En el vasto panorama empresarial, dos términos resuenan con frecuencia: PYME y emprendimiento. A primera vista, podrían parecer intercambiables, pero, en realidad, representan dos conceptos distintos. En este artículo, vamos a ver a fondo las diferencias entre estas dos formas de empresas, proporcionando una visión clara y detallada para aquellos que buscan entender el tejido empresarial contemporáneo.
¿Qué es una PYME?
Las PYMEs, o Pequeñas y Medianas Empresas, son una columna vertebral vital de la economía. En general, las PYME suelen tener menos de 250 empleados, aunque esta cifra puede variar según la región y la industria. La Unión Europea define pyme como “empresas que ocupan a menos de 250 personas y cuyo volumen de negocios anual no excede de 50 millones de euros o su balance general anual no excede de 43 millones de euros”, como recoge el Reglamento (UE) nº 651/2014 de la Comisión.
Las PYME representan más del 99% del tejido empresarial en España, lo que pone de manifiesto su importancia estratégica. Esta clasificación se basa principalmente en tres aspectos: el número de empleados, el volumen de negocio anual y el balance general. Además, es importante tener en cuenta si la empresa forma parte de un grupo empresarial.
Una de las principales ventajas de las PYME es su capacidad para adaptarse rápidamente a los cambios del mercado. Las PYME a menudo mantienen fuertes lazos con sus comunidades locales.
Ejemplos de PYMES exitosas en España:
- PANGEA The Travel Store: esta agencia de viajes ha revolucionado el sector turístico en España con un modelo de atención personalizada y espacios físicos que combinan tecnología, asesoramiento experto y experiencias a medida.
- Mr. Wonderful: nacida como una pequeña tienda online de productos de papelería y regalos con mensajes positivos, esta empresa se ha convertido en un fenómeno de marca.
- TuMédico.es: es una plataforma online que conecta pacientes con centros médicos privados a precios accesibles.
- Cerveza La Virgen: esta cervecera artesanal de Madrid comenzó como una microempresa que apostaba por procesos tradicionales y producción local.
- Ecoalf: con sede en Madrid, esta marca de moda sostenible empezó como una PYME con una clara misión: crear ropa a partir de materiales reciclados.
¿Qué es el Emprendimiento?
Por otro lado, el emprendimiento representa una mentalidad innovadora y un enfoque proactivo hacia la creación de valor. Según la Real Academia de la Lengua, un emprendimiento es la acción o el efecto de emprender. Entendiendo como emprender acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro.
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En el corazón del emprendimiento yace la innovación. Los emprendedores buscan constantemente nuevas formas de abordar problemas existentes o satisfacer necesidades no cubiertas en el mercado. Si bien el emprendimiento implica asumir riesgos, los emprendedores exitosos no son imprudentes.
Por lo tanto, podemos entender como emprendimiento cualquier tipo de nuevo proyecto o nuevo negocio que cree una persona emprendedora: desde un autónomo que vende sus productos hechos a mano, hasta un negocio de barrio que está empezando o un macro-proyecto con aspiraciones internacionales. Cualquier negocio que arranca tiene cabida en el término emprendimiento: una micro-empresa, una Pyme, una Start Up o una multinacional con pocos años de vida. Sin embargo, cuando en general se habla de emprendimiento, se asocia a las micro-empresas que acaban de empezar.
Diferencias Clave entre PYME y Emprendimiento
En pocas palabras, aunque las PYME y el emprendimiento comparten algunos rasgos comunes, representan dos aspectos distintos del paisaje empresarial. Mientras que las PYME se centran en la gestión eficiente de un negocio establecido, el emprendimiento implica la búsqueda constante de nuevas oportunidades y la creación de valor a través de la innovación.
Una de las principales diferencias entre ambos tipos de empresas es el momento en el que operan en el mercado. Otra distinción clave radica en la forma en que se financian estas dos entidades.
Tabla Comparativa: PYME vs. Emprendimiento
| Característica | PYME | Emprendimiento |
|---|---|---|
| Tamaño | Pequeño a Mediano (hasta 250 empleados) | Variable (desde microempresas hasta grandes proyectos) |
| Enfoque | Gestión eficiente de un negocio establecido | Búsqueda de nuevas oportunidades e innovación |
| Riesgo | Moderado | Alto |
| Crecimiento | Estable y gradual | Potencialmente exponencial |
| Financiación | Préstamos, ahorros propios | Inversores, business angels |
| Innovación | Puede ser limitada | Central para el modelo de negocio |
PYME vs. Autónomo
Cuando se habla de emprendimiento, los términos “autónomo” y “pyme” a menudo se usan de forma indistinta, generando una confusión muy común. Si bien ambos se refieren a personas y entidades que impulsan la actividad económica, la diferencia entre pyme y autónomo va más allá del tamaño.
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Un autónomo es un trabajador por cuenta propia que realiza una actividad económica a cambio de una remuneración, sin sujeción a un contrato de trabajo, de forma habitual y personal. Por tanto, a nivel jurídico, funciona como persona física. En el caso de los autónomos, la responsabilidad es ilimitada y personal. Esto significa que responde por las deudas del negocio con todo su patrimonio, tanto profesional (bienes de la empresa) como personal (ahorros, casa, coche, etc.).
