Liderazgo en Enfermería: Perspectivas de la OMS

La fuerza laboral mundial de enfermería ha experimentado un crecimiento notable, pasando de 27,9 millones en 2018 a 29,8 millones en 2023. Sin embargo, persisten grandes disparidades en la disponibilidad de enfermeras entre regiones y países. El informe Estado de la Enfermería en el Mundo 2025, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) y sus asociados, ofrece un análisis exhaustivo y actualizado de la fuerza laboral de enfermería a nivel mundial, regional y nacional.

Al consolidar la información de los 194 Estados Miembros de la OMS, la evidencia indica un progreso global en la reducción de la escasez de personal de enfermería, de 6,2 millones en 2020 a 5,8 millones en 2023, con una proyección de disminución a 4,1 millones para 2030. Los países de ingresos bajos y medios enfrentan desafíos para graduar, contratar y retener a enfermeras en el sistema de salud, y necesitarán aumentar la inversión nacional para crear y mantener empleos.

«Este informe contiene noticias alentadoras, por las que felicitamos a los países que están progresando», declaró el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Sin embargo, no podemos ignorar las desigualdades que marcan el panorama mundial de la enfermería.

El informe Estado de la enfermería en el mundo 2025 (SoWN), basado en datos notificados por 194 países a través de las Cuentas Nacionales del Personal de Salud, muestra un aumento del 33% en el número de países que notifican datos desde la última edición en 2020. El informe revela disparidades complejas entre países, regiones y contextos socioeconómicos.

“Acogemos con satisfacción el informe SoWN 2025 como un hito importante para el seguimiento del progreso en el fortalecimiento y el apoyo del personal de enfermería hacia los objetivos de salud global”, declaró Pam Cipriano, presidenta del Consejo Internacional de Enfermeras.

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“El informe expone claramente las desigualdades que frenan a la profesión de enfermería y que constituyen un obstáculo para lograr la cobertura sanitaria universal (CSU). El género y la equidad siguen siendo preocupaciones centrales en el personal de enfermería. Los resultados sugieren que 1 de cada 7 enfermeras a nivel mundial -y el 23% en países de altos ingresos- son de origen extranjero, lo que pone de relieve la dependencia de la migración internacional.

Los países de bajos ingresos están aumentando el número de enfermeras graduadas a un ritmo más rápido que los países de altos ingresos. En muchos países, los avances logrados con esfuerzo en la tasa de graduación de enfermeras no se traducen en una mejor densidad de población debido al mayor ritmo de crecimiento poblacional y a las menores oportunidades de empleo.

La demografía por edad y las tendencias de jubilación revelan un panorama heterogéneo. La fuerza laboral mundial de enfermería es relativamente joven: el 33 % del personal de enfermería tiene menos de 35 años, en comparación con el 19 % que se prevé que se jubile en los próximos 10 años. Aproximadamente dos tercios (62 %) de los países informaron sobre la existencia de puestos de enfermería de práctica avanzada, lo que representa un avance significativo desde 2020 (donde solo el 53 % informó sobre puestos de enfermería de práctica avanzada).

El informe también destaca mejoras en el liderazgo de enfermería: el 82 % de los países informaron contar con un funcionario gubernamental de enfermería de alto nivel para gestionar el personal de enfermería. Sin embargo, las oportunidades de desarrollo de liderazgo siguen siendo desiguales. La salud mental y el bienestar del personal siguen siendo motivo de preocupación. Solo el 42 % de los países encuestados cuenta con mecanismos para el apoyo a la salud mental del personal de enfermería, a pesar del aumento de la carga de trabajo y los traumas sufridos durante y desde la pandemia de COVID-19.

La evidencia del informe proporciona un impulso para seguir alineándose con las prioridades políticas de la OMS.

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El Papel de las Enfermeras en la Formulación de Políticas de Salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha instado a reforzar el papel de las enfermeras en la formulación de políticas de salud. Han destacado la importancia de su participación activa para garantizar una atención equitativa y adaptada a las necesidades de la población. Para lograrlo, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha propuesto diversas estrategias para mejorar las competencias políticas de las enfermeras.

