Lecciones de Liderazgo Creativo: Inspiración y Ejemplos

Mi visión de liderazgo es funcional, se trata de un rol que tiene asociada una función: lograr que otras personas quieran remar en la misma dirección para lograr un objetivo que asumen como común. No creo que el liderazgo sea un don, ni una habilidad en sí misma, sino un conjunto de habilidades que están al servicio de un fin, de un objetivo común. Por esa misma razón nunca he entendido el liderazgo como una aspiración o un objetivo, sino como un rol que desempeñamos para lograr propósitos o metas.

Creo que confundir el fin con el medio acarrea muchos problemas, desviaciones, desajustes y desequilibrios. El liderazgo no es un fin, es un medio para lograr un fin. La elección del fin y la forma de lograrlo ya es una decisión personal, con una alta carga valorativa.

He recibido formación en liderazgo y un sin fin de habilidades asociadas al mismo, pero puedo asegurar con total seguridad y convicción que lo que realmente me ha ayudado a ser mejor líder, en los proyectos en los que me he embarcado y con los equipos que he liderado, es ser mentor y tener una mentora.

Dejar de ser experta y gurú, con la respuesta siempre dispuesta para impresionar, para mostrar todo mi saber, elocuencia, para pasar a ser curiosa, permanentemente interesada por conocer y comprender al otro. Acudir emocionada a cada nuevo encuentro para dejarme sorprender por la increíble grandeza y sabiduría que atesoran en su interior las personas.

Querer zambullirme en el mundo interior de cada ser humano que me ha permitido acompañarle, indagando apreciativamente sobre sus visiones, sus percepciones, sus mapas. Dejar las respuestas en un cajón y permitir que la pregunta surja al hilo del discurso de mi interlocutor, construyendo una conversación que nos enriquece mutuamente.

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Huir de jergas, lenguajes sofisticados, artificiosos, desprovistos de humanidad, cuyo único objetivo es querer demostrar algo que en realidad no existe, alimentar nuestro ego insaciable, y evitar la cercanía con el otro para que quede patente la distancia intelectual, vital, social, o de cualquier tipo. Comenzar a hablar para comprendernos, para conectarnos, para hermanarnos, para crear sentido juntos.

Las personas nos movemos hacia un fin, está en nuestra naturaleza. Imponer un norte a otros no sirve de nada, no crea compromiso, no genera satisfacción, desmotiva, ocasiona fricciones, conflictos, desajustes. Cada persona alberga en su interior un propósito, un sentido de vida, algo por lo que realmente quiere luchar, esforzarse, implicarse, comprometerse.

Nuestra misión como líderes, como mentores, no es establecer el norte, es ayudar a cada persona a descubrir su norte y cómo puede llegar a él uniéndose a otros, colaborando con otros, aunando esfuerzos con otros. Ayudar a establecer visiones, clarificarles y hacerlas realidad en el contexto en el que se mueven es clave para un liderazgo efectivo.

La autoconfianza, la autoestima, la seguridad en uno mismo, la iniciativa no surgen de nuestro ego, sino de nuestra conexión con nuestro propósito, nuestras metas, nuestra sabiduría, y con la posibilidad de hacer eso posible en el mundo que nos rodea.

Creo firmemente, como creía Carl Rogers, que las personas poseen capacidades y recursos dentro de ellas para lograr cambiar sus actitudes, su concepto de sí mismas, y sus comportamientos para lograr aquello que quieren y quieren ser, y que estas capacidades y recursos pueden ser liberados, desplegados a través de una relación en la que se den una serie de condiciones, entre ellas la aceptación y consideración incondicional positiva.

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Aceptar y considerar de forma incondicional y positiva a las personas, les permite ser, sin miedo a ser juzgados, sin miedo a no ser aceptados, a no ser queridos, a ser rechazados. Cuando una persona se permite ser, aprende quien es realmente, y puede conectar con sus verdaderos valores, motivaciones, experiencias, propósitos.

