Carmen Linares: Trayectoria de una Estrella Flamenca con Raíces en Ávila

Ávila se enorgullece de tener en la multipremiada cantaora Carmen Linares (Mari Carmen Pacheco Rodríguez, nacida en 1951) una de sus mayores glorias y grandezas artísticas contemporáneas. Además, es destacable la gran proyección internacional de Carmen Linares. Ávila se congratula y se contagia de alguna manera de ello.

Igualmente, para nosotros, es de suma relevancia el legado cultural, artístico y familiar que la cantaora tiene en la ciudad. A mayores, lo más sorprendente de todo es lo extraordinario y excepcional que resulta que Ávila, una fría ciudad castellana, sea uno de los lugares donde la música flamenca y el cante jondo que practica Carmen Linares germina y se afianza durante su adolescencia (1962-1968).

Infancia y Primeros Contactos con el Flamenco

Para saber del sustrato y bagaje artístico con el que Mari Carmen Pacheco se asentó en Ávila en 1962 acudimos a sus recuerdos de infancia, los cuales fueron contados por ella misma con todo lujo de detalles a Toña Medina y Ángeles Oliva en el ‘podcast’ titulado «Por el principio» (Cadena SER, 30.05.2024), igual que lo ha hecho amablemente en numerosas entrevistas publicadas en otros tantos medios.

Todos los habitantes de la pedanía eran ferroviarios, entre ellos su padre, Antonio Pacheco Segura, y sus dos hermanos, y otro hermano de su madre. El padre, nacido en 1921, era cariñoso y optimista, mientras que su madre, Antonia Rodríguez, nacida en 1922, era algo más tímida y reservada que solía cantar en casa.

Mari Carmen no conoció a sus abuelos paternos, solo al padre de su madre y su segunda mujer. Aquí, con el apoyo de su padre, un autodidacta virtuoso de la guitarra flamenca, empezó a cantar con él desde muy pequeña, de ahí su dicho: «Yo nací cantando».

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En los primeros recuerdos de Mari Carmen suenan los villancicos, los campanilleros de la Niña de la Puebla, por ejemplo, que entonaba por las casas de Vadollano a cambio de un dulce para los niños y una copa de anís para su padre. Y siempre el canto alegre en las reuniones familiares, en las que se juntaban primos y tíos. Su tío Leopoldo tocaba la bandurria formando pareja con la guitarra de su padre, y juntos amenizaban bailes y bodas.

Las locomotoras que pasaban por la estación eran de carbón, y allí se hacía el cambio de máquinas, con lo cual paraban muchos trenes, dice Mari Carmen: ¡Era una estación que tenía mucha vida! Todas las familias de esa pedanía eran ferroviarios. Yo veía los trenes: Este va a Córdoba, este va a Sevilla… E imaginaba historias.

Pero en ese momento no pensaba en ser artista. Era una niña que cantaba con mi padre, porque mi padre tocaba la guitarra y era muy aficionado al flamenco. «Todo era sencillo y amable en mi niñez. Los primeros cantes de Tarantas se los escuché a mi padre. Cantaba y se acompañaba, con poca voz pero con alma. Y hablaba del cante y de los cantaores.

Del Cabrerillo y su cante “Subir y bajar la cuesta”, que hacía muy bien ‘Luquitas de Marchena’, nacido en Linares y marido de ‘La Niña de la Puebla’. También nombraba a ‘El Frutos de Linares’, que cantaba “Las llamas llegan al cielo”, que luego grabaron de maravilla Vallejo y Valderrama en placas de pizarra. Y recuerdo a mi primo Ángel, quien se apuntaba sus taranticas mineras.

En el poblado había un bar y una cantina en la estación, y una escuela con clases separadas de niños y niñas, siendo su maestra doña Rita, quien también lo fue de su madre. En el barrio vivía y cantaba Charito la Rubia, artista de la compañía de Antonio Molina, que era familia de los dueños de la tienda de ultramarinos y a quien tanto admiraban los niños, mientras que en el baile de los domingos se oía a Pastora Pavón (La Niña de los peines). La radio era el altavoz musical que todo lo llenaba con los discos de Marifé de Triana, Valderrama, Enrique Montoya y canción española, al mismo tiempo que las mujeres escuchaban el serial «Ama Rosa» con voz de Juana Ginzo.