De esta forma, desde la UAM han explicado que los gestores sanitarios se enfrentan a diario a una grave carencia de enfermeras. Algo que se agudiza en verano y que obliga al cierre de camas hospitalarias, comprometiendo la seguridad de los pacientes. Asimismo, una de las principales reivindicaciones del colectivo enfermero es su reclasificación al grupo A1, lo que permitiría acceder a puestos de dirección actualmente reservados a un subgrupo superior.

La OMS ha subrayado que, como uno de los colectivos más numerosos en el sector sanitario, las enfermeras tienen un papel esencial en la configuración de políticas de salud. Así, fortalecer las competencias políticas de las enfermeras -entendiéndose estas como la capacidad para intervenir en la creación, desarrollo y gestión de políticas públicas- es un desafío para la profesión.

La UAM ha destacado que estos enfoque están basados en los conocimientos adquiridos en el Diploma de Experto en Comunicación Pública, Divulgación de la Ciencia y Asesoramiento Científico. Así, han elaborado un listado de siete puntos para optimizar la participación enfermera:

  1. Comprensión del contexto de salud gracias a su contacto directo con los pacientes y sus familias.
  2. Conocimiento primordial para diseñar políticas que respondan a la realidad del sistema sanitario.
  3. Comprensión del ciclo de políticas públicas. Entender cómo se desarrollan y gestionan las políticas, así como el funcionamiento institucional y la distribución de poderes.
  4. Poner en valor su compromiso con las poblaciones vulnerables.
  5. Trabajo multidisciplinar ya que los problemas de salud son complejos y requieren enfoques diversos.
  6. Fomento institucional de interacción con los sectores políticos, promoviendo su presencia en la agenda pública.

«La inclusión de estas competencias en los planes de estudio de grado y posgrado es esencial para capacitar a las enfermeras como agentes activos en el ámbito político.

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Competencias Clave para el Liderazgo Enfermero

Las competencias representan un componente central para la adecuación de la gestión del cuidado y las prácticas de atención. Germain y Cummings muestran en su investigación que el estilo de liderazgo de enfermería tiene un impacto en su rendimiento. A partir de esta revisión, los factores que las enfermeras perciben como motivadores para un buen desempeño incluyen la práctica autónoma, las relaciones de trabajo, accesibilidad a los recursos, las características individuales de enfermería y las prácticas de liderazgo.

A pesar de esto subraya la popularidad de los líderes, que contrasta con la similitud entre competencias de liderazgo y de gestión.

El líder realiza una labor de coach. El coach no es más que un líder que se preocupa por planear el crecimiento personal y profesional de cada una de las personas del equipo y del suyo propio. Debe poseer una visión inspiradora, ganadora y trascendente, mediante el ejemplo, la disciplina, la responsabilidad y el compromiso, orienta al equipo en el caminar hacia esa visión convirtiéndola en realidad. El líder realiza fundamentalmente una labor de engranaje del equipo, facilita el trabajo realizado por todos los colaboradores. En un símil con una máquina, “daría la grasa” para que toda la maquinaria funcione con fluidez y sin disfunciones.