Dejar atrás nuestros juicios, prejuicios, nuestra tendencia a clasificarlo todo en bueno o malo, a rechazar de plano todo aquello que no concuerda con nuestra forma de ver el mundo, nuestras normas, valores, nuestros intereses. Olvidarnos de convertir las conversaciones en una discusión de egos, en demostrar quien tiene razón y quien no, para simplemente contemplarlas como intercambios de mundos distintos en los que puede haber un enriquecimiento mutuo de visiones, percepciones, ideas, y la emocionante posibilidad de encontrar un punto de conexión, de contacto vital, de hermandad.

Aparcar nuestro deseo de modelar a nuestra imagen y semejanza, dejando que sea el otro que se modele y moldee como él quiere, que construya la persona que quiere ser, que se convierta en el ser humano que intuye habita en él. No creo que exista alguna persona hoy en día que no se haya hecho uno o varios test para que le digan quien es, como es, que le motiva, en que es bueno, cual es su talento, etc, etc, etc.

Y compruebo en cada formación de mentores que llevo a cabo la necesidad por tener etiquetados a nuestros mentees, clientes, colaboradores, empleados. No estoy en contra de los test, pero una persona es mucho más que eso, y no creo que sea etiquetable, pues no es ni un pantalón ni una camiseta. Hay demasiados matices en un ser humano para que quepan en una o varias etiquetas.

Los test nos ayudan a orientarnos y a entender la diversidad, e incluso la variabilidad de personas y comportamientos. Ir más allá es deshumanizar y convertir a la persona en un objeto de estudio y diagnóstico. Si quieres conocer a alguien, si quieres conocerte a ti mismo conversa, dialoga, observa, explora, escucha, pregunta, y reflexiona.

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Y sobre todo, déjate sorprender, atrévete a descubrir algo nuevo, un verso suelto en cada encuentro, en cada interacción, en cada conversación. Huye de estereotipos, de clasificaciones en bueno o malo, mejor o peor. Agudiza tu empatía hacia la diferencia, contempla a quienes son más diferentes y te cuesta más conectar con ellos como tus maestros para desarrollar nuevas habilidades, nuevas formas de comunicar, de relacionarte.

Adam Grant, profesor de comportamiento organizacional de Wharton, señala que hay tres grandes tipos de formas de relacionarnos, derivando de ello tres perfiles: dadores, tomadores y emparejadores. Los dadores ayudan por el placer de dar, esa es su ganancia más allá de una compensación o recompensa concreta por parte del otro. Los tomadores buscan obtener ganancias de cualquier interacción. Los emparejadores buscan un equilibrio entre sus demandas y lo que otros quieren.

La correspondencia es un concepto indisolublemente unida al de relación, en una relación tiene que haber intercambio, flujo en ambas direcciones: dar lo que el otro necesita y cuando lo necesita, y no lo que nosotros creemos que necesita o queremos dar.

Escuchar con atención plena, presencia plena, apertura y empatía. Escuchar más allá de las palabras, intuyendo las emociones que están presentes o que estuvieron, captando los matices, lo que es más personal y a la vez más común a la esencia humana (valores, motivaciones, emociones, aspiraciones, pasiones).

Escuchar acompañando los pensamientos del otro, sus sentimientos, apreciando el significado personal que le da a lo que dice, incluso llegando a vislumbrar el significado inconsciente de lo que dice, o lo que no dice pero está queriendo ser dicho. Ser capaz, como describe Carl Rogers, de escuchar en el discurso del otro «su grito humano profundo, un grito silencioso» que está ahogado, no se oye pero se siente, se palpa su necesidad de expresarse.

“Como mentora he adquirido consciencia de la importancia de dedicar tiempo a escuchar a la gente de la organización. Vivimos inmersos en una red de relaciones, y en toda relación siempre hay conflictos, surgidos de las diferencias de valores, visiones, expectativas, ritmos, objetivos, etc. Los conflictos son una oportunidad de aprendizaje, sobre nosotros, sobre los demás y sobre la vida.

