haya la oportunidad de hacerlo mejor, advierten, porque consideran que el relato en el fondo sigue siendo el mismo: beneficiar a la economía y generar riqueza. Los nuevos dirigentes no dejan de ser empresarios, amonestan para contrarrestar las críticas y las calificaciones de separatistas que se les lanzan.
Con cierta tranquilidad están a la expectativa y reconocen que los nuevos liderazgos en Foment del Treball -con la presidencia del ex diputado democristiano Josep Sánchez Llibre- ha facilitado retomar el diálogo con Pimec -en la que permanece Josep González, próximo a las tesis convergentes- y readmitir a la vallesana Cecot, la organización que lidera Antoni Abad. A qué punto conducirá este business friendly que parece haberse instalado en las organizaciones empresariales -las menos rejuvenecidas- no se conoce, pero podría ir más camino de la confluencia que hay en Cataluña entre la UGT del nacionalista Camil Ros y la CCOO de Javier Pacheco proderecho a decidir desde el razonamiento democrático.
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En el fondo ésta sigue siendo una de las cuestiones que marca la línea roja en el mundo económico catalán. Entidades de la reputación del Círculo de Economía -que está apunto de renovar su presidencia con la marcha de Juan José Brugera, presidente de Colonial, y la incorporación de Javier Faus, consejero delegado de Meridia Capital- y la propia patronal Foment descartan esta vía y apuestan por un mejor sistema de financiación autonómico, que el Estado cumpla con las inversiones en infraestructuras...
La Búsqueda de Soluciones y el Rol de las Instituciones
Los planteamientos generales entre Brugera y Faus no tienen por qué distar mucho. El Círculo, con representación de la gran empresa, se ha centrado siempre en la solución política para lo que consideran un problema político y de encaje entre Cataluña y España que pasa por el diálogo y grandes consensos, y ha advertido de los perversos efectos del procés en la economía y al Govern -en especial a su presidente Quim Torra- de la inquietante falta de actividad legislativa en Cataluña.
No pensaron igual Pimec o Cecot, la fundación privada de empresarios FemCAT y la propia Cambra de Comerç de Barcelona, con Miquel Valls al frente, a la hora de suscribir el llamado Manifest del Far, en el que con una treintena más de entidades abogaban por el derecho a decidir como una demostración de calidad democrática. Una defensa que aún hoy hacen suya al entender que la mejora de la calidad democrática de un país revierte directamente en su desarrollo económico, y también social.
A FemCat pertenece Pau Relat, desde diciembre pasado presidente de Fira de Barcelona, con el beneplácito de la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y la Cambra de Barcelona cuando aún mandaba Valls. Relat defiende que a las instituciones se llega para cumplir con un mandato con objetivos económicos, no para hacer política, pero admite que en Cataluña hay poco sentido, poca lealtad institucional, en parte porque se ha perdido. Habla de recuperar la colaboración institucional y la vieja política, la de los consensos.
El presidente de la Fira, como Faus o Pau Guardans, pertenecen a una generación de ejecutivos -que ronda los 50 y 60 años- ya en la parte alta de sus trayectoria profesional que quieren que el conflicto Cataluña-España se resuelva por los cauces del consenso. Guardans preside Barcelona Global, por la que antes pasaron Gonzalo Rodés, Marian Puig, Joaquim Coello, Emili Cuatrecasas y su impulsora Maria Reig. La asociación divulga la capital catalana para que recupere su reputación nacional e internacional castigada por la conflictividad que ha generado la inestabilidad política e inseguridad jurídica, Son gente preparada, honesta, sensata como la gran mayoría de los empresarios catalanes, se dice en los círculos de poder, a los que en su mayoría pertenecen. Los del «quedamos para un café y hablamos», «los del seny -cordura-», añaden.
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