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Adolescencia en Ávila: Un Nuevo Comienzo

Antes de que toda la familia se estableciera en Ávila en 1962, el padre, ya llevaba dos años trabajando aquí, donde llegó desde Córdoba en cuya estación estuvo un año. Como curiosidad, observamos que el nombre de Antonio Pacheco Segura figura como ‘banderillero’ en la becerrada benéfica de los ferroviarios abulenses de 1961, la cual tuvo lugar en la capital bajo la presidencia de la Duquesa de Valencia. Durante el espectáculo taurino también actuaron los cómicos «Los cuatro Puskas», Fidel Sáez (Cantinflas III), Francisco Blázquez (Kuto) y Jose Varela (Josele).

Al año siguiente, en el mes de junio, toda la familia se reúne y asienta definitivamente en la fría y heladora Ávila, en la calle Batalla de Belchite del barrio de la Estación, lo que supuso un gran contraste, climático sobre todo, para Mari Carmen y su hermana Ilu, dos años y medio mayor. La ciudad ofrecía el atractivo comercial y de ocio de una capital de provincias, aunque se advierten diferencias de clase entre la población, mientras que en los pueblos que recorrió después se notaba la pobreza, comenta.

Metido ya en el ambiente músico-festivo, Antonio Pacheco actúa con el trío «Los Amigos», de canción moderna, aparte de ser el toque de guitarra de todos los intervinientes en los festivales: «Considerado un dominador de la guitarra que incansablemente, con una afición envidiable, actúa con todos los cantadores». Al mismo tiempo, en este mismo año de 1962, llega a Ávila el cantaor Manuel Gerena. Es un chaval de 17 años que aquí trabajaba como electricista colocando cables por la calle. Al final de la jornada acudía a cantar a la peluquería de Anselmo Lumbreras.

Como no podía ser menos, pronto le toca el turno a Mari Carmen Pacheco, y una de las primeras veces que se subió a un escenario, cantando las letras de Marifé de Triana acompañada a la guitarra por su padre Antonio Pacheco, fue el domingo 16 de septiembre de 1962, en las Fiestas en honor de Nuestra Señora de las Fuentes en San Juan del Olmo. Contaba entonces 11 años y ya estaba matriculada con su hermana en el Colegio de Las Nieves.

A partir de aquella actuación, Mari Carmen Pacheco entró a formar parte de un singular grupo de artistas que funcionaba como una curiosa ‘compañía’ de variedades, en la cual estaban Josele y Pacorro (humoristas), la estrella infantil Paquita López y su hermano Matías que formaban el «Dúo Lomar» (canción ligera), y el trío «Los Amigos».

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Éxito en Concursos Radiofónicos

Desde muy pequeña en Radio Linares, y luego en Radio Gredos, la voz de Mari Carmen Pacheco se esparce con frecuencia a través de sus ondas, a cuyo éxito y fama también contribuye su participación de los concursos radiofónicos. Uno de los más recordados fue el «Concurso Cotito Coty». El anuncio de 1961 decía así: «Chocolates Coty. Gran Concurso Infantil. La firma comercial C. M. Herranz participa a los niños de Ávila y provincia que a partir del próximo sábado, 9 [de diciembre], dará comienzo en la Emisora Radio Gredos el concurso “Cotito Coty” que tanto éxito tuvo la pasada temporada. Preste atención al mismo todos los sábados, de 3,15 a 4 de la tarde.

El atractivo del concurso de «Chocolates Coty» estaba en que a los concursantes se les obsequiaba con un lote de chocolates por participar, lo que animó a Mari Carmen Pacheco a inscribirse. Ella fue la ganadora de la edición de 1962/1963, siendo el premio una muñeca «Mariquita Pérez», si bien lo cambió por unos patines, pues ya tenía la muñeca. Contaba entonces doce años y era la única niña que cantaba temas aflamencados, las demás (Paquita López, Toñi Mozo, etc.) interpretaban temas más melódicos.