Empatizar con la diferencia nos ayuda a descubrir nuevas aristas de nuestra personalidad y de la de los demás, y si sabemos tallarlas bien nos servirá para seguir evolucionando y convertirnos en mejores personas. Un conflicto no es una guerra, no es una batalla entre los buenos y los malos, entre los que tienen razón y los que no, es una herramienta poderosísima para nuestro desarrollo personal.

Las diferencias, los conflictos son la experiencia de aprendizaje perfecta para practicar la apertura a la experiencia, la escucha global y profunda, la empatía, la aceptación incondicional, la generosidad inteligente, la creatividad.

McChrystal aprendió que ordenar a los soldados que ejecutaran tareas que él mismo nunca había llevado a cabo ponía en tela de juicio su legitimidad como líder. Liderar desde el ejemplo es fundamental, y esto implica que no puedo ayudar a aprender a otros, a desarrollarse a otros, si yo no estoy dispuesto a dejar que me ayuden a aprender y desarrollarme.

Habilidades de Liderazgo Innovador

En la empresa abierta, modelo de gestión central de la economía y sociedad en red, se piden nuevas habilidades y capacidades de gestión: se buscan líderes innovadores. ¿Eres uno de ellos?

  1. Es una habilidad que alcanza su versión más radical cuando ocurre en lo que el académico Frans Johansson llama el efecto Medici, es decir «en las fronteras» entre campos diferentes, como por ejemplo la ciencia y la cultura, donde una combinación de nuevas ideas se funde en algo nuevo y sorprendente.
  2. La formulación de un problema es, frecuentemente, más importante que su solución. Y plantear interrogantes apropiados es requisito indispensable para una buena formulación de un problema u oportunidad.
  3. Observar proyectos de emprendedores de cualquier lugar y sector.
  4. Acudir a eventos relacionados con la creación de ideas en red: Por ejemplo, las TED conferences, un provocativo foro en el que se pueden generar ideas muy potentes a partir del conocimiento, dispar, de personas inteligentes que tienen el objetivo común de cambiar el mundo.

Crear un grupo propio de creatividad en red: Muchos innovadores cuentan con un reducido grupo de asesores creativos (y de total confianza) con los que se reúnen con el objetivo de refrescar sus ideas y conocimientos. Iniciar un plan de “comidas de trabajo creativo y en red”. Llevar a cabo un aprendizaje cruzado (cross-train) con expertos. Cruzar fronteras físicas (al menos una vez al mes). Desarrollar nuevas habilidades. Apuntarse a nuevas disciplinas o hacer cosas nunca hechas anteriormente.

Construir prototipos, aunque sea mal. Dirigir (pilotar) nuevas ideas y proyectos de manera regular. Estas son las 5 habilidades de liderazgo innovador.

Lecciones de Liderazgo de Don Draper

Mad Men es, sin lugar a dudas, una de las mejores series de la historia de la televisión. Entre sus muchos atributos que se pueden destacar, uno de los más evidentes es la profundidad y complejidad de sus personajes principales. Personajes que puedes amar, odiar, comprender y rechazar conforme avance la trama.

Don Draper es un genio creativo en el campo de la publicidad. Su capacidad para generar ideas innovadoras y su visión estratégica son evidentes. Una lección relevante es la importancia de la creatividad y la capacidad de ver más allá de lo convencional en el liderazgo.

A pesar de sus defectos, Don Draper tiene una confianza inquebrantable en sí mismo y en sus habilidades, lo cual demuestra a lo largo de toda la serie. Esta confianza lo lleva, en su rol de líder, a enfrentar desafíos y a tomar decisiones audaces. Cada demostración de confianza en sí mismo de Don empodera a su equipo laboralmente. Cada una de estas muestras refuerza la dirección hacia donde el equipo transita, así como también aumenta el respeto que su equipo siente por él.

A pesar de sus numerosos defectos y su comportamiento moralmente cuestionable, Don Draper muestra destellos de integridad y autenticidad. A lo largo de la serie, mientras lucha con su identidad y sus demonios internos, demuestra con su equipo muestras concretas de sinceridad, honestidad y coherencia.

