Hoy en día, la falta de liderazgo es un problema que afecta a numerosas empresas pertenecientes a todos los sectores. Saber liderar equipos no es tarea fácil y una mala gestión en este sentido puede suponer graves consecuencias para la compañía. ¿Notas que algo va mal en tu empresa? ¿Crees que tus mandos intermedios no están preparados para liderar equipos? Si este es tu caso, sigue leyendo nuestro artículo.
Hablamos sobre las consecuencias de no contar con líderes preparados y capaces de sacar lo mejor de cada uno de los miembros de su equipo. Porque los profesionales son el bien más preciado de cualquier empresa y, por tanto, deben ser tratados y cuidados como tal. Saber gestionar trabajadores no solo es beneficioso para ellos mismos, sino que también supone grandes ventajas para la organización. Para conseguir una motivación general del grupo, el líder hace uso de determinadas herramientas y habilidades directivas, haciendo que todos los integrantes se sientan parte del proyecto.
Consecuencias de un Mal Liderazgo
Cuando existe falta de liderazgo en una organización, es muy probable que sus mandos intermedios no estén lo suficientemente formados. Las consecuencias de un mal liderazgo por parte de los mandos intermedios dentro de cualquier empresa son correlativas. Es decir, a raíz de un bajo nivel de compromiso, van a surgir una serie de problemas que afectan a la empresa, tanto a la productividad y desempeño de la organización en general, como al clima laboral en el que los trabajadores deberán desempeñar sus tareas día tras día.
Pérdida de Compromiso y Fuga de Talento
Una de las más graves consecuencias de un mal liderazgo es que los empleados pierdan el sentido de pertenencia con su trabajo y su empresa. Este hecho es peligroso para la organización. Cuando los profesionales no están alineados con los valores y objetivos de la misma, pierden el interés por el éxito y crecimiento de la marca. Esta situación puede agravarse aún más cuando esta falta de compromiso favorece la fuga de talento. Dicho de otro modo, la marcha de trabajadores que no poseen ningún vínculo afectivo con su empresa y que, por tanto, no tienen ningún problema en abandonarla.
Esto ocurre cuando sienten que su trabajo no es valorado y marchan de su empresa en busca de otra compañía que les ofrezca mejores condiciones laborales y donde sentir que su trabajo merece la pena. En consecuencia, se eleva el índice de rotación.
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Disminución de la Productividad
A raíz de esa perjudicial falta de compromiso laboral, surgen otros problemas como el descenso inmediato de la productividad. Es muy importante que los trabajadores de una empresa tengan muy claras cuáles son las funciones correspondientes a su puesto, además de cómo llevarlas a cabo y qué importancia tienen en relación a los objetivos generales de la empresa. Además, en la mayoría de los casos en que existe una falta de liderazgo por parte de los mandos intermedios, se establecen objetivos inalcanzables.
Según Harvard Business Review, los equipos mal liderados pueden rendir hasta un 50 % menos y tener tasas de rotación hasta un 48 % mayores. Gallup estima que los empleados desmotivados generan pérdidas equivalentes al 9 % del PBI mundial.
Clima Laboral Negativo
La frustración provocada por ese bajo rendimiento que, a su vez, deriva de la falta de compromiso por parte de los trabajadores, desencadena, en última instancia, en un clima laboral desagradable para los equipos. En definitiva, un ambiente laboral sano y agradable es imprescindible para que un empleado pueda enfrentarse a los nuevos retos que surgen cada día y desarrollar las funciones propias de su puesto de trabajo de forma productiva.
Si la relación entre compañeros y con los superiores no es buena, repercutirá en la comunicación y surgirán malentendidos, conflictos internos y errores imposibles de solucionar. La falta de liderazgo desencadena una serie de problemas graves para las empresas que debemos evitar a toda costa.