Y sobre su repertorio cuenta: «tengo que reconocer que todavía no tenía una buena base de flamenco, porque a esa edad yo lo que hacía más era cantar cosas que escuchaba en la radio, fandanguillos, alegrías, soleares, peteneras, cosas de Marifé de Triana y otras no muy complicadas».

A comienzos de 1964, Mari Carmen Pacheco triunfa en el Teatro Alcalá de Madrid, donde participa en el programa «Cantando hacia el triunfo», patrocinado por los «Chocolates Dulcinea». Con tal motivo, cada quince días se desplazaba los sábados en tren a Madrid, hasta que una vez superadas las distintas fases eliminatorias consiguió el primer premio. «María del Carmen Pacheco, un nombre y una joven estrella de la canción. Ya conocen nuestros lectores a Mari Carmen Pacheco, de la que hemos escrito en más de una ocasión con motivo de su participación en Festivales benéficos.

No hace falta decir que es una niña guapa, que canta la canción española muy bien, con mucho gusto y un estilo especial y que también la Emisora Sindical Radio Gredos ha sido testigo de muchos de sus éxitos. Ahora la noticia viene de Madrid, donde Mari Carmen Pacheco, como participante en un Concurso Radiofónico, en el grupo infantil, ha obtenido un clamoroso triunfo a través de los micrófonos de Radio España, acompañada a la guitarra por su padre, Antonio Pacheco.

Ese año la suerte vuelve a sonreír a la familia Pacheco en un nuevo concurso radiofónico, esta vez en Radio Madrid, dirigido por José Luis Pecker, consistente en acertar adivinanzas a partir del nombre del patrocinador, la histórica marca Iberofron, fabricante de tocadiscos. «Mi madre escribía cartas para el sorteo de un tocadiscos Iberofron, con tan buena fortuna que el pequeño sobre que había enviado fue el agraciado en la rifa. En casa nos enteramos a través de una vecina de Ávila, de la calle Batalla de Belchite, quien oyó por la radio que nos había tocado el premio y subió gritando para decírnoslo. Fue una alegría muy grande, porque en casa no teníamos dinero para comprar uno, y ese tocadiscos me dio la vida.

Mi padre cogió el tren y fue a recogerlo, y no tuvo más remedio que comprar algunos discos de Porrina de Badajoz, Mairena, Marifé y Fosforito. Y ahí me quedaba yo escuchándolos, después de hacer los deberes del cole, claro.

Participación en Festivales

Al comienzo de 1963, la caravana artística de El Diario de Ávila llega a Muñotello anunciando la llegada de los Reyes Magos. Los protagonistas eran «dos estrellas infantiles»: «Paquita López y Mari Carmen Pacheco, nuestras “Mari-Sol y Rocío Durcal”, que hacen de la canción española verdaderas creaciones con el marchamo de su interpretación personal». El Diario de Ávila reseñó asÍ la actuación: «Tiene en la sangre gracia y salero andaluz, que posee el empaque de [su Linares natal], se ha iniciado artísticamente en Ávila.

Bien es cierto que existe un antecedente significativo al ser su padre Antonio Pacheco un buen guitarrista y gran aficionado, pero en realidad ella sola, porque lo lleva dentro, ha empezado a cantar. Mari Carmen Pacheco, que canta ¡y cómo! en los ratos libres -la jornada es para estudiar- ha ido aprendiendo poco a poco y la radio, para conocer las letras de sus canciones preferidas, fue en realidad, su maestra. Y así empezó todo.

Una nueva cita se produjo en la clausura de los carnavales de Cebreros, llamados entonces fiestas de invierno. En el verano del 64, Mari se celebraba el «Día del Turista» en Piedralaves, evento promovido por la Delegación de Información y Turismo. Actuaron entonces el Grupo Folclórico de la localidad, “La Ronda del Cántaro”, y la «pequeña gran estrella» Mari Carmen Pacheco, acompañada a la guitarra por su padre: «Cantó con el arte, la gracia y el salero que ella sabe hacerlo, mereciendo los aplausos del público» (DAV, 12.08.1964).