Propuesta de Competencias Personales

  • Proactividad: A los líderes han de poner en marcha en marcha nuevos proyectos y aporten nuevas ideas, de manera que no se queden estancados y sean un motor de cambio dentro del equipo.
  • Liderar desde dentro: la capacidad de manejar a tu equipo y el entorno interno de tu organización, pero no siempre podrás ejercer tu influencia hacia fuera. Concéntrate en tu ámbito interno y céntrate en las personas con las que trabajas, en tu equipo y no en el mundo exterior. Trabaja por mejorar lo que tienes más cercano.
  • Capacidad para reconocer y recompensar: Los resultados son importantes para los buenos líderes, pero lo es más aún la actitud de los miembros de su equipo.Recordar quelos resultados no son lo único importante, recompensar a aquellas personas que se muevan por algo más, premiar su disposición a colaborar, la actitud optimista, las ganas de mejorar, etc.
  • Tener empatía: A los grandes líderes se les valora por su capacidad para ponerse en el lugar de los demás. Sólo así se puede llegar realmente a comprender las necesidades y preocupaciones del equipo.
  • Saber gestionar los éxitos: El líder debe saber fijar metas a corto plazo, de manera que poco a poco se puedan ir celebrando las pequeñas victorias.
  • Saber hacer seguimiento: comprueba el impacto que tienen sus decisiones sobre su equipo y el conjunto de la organización.
  • Motivación: tiene capacidad de motivar, quizá la competencia de liderazgo más importante de todas. Una cualidad fundamental en todo buen líder, necesaria para conseguir alcanzar los objetivos y llevar a cabo las tareas. Sin motivación, el equipo no funciona.

Su clave está enfocada al trabajo colaborativo y al desarrollo del talento de las personas. Es en este contexto que los lideres enfermeros deberían de presentar al menos estas competencias básicas, entendiendo que existen documentos donde se plantean mapas de competencias y se estructura ya su nivel de desarrollo.

Gestión de Equipos

  • Valor del desempeño en base a criterios objetivos
  • Dar feedback oportuno
  • Afrontar asuntos relacionados con el rendimiento
  • Aconsejar

Esto se traduce en que el líder actúa de referente. Los líderes actúan siendo ejemplo. Son capaces de adoptar los valores de la organización y contagiarlos. Tienen la cualidad de ser honestos y sinceros, de no mentir y están alineados con la organización desde su especificidad. Son capaces de lograr unir a las personas. Desarrollan la búsqueda de un común. Así pues, “La adaptabilidad al puesto en un corto plazo de tiempo supone un valor añadido que beneficia al candidato, más aún cuando se trata de sustituciones o refuerzos, independientemente del sector en el que se contrate”. Capacidad de adaptarse, tener capacidad para alterar el propio patrón. La flexibilidad es una competencia muy demandada en el mundo laboral.

Creación de Sinergias

  • Ser de confianza
  • Respetar las ideas
  • Saber escuchar
  • Convencer de forma eficaz: tener credibilidad
  • Innovación: descubrir patrones ocultos, perspectivas. Pero proponer ideas nuevas y originales
  • Reconocer las ideas innovadoras

Tener capacidad para priorizar objetivos, de manera coherente y de acuerdo con la misión, visión y valores de la organización. Habilidades de comunicación: Escucha empática. No interrumpo, no completo oraciones. No prejuzgo ni adjudico terceras intenciones. ¿Comprendí y fui comprendido? El lenguaje corporal, el 60% de la comunicación. Sonrisa y buen trato igual a buen clima comunicacional. Captar y mantener el interés. Apoyar ideas cuidar la comunicación no verbal.

Participación en la Política: Un Llamado a la Acción para Enfermeras

La participación de los y las enfermeras y profesionales sanitarios en política no solo beneficia al sistema de salud, sino también a la sociedad en su conjunto. Los enfermeros/as y profesionales sanitarios son testigos directos de las necesidades y desafíos que enfrentan los pacientes y sus familias en el ámbito de la salud. Al estar involucrados en la política, los enfermeros y enfermeras, así como el resto de profesionales sanitarios tienen la oportunidad de influir en la toma de decisiones, promover cambios positivos en el sistema de salud y abogar por una atención de calidad y accesible para todos.

Es comprensible que algunos puedan preguntarse por qué los enfermeros y enfermeras se adentran en el mundo de la política, considerando los desafíos y las complejidades que implica. Sin embargo, es precisamente por la importancia de su rol y su capacidad para generar impacto que los enfermeros deben estar presentes en la arena política. Al involucrarse en la política, los profesionales sanitarios pueden contribuir significativamente al bienestar de la sociedad y promover cambios positivos en el sistema de salud.