Indicadores de Falta de Liderazgo
Existen indicios que anticipan una ruptura entre los líderes de una empresa o equipo y las personas a las que dirige. Sin ir más lejos, las conversaciones en las máquinas de café criticando al jefe, que nos pueden parecer un clásico en cualquier empresa, pueden ser un indicador importante de que algo no está funcionando como debería. Aunque pueda parecer una práctica demasiado generalizada, si nos fijamos un poco, nos daremos cuenta de que esas conversaciones críticas no se dan sobre todos los jefes, sino solo sobre algunos de ellos.
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Como se suele decir, por algo será… Actitudes distantes entre mandos y colaboradores, el sentimiento de separación entre ellos (como si pertenecieran a “clanes” distintos), y las frecuentes fricciones y conflictos entre el líder y diferentes miembros de su equipo, evidencian, sin lugar a dudas, que algo no está funcionando bien. Además, otros síntomas bastante frecuentes son las conductas y actitudes autoritarias o la derivación de responsabilidades al equipo que le corresponden al líder.
Evidentemente todos los aspectos anteriormente mencionados indican una clara falta de capacidades y habilidades de liderazgo por parte del líder, que, sin duda, afectará a sus colaboradores en forma de malestar, desmotivación, quejas, miedos y un sinfín de emociones y conductas negativas.
Claves para Mejorar la Capacidad de Liderazgo
Las habilidades del liderazgo, aunque algunas de ellas pueden ser innatas en las personas, también pueden desarrollarse. La primera clave para ser un buen líder es su capacidad de autoliderazgo. Es necesario desarrollar su inteligencia emocional, desde el autoconocimiento y el autocontrol, mejorar su capacidad de empatía y de ponerse en el lugar del otro. Tener la ética como principio central que guíe sus conductas, aprender a valorar y reconocer el esfuerzo y el trabajo de cada uno de los profesionales de su equipo y practicar la prudencia a la hora de emitir juicios de valor.
La capacidad de resolución de conflictos será otra de las competencias fundamentales en las que habrá de trabajar un líder si quiere alcanzar cotas importantes con su equipo. El conflicto es parte de la vida, y como no, de las empresas. Allá donde hay personas hay conflictos.
Coaching para el Liderazgo
Es necesario aprender a dirigir y orientar con las palabras y con la actitud (predicar con el ejemplo), conseguir generar confianza, estar abiertos a sugerencias. A través de las herramientas del Coaching se puede trabajar el compromiso inspirador, los líderes coach, la planificación estratégica y la gestión del cambio. Como Coach y consultor externo, se puede acompañar de forma personalizada a mandos intermedios, directivos y gerentes para desarrollar sus capacidades de liderazgo.
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Un buen líder inspira respeto desde la coherencia. No necesita manipular ni imponer. No genera temor, genera confianza. Liderar es servir no mandar. Es guiar con el ejemplo. Es construir una visión que incluya a todos, no una agenda personal que excluya y divida. Es actuar con integridad incluso cuando nadie observa.
Elegir bien a nuestros líderes no es opcional. Es urgente. Es vital. Es la forma de proteger el futuro.
El Rol del Liderazgo en el Éxito Organizacional
Los líderes cumplen un rol clave en el éxito organizacional, ya que tienen la capacidad de influir en el desempeño de los empleados, facilitando el logro de los objetivos. Sin embargo, el mal liderazgo puede afectar negativamente al clima laboral, destruyendo la moral de los equipos. El mal liderazgo trae aparejadas diversas consecuencias perjudiciales para las empresas, repercutiendo en la productividad y el bienestar de los trabajadores. En este aspecto, los líderes ineficaces pueden desmoralizar rápidamente a los equipos, socavando su confianza, compromiso y entusiasmo.
A su vez, la falta de comunicación y de desarrollo profesional son otras de las problemáticas que se presentan en las organizaciones con liderazgo deficiente. El liderazgo es un elemento esencial para el desarrollo organizacional. Por ello, es importante que las compañías realicen acciones que fomenten la promoción de buenos líderes.
En este escenario, las empresas deben impulsar y revisar distintos procesos para ayudar a transformar las organizaciones. Durante las intervenciones, los equipos multidisciplinares utilizan diferentes herramientas para determinar el plan de cambio a implementar.