Galas y Actuaciones en Ávila

Una de las primeras actuaciones de Mari Carmen Pacheco en Ávila tiene lugar en el Colegio de Huérfanos Ferroviarios en el festival artístico titulado «Ritmo y humor», organizado con motivo de la clausura del Curso escolar 1962-1963. Asistieron al acto, entre otras personalidades y autoridades, los jefes y representantes de los diversos Servicios de RENFE, lo que motivó el intento de un mayor lucimiento de Mari Carmen Pacheco con su padre ferroviario a la guitarra.

El año 1965 se abre con el Festival benéfico de Cáritas para los enfermos del Hospital Provincial de Ávila. En él, Mari Carmen Pacheco y su padre vuelven a ser protagonistas con interpretaciones que tanto agradan al público: «excelente canzonetista que actúa repetidamente en un programa punta de Radio Madrid con la colaboración a la guitarra de su padre, el gran Antonio Pacheco, confirmó, una vez más, sus posibilidades en la interpretación de canciones españolas». Una curiosa faceta de Mari Carmen Pacheco como compositora se nuestra en un pasodoble taurino, cuya letra escribe y canta: «Lo interpreta magistralmente, como pequeña, pero gran estrella de la canción que es.

En los festivales de verano de 1965 que tienen lugar en la capital, organizados por el Ayuntamiento de Ávila, Mari Carmen actúa en el escenario montado en la Plaza del Mercado Chico el sábado 24 de julio. Allí también lo hacen el cantante internacional Robert Jeantal, francés de nacimiento y español de adopción, el tablao flamenco de Martín Vargas, y el trío «Los Chikis».

En la fiesta de Reyes de 1966 se celebra el «Festival de ritmo y luz en el Hospital y Residencia Provincial», patrocinado por Cáritas Diocesana y Parroquial y los artistas abulenses participantes. Semanas después, en el cine Tomás Luis de Victoria tiene lugar la velada artístico-musical organizada por los alumnos de preuniversitario del Colegio Diocesano, donde estudiaba el novio Miguel Espín García. Actuaron Mari Carmen Pacheco, «Los Chickis», «Los humoristas Josele y Fidelín, el Profesor Contreras, Miguel Pinto y la orquesta «Blaque», y Serafín García. También se representó un sainete (DAV, 16.02.1966).

A final de año, se celebra un nuevo espectáculo de variedades en el cine T. L. de Victoria, organizado por los alumnos de PREU, presentado por José Luis Alfayate y amenizado por la orquesta «STUKA». Ya en los albores de 1967, Cáritas organiza un festival de variedades a beneficio de los acogidos en el Hospital Provincial.

Otro festival celebrado en el cine Tomás Luis de Victoria con motivo del concurso de conjuntos musicales, organizado por la parroquia del Inmaculado Corazón, sirvió de presentación en Ávila del grupo músico vocal «Los Titanes», compuesto por José María Vallejo (cantante), Miguel Ángel Hernández (guitarra bajo), José María de Castro (guitarra rítmica), Luis Carlos Gómez (guitarra de Punteo y solista) y Ángel Santero (batería).

Un nuevo Festival organizado por Cáritas en el cine Tomás Luis de Victoria, a beneficio de sus centros asistenciales, volvió a contar con la actuación de Mari Carmen Pacheco, el Profesor Contreras, Josele y Fidelín, Paquita López, Antonius, «Los Dólar» y «Los Titanes». El acto fue presentado por Julio Gómez Alcalde y José Luis Alfayate (DAV.

En las navidades de 1967, los alumnos del Instituto Nacional de Enseñanza Media de «Isabel de Castilla», donde Mari Carmen Pacheco cursa el bachiller, celebran las fiestas de la Navidad y eligen Madrina de la Tuna en el festival que tuvo lugar en el salón de actos del centro. Con tal motivo, se representó el auto Sacramental «Campanas de la Anunciación», de Jenaro Xavier Vallejos, y entre los numerosos actores figuran P...

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