Es esencial creer en la capacidad de los enfermeros/as y profesionales sanitarios para participar en la esfera pública y contribuir a la política de manera individualizada y contextualizada. Si están familiarizados con los grandes teóricos de la enfermería, es probable que hayan leído el excelente artículo sobre empoderamiento político de Rosa María Alberti, publicado en Rol de Enfermería. Este artículo aborda de manera magistral el empoderamiento del enfermero en acciones públicas y, sobre todo, su propósito y razón de ser.

El empoderamiento político implica que los profesionales sanitarios, tengamos la garantía de ejercer una ciudadanía activa. Si se pregunta cómo crees que puedes ayudar a las personas, seguramente la respuesta sería muy variada, porque lo que se está haciendo es precisamente un empoderamiento activo, una ciudadanía activa, una toma de decisiones y una actuación orientada principalmente hacia la salud de los pacientes.

Trabajamos en base a las necesidades y, sobre todo, trabajamos en base a las necesidades porque, ¿quién mejor que las enfermeras y profesionales sanitarios conocen las políticas de cuidado? ¿Quién mejor que las enfermeras pueden ejercer su capacidad de influencia? Si no lo hacen las enfermeras, que tenemos esa capacidad de influir en los demás, de verificar los cuidados y de cuidar, ¿quién más podría hacerlo?

Por eso, la competencia enfermera está estrechamente ligada a la perspectiva enfermera, es decir, la competencia enfermera está ligada a la forma en que vemos y abordamos la atención. La labor de las enfermeras y enfermeros abarca el ámbito clínico, docente, investigador y gestor, por lo tanto las enfermeras estamos preparadas en todo momento para el ejercicio profesional. En el ámbito de las políticas sanitarias, es posible que haya médicos u otros profesionales que participen activamente. Sin embargo, si no creemos en nuestro propio poder, estaremos renunciando a él.

En relación a la política enfermera, es relevante mencionar a Rosa María Alberdi, una profesional destacada en este campo. La competencia política implica la capacidad de intervenir en la redacción, desarrollo y gestión de políticas públicas. La política debe asociarse al propósito de ayudar, tal como se originó en la antigua Grecia. Los y las políticas deben centrarse en ayudar, y las políticas públicas son fundamentales para lograrlo.

Las políticas públicas no se restringen únicamente al ámbito de la sanidad, sino que abarcan una amplia gama de áreas y sectores. Como enfermeras, es crucial que estemos presentes en diversas facetas de la vida cotidiana, ya sea en la administración de una comunidad, en un gobierno o en un órgano legislativo como un parlamento. Es esencial comprender que las enfermeras y enfermeros estamos completamente cualificadas para desempeñar un papel activo en la toma de decisiones y en la transformación de las políticas públicas.

El Consejo Internacional de Enfermería ha definido la política como el uso de relaciones de poder para influir en las políticas y en la asignación de recursos escasos entre grupos de interés en competencia. Esta definición destaca la importancia de nuestra participación en la formulación de políticas públicas en diferentes áreas. Un ejemplo inspirador en este sentido es Rosa María Alberdi, quien ha sido diputada en el Parlamento de las Islas Baleares. Su experiencia como legisladora demuestra cómo las enfermeras pueden tener un impacto significativo en la formulación de políticas en diversos ámbitos.

Las enfermeras, al igual que los diputados, asumen responsabilidades profesionales más allá del cuidado individual. La competencia política es admirada en la enfermería debido a su capacidad para intervenir en la vida pública con sensibilidad y competencia. La política activa y la gestión parlamentaria demuestran la capacidad de las enfermeras para contextualizar y individualizar las políticas. La asunción de responsabilidades profesionales en la enfermería va más allá del cuidado individual y grupal, como lo señala la Organización Mundial de la Salud y el Consejo Internacional de Enfermería.