Sin embargo, en el caso de una pyme la responsabilidad de los socios es limitada al capital aportado a la sociedad, como en el caso de una SL o SA. El alta como autónomo es un proceso relativamente sencillo, rápido y económico, que se realiza a través de la Agencia Tributaria y la Seguridad Social.
La fiscalidad es otro de los pilares que separan a ambas figuras. Para los autónomos, los beneficios se gravan a través del IRPF. Este impuesto es progresivo, lo que significa que el porcentaje a pagar aumenta a medida que lo hacen los ingresos. En el caso de las pymes, los beneficios se gravan a través del Impuesto de Sociedades (IS), cuyo tipo impositivo para los casos generales es del 25%, aunque existe un tipo reducido del 15% para nuevas empresas.
Otra diferencia más entre pyme y autónomo reside en sus obligaciones mercantiles y de gestión. Si bien ambos pueden deducir los gastos necesarios para el desarrollo de su actividad, la contabilidad de una sociedad permite una mayor rigurosidad y control sobre la gestión fiscal. Por su parte, las obligaciones contables del autónomo son más sencillas. Generalmente basta con llevar libros de ingresos, gastos, bienes de inversión y provisiones.
PYME vs. Startup
En muchas ocasiones utilizamos las palabras emprendimiento, Pyme y Start Up como sinónimo. Sin embargo no son exactamente lo mismo. El tiempo en marcha, el nivel de riesgo y la capacidad de crecimiento son los 3 aspectos principales que diferencian los emprendimientos, las Pymes y las Start ups.
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Una Start Up es un negocio que está empezando y que comúnmente se asocia a la tecnología, la innovación, internet, el mundo digital, etc. aunque no tiene porqué estar centrado en estos sectores. Una Start Up es un emprendimiento que puede terminar siendo una micro-empresa, una Pyme, una multinacional o un proyecto fallido.
Pese a que suelen comenzar con una idea rompedora, bajos presupuestos y poco personal, tienen mucho potencial de crecimiento. Las Start ups, buscan financiación a través de inversores visionarios (business angels) que apuesten por el proyecto.
Las Start Ups suelen experimentar con nuevos mercados incipientes donde apenas hay competencia. Y, como con cualquier empresa que practique la estrategia del océano azul, una Start Up puede tener un enorme crecimiento en muy poco tiempo al satisfacer una necesidad insatisfecha de un mercado incipiente o por el contrario puede ser un gran fracaso. Por eso, invertir en una Start Up puede ser un negocio de alto riesgo que salga muy bien o muy mal.
Para pasar de Pyme a Start Up es necesario un buen plan de negocios que siga la estrategia del océano azul. Para convertir una Pyme en una Start Up es necesario re-plantear el modelo de negocio, hacer un buen estudio de tendencias y de mercado siguiendo la estrategia del océano azul, es decir, buscar áreas de negocio respondan a una necesidad latente, que minimicen los gastos de inversión, que aun no estén explotadas por la competencia y que tengan un gran potencial de crecimiento.
En este marco, un factor fundamental que diferencia a las startups de cualquier tipo de empresa, independientemente de su tamaño, es su carácter innovador. Por definición, las startups son compañías emergentes con un gran peso tecnológico que ofrecen nuevas soluciones para dar respuesta a una oportunidad de mercado que no ha sido cubierta.
Otro distintivo de una startup es su crecimiento, es decir, la manera en la que evolucionan dentro del mercado. A diferencia de otras empresas, que pueden tener un crecimiento de carácter lineal, estas empresas tienen un crecimiento exponencial, lo que implica que su variación de ganancias no es fija, sino que aumenta a medida que pasa el tiempo.
Una startup es una empresa emergente con capacidad para experimentar un rápido crecimiento. Las startups evolucionan constantemente y se nutren de financiación externa, aunque en sus primeros estadios suelen sustentarse sobre los fondos y recursos de los fundadores y sus allegados más cercanos (lo que se conoce como 'familia, amigos y locos' o, según su terminología inglesa, 'family, fools and friends').
A lo largo de su ciclo de vida, estas organizaciones atraviesan distintas etapas, en las que surgen distintos objetivos y necesidades financieras. Tras ella, las startups recorren las fases de 'seed' o semilla, 'early stage' (etapa temprana) y 'growth' (de crecimiento), en las que lanzan el producto al mercado y comienzan a captar clientes. Durante las distintas etapas de vida de una startup, el proyecto emprendedor puede evolucionar y escalar hasta convertirse en una empresa de mayor tamaño. Es el caso, por ejemplo, de las 'scaleups' (empresas que han logrado recaudar un millón de dólares) o las 'unicornio' (compañías que han alcanzado una valoración de más de 1.000 millones de dólares sin salir a bolsa).
Como puedes comprobar, la elección entre ser autónomo o constituir una pyme no es trivial. La figura del autónomo es ideal para nuevos proyectos, con bajos costes y riesgos asumibles.
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