Como los puntos anteriores demostraron, un trabajo excelente, creatividad, confianza en ti mismo y en tu equipo, coherencia e integridad son algunos de los puntos más destacables de Don Draper como líder en la serie Mad Men.

Liderazgo Efectivo: Fortaleciendo Equipos

Las empresas son fundamentalmente proyectos humanos. Eso significa que, para que un negocio triunfe, necesita que las personas tengan un objetivo común, y que alguien asuma la responsabilidad de liderar. Sin embargo, a pesar de que el liderazgo efectivo sea un pilar esencial para el éxito de cualquier equipo, en realidad va más allá de simplemente guiar.

Es responsabilidad de los líderes establecer un ambiente en el que todos los integrantes se sientan a gusto intercambiando ideas, inquietudes y opiniones. Una buena comunicación fomenta la confianza en el equipo. También ayuda a la detección de incidencias antes de que se transformen en problemas mucho más serios.

Los líderes no sólo guían con palabras, sino también con acciones. Indudablemente, ser un referente que los demás pueden imitar empieza por demostrar integridad. Un buen líder debe cumplir con sus compromisos y ser honesto en todo momento. La resiliencia, demostrar al equipo cómo manejar la presión y los contratiempos, es otro punto importante para ser un modelo a seguir, así como para fomentar el aprendizaje continuo.

Un aspecto clave de liderar con el ejemplo es la capacidad de aceptar los propios errores y aprender de ellos. Aquí es donde la práctica de una retrospectiva personal puede ser muy valiosa. Práctica lo que predicas. Admite tus errores. Esto no sólo humaniza al líder, sino que también refuerza un ambiente de confianza. Prioriza el aprendizaje.

Demasiados jefes se olvidan de la importancia del reconocimiento en su labor de liderazgo. Cuando las personas de un equipo perciben que su trabajo es apreciado, se vuelven más involucrados y motivados. Un buen líder debe dar reconocimiento y celebrar los logros de su equipo o de uno de sus colaboradores.

Construir equipos más fuertes requiere mucho más que habilidades técnicas. Se trata de inspirar, motivar y guiar con propósito. Estas tres lecciones que hemos abordado hoy fomentan la comunicación, permiten liderar con el ejemplo y reconocer los logros. Además, usar una práctica regular de sesiones de retrospectiva refuerza estas habilidades, e impulsa una cultura de mejora continua.

Lecciones de Liderazgo Creativo de Robert Iger (Disney)

El libro "Lecciones de Liderazgo Creativo" nos adentra en la trayectoria profesional de Robert Iger, el CEO (Director Ejecutivo) de Disney. A través de sus páginas, Iger comparte las ideas y los valores que le han permitido reinventar una de las compañías más admiradas del mundo e inspirar a las personas que dan vida a la magia.

Robert Iger se convirtió en CEO de la Walt Disney Company en 2005 durante un momento difícil para la empresa. La moral se había deteriorado, la competencia era intensa y la tecnología estaba cambiando más rápido que en cualquier otro momento de la historia. Su proyecto de futuro se basaba en tres ideas muy claras: renovar el compromiso con la importancia de la calidad, integrar la tecnología en lugar de luchar contra ella y pensar con ambición y con una visión global para convertir a Disney en una marca más fuerte en los mercados internacionales.

Catorce años después, Disney es la compañía de medios más grande y respetada del mundo, y cuenta entre sus propiedades con Pixar, Marvel, Lucasfilm y 21st Century Fox. Con Robert Iger al frente, reconocido como uno de los CEO más innovadores y exitosos de nuestra era, el valor de la empresa se ha quintuplicado.

En "Lecciones de liderazgo creativo", Iger comparte las lecciones aprendidas al frente de Disney y de sus 200.000 empleados y explora los principios necesarios para un verdadero liderazgo:

  • Optimismo: Incluso ante las dificultades, un líder optimista encontrará el camino hacia el mejor resultado posible y se centrará en ello, en lugar de ceder ante el pesimismo y la culpa.
  • Valentía: Los líderes deben estar dispuestos a correr riesgos y a hacer grandes apuestas. El miedo al fracaso destruye la creatividad.
  • Decisión: Todas las decisiones, por complejas que parezcan, pueden tomarse de manera oportuna. La indecisión es un derroche y mina la moral.
  • Equidad: Hay que tratar a las personas con decencia, empatía y ser accesible para ellas.