Orientaciones Estratégicas de la OMS y el CIE

El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) llevan dos años trabajando intensamente en las “Orientaciones estratégicas sobre el fortalecimiento de enfermeras y matronas 2021-2025”, que la OMS tiene previsto aprobar en su próxima Asamblea, en mayo. Sobre la base del informe de la Organización Mundial de la Salud sobre “Situación de la Enfermería en el Mundo” quieren establecer una serie de directrices comunes para que los gobiernos de todo el mundo contribuyan al desarrollo y fortalecimiento de la profesión.

Como explicaba Carey McCarthy, enfermera y miembro Departamento de Políticas de Sistemas de Salud y Fuerza Laboral de la OMS y encargada de presentar el documento, “la intención es que esas prioridades que se establezcan sean la justificación para que cada asociación pueda dar pasos en sus países y en sus contextos para seguir progresando. Y es que como analizaba Annette Kennedy, presidenta del CIE, “hemos visto el impacto del COVID-19 en los sistemas sanitarios de todo el mundo y cómo ha afectado a nuestros compañeros. Los gobiernos han invertido miles de millones en salud, inversiones que llegan tarde, pero que si se hubiesen hecho antes se hubiesen salvado miles de vidas Ahora es necesario que los gobiernos den respuesta, porque no estoy convencida de que hayan aprendido de este sunami que nos ha arrastrado. El COVID terminará, pero llegará el sunami de la falta de enfermeras y creo que los gobiernos no son conscientes de ello.

A su juicio, esta escasez de enfermeras de la que el CIE lleva años alertando, “va a desbaratar a todos los sistemas sanitarios. Entre todos tenemos que esforzarnos para dar unas buenas orientaciones estratégicas, para que los gobiernos rindan cuentas y para que tengan un sistema de seguimiento sólido de las propuestas”.

Para la presidenta del CIE “no se puede dejar todo en manos de los gobiernos. Tenemos que asegurarnos de que protegen a las enfermeras, que son las que más han trabajado y sufrido”, durante la pandemia. Por todos estos motivos, el documento presentado se articula en torno a cuatro ejes fundamentales: formación, empleo, práctica y liderazgo.

Entre las alegaciones que han presentado las distintas asociaciones que han asistido a la presentación, se encuentra un mayor fortalecimiento del liderazgo enfermero y exigir de una forma más explícita la creación de la figura de la enfermera jefe en todos los países. Así lo han expresado la federación nórdica de enfermeras, la Asociación Enfermeras de Taiwan, Nursing Now en Uganda o la asociación de enfermeras turcas. Así, Catherine Odeke, de Uganda señalaba que “debe haber una toma de decisiones conjunta en los equipos multidisciplinares, pero pocas enfermeras líderes tienen esta opción.

Con respecto a la formación previa al ejercicio profesional, el presidente del Consejo Indio de Enfermeras abogaba por un sistema educación de salud fuerte. La enfermería española también ha participado en el webinar, con sus aportaciones. Por su parte José Luis Cobos, vicesecretario general del Consejo General de Enfermería, añadía que lo primero que se debe hacer es definir qué es una enfermera. “Tenemos un gran problema a nivel internacional porque el concepto de profesión es diferente según los países y eso puede dar lugar a la incursión de otros colectivos, que suplan a la enfermería. Debemos unificar criterios.

Para la enfermería española lo siguiente sería hablar de cuántos somos, “pero no sólo de números -añadía Cobos- sino para qué, de qué práctica profesional debemos desarrollar, para qué queremos a las enfermeras”, por eso considera que “hay que hablar de empleo y de políticas de empleo como algo transversal al resto de políticas”.

Pero también se debe hablar de estabilidad laboral, de seguridad a la hora de trabajar, y citaba el manejo de los medicamentos peligrosos o la prevención de agresiones, y todo ello debe hacerse unidos: “debemos unir a todas las instituciones, a todos los ámbitos de la profesión, para tener una única voz, para acudir a los políticos, a los gobiernos, con una única voz.

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