Este libro muestra la inagotable curiosidad que ha impulsado a Iger durante cuarenta y cinco años, desde el día en que comenzó como humilde aprendiz en un estudio de la ABC. Y trata también de la consideración y el respeto, y la primacía de la dignidad sobre el dinero que ha sido fundamental en todos los proyectos impulsados por Iger, desde la profunda amistad con Steve Jobs en sus últimos años hasta el perdurable amor por la mitología de «Star Wars».

El libro nos cuenta la historia de cómo Robert consiguió pactar con Steve Jobs para que Pixar y Disney volviesen a unirse, la incorporación de MARVEL, Lucasfilm, 21st Century fox... al mundo Disney.

Liderazgo Creativo en la Pedagogía (Alfonso López Quintás)

Este libro del profesor Alfonso López Quintás exalta y pone a punto el tema controvertido del liderazgo pedagógico. Lejos de posiciones reacias o escépticas a la función del liderazgo, el autor pone de relieve su necesidad, su nobleza y su creatividad, concepto que el profesor López Quintás ha estudiado desde el punto de vista estético y hermenéutico.

Por medio de la combinación de la doctrina teórica y del ejemplo práctico, el libro va señalando los objetivos del liderazgo (más social y espiritual que económico o político) que se resumen en dos: facilitar claves de orientación sobre el sentido de la vida y proponer al respecto pautas de conducta certeras y adecuadas.

Los Niveles de Realidad de Alfonso López Quintás

A lo largo de varios años, Alfonso López Quintás se dedicó a diseñar un método educativo que se adaptara a la situación actual, aplicándolo en esta obra al tema del liderazgo. Su distinción de cuatro niveles de realidad y el descubrimiento de que cada nivel presenta su propia lógica le permitieron desarrollar una Pedagogía del descubrimiento única:

  • El nivel 1 es el propio de los objetos, o de realidades superiores tratadas como si fueran objetos.
  • El nivel 2 es el de los “ámbitos” -o “realidades abiertas”-, la creatividad y el encuentro.
  • En el nivel 3 se da la opción incondicional por los grandes valores: unidad, verdad, bondad, justicia, belleza...

La experiencia propia del nivel 4 hace posible la del nivel 3, que es, a su vez, la base de la vida de encuentro propia del nivel 2. En un ser corpóreo-espiritual como es el hombre, estos tres niveles necesitan el apoyo del nivel 1, entendido aquí como el plano en que solucionamos nuestras necesidades materiales. Y, viceversa, la vida en el nivel 1 adquiere un sentido personal en las experiencias propias del nivel 2, que, para ser auténticas, remiten al nivel 3, que, a su vez, requiere la fundamentación última del nivel 4. A partir de estas premisas, el autor deduce con claridad las condiciones que debe reunir un auténtico líder.

Liderazgo creativo, de Alfonso López Quintás, deja bien de manifiesto que la función de guía o líder, bien entendida, presenta una singular nobleza, pues el que se ve enriquecido con un bien desea comunicarlo por la tendencia de tal bien a expandirse, como sucede con la luz. Esta voluntad de compartir con otros el bien que uno alberga funda auténtica vida comunitaria.

Lecciones de Liderazgo de Steve Jobs

En el mundo del liderazgo empresarial, pocos nombres evocan tanto respeto y admiración como el de Steve Jobs. Detrás del icónico logotipo de la manzana mordida y los productos emblemáticos como el iPhone, iPad y MacBook, se encuentra un hombre cuya filosofía de liderazgo trasciende la tecnología para inspirar a personas de todas las esferas de la vida.

Aquí hay algunas lecciones de liderazgo inspiradas en Steve Jobs:

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