¿Alguna vez has tenido una idea y has pensado: “Esto podría funcionar”? Entonces ya tienes algo de emprendedor. Porque emprender, al final, no va solo de montar empresas con trajes y reuniones aburridas. Va de crear, de imaginar soluciones, de hacer cosas que te ilusionen.
Este artículo es para ti si alguna vez te has planteado montar algo por tu cuenta, si te atrae la idea de ser tu propio jefe, o si simplemente sientes que lo tuyo no es el camino tradicional. Emprender no es solo para unos pocos elegidos ni requiere tenerlo todo claro desde el principio. Es un camino que empieza con una idea, muchas ganas y el valor de dar el primer paso, aunque sea pequeño.
Emprender es mucho más que abrir un negocio o lanzar un proyecto. Es lanzarse, hacer que las ideas sucedan, apostar, ilusionarse, temer el fracaso, crecer, avanzar, no quedarse quieto, caerse, levantarse, tener incertidumbre, desear que los días tuvieran 35 horas, saborear los logros y capear las dificultades.
Ser emprendedor es tomar la iniciativa de crear un proyecto (un producto, un servicio, una marca…) que resuelva un problema, cubra una necesidad o simplemente aporte algo nuevo o mejor. No hace falta ser Elon Musk ni tener millones en el banco. Muchos emprendedores arrancan con cero euros, una idea en la cabeza y muchas ganas.
El Origen de la Palabra Emprender
Para entender qué es un emprendedor, hemos de remontarnos al origen más profundo de la palabra.
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Etimológicamente la palabra proviene del latín vulgar (in, en, y prendĕre) cuyo significado es coger, atrapar, tomar. Así, desde su origen la palabra ya estaba asociada al concepto de “atrapar” oportunidades. No obstante, su origen moderno proviene del francés entrepreneur que finalmente se conceptualizó como pionero. Por lo tanto, parece que también implica iniciar de manera novedosa un proyecto.
Desde su etimología, observamos como el concepto de emprender implica riesgo asociado a esa nueva idea de negocio además de innovar. Esta idea de emprendimiento que acabamos de expresar tomó fuerza en el siglo XIX y hasta ahora es una de las ideas predominantes acerca del concepto cuando se pregunta ¿qué es emprender? La mayoría de la gente aún lo asocia a una visión económica relativa a generar un negocio, empresa o proyecto financiero. Es así es como se entiende en la mayoría de las universidades y escuelas de negocios.
Quizás no sepas que el emprendimiento es muy reciente. Como palabra, me refiero. Sólo encontrarás este término en la última edición del Diccionario de la lengua española (DRAE), la vigésima tercera, publicada en octubre de 2014, para ser exactos. Sin embargo, desde hace ya algunos unos años se conocía su futura incorporación y el significado que le correspondería.
Entonces, ¿con qué palabra nos referíamos a la acción y efecto de emprender? Los hablantes, siempre pensando en el fin último del lenguaje que es la comunicación, reaccionamos con los vocablos «emprendizaje», «emprendeduría» o «emprendedurismo», entre otros.
Pero, como digo, la cuestión ya está resuelta. La Real Academia Española (RAE) nos ha ayudado a dar con la palabra, emprendimiento, y su significado: m. Acción y efecto de emprender. m. Sí que existían en la edición anterior del DRAE los términos emprender y emprendedor.
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El vocablo emprendedor/a, en cambio, ha sufrido cambios en el último diccionario. Es cierto que poner en marcha un negocio entraña dificultad y riesgo.
Emprender: Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro. Es decir, que aquel que tiene una idea, hace un business plan y se lo cuenta a los amigos no ha emprendido.
Acometer. Después de la idea y de pintar el business plan debes enfrentarte a la realidad de poner en marcha un negocio. Empezar. Todo camino de 1.000 km empieza por un paso. Hay que iniciar la actividad, pero ¿por dónde? Obra. Es nuestra creación. Para nosotros la más bella. Negocio. Se hace para ganar dinero, debes vender y tener clientes. Empeño. Dificultad. Peligro. Un proyecto plasmado en un papel solo amenaza a que te cortes en un dedo cuando pasas una página.
Un Enfoque Global del Emprendimiento
Aplicando un enfoque más global al concepto y no centrándonos solo en lo económico. Muchos especialistas entienden que un emprendedor es “un constructor del entorno y un facilitador de cambios”. Este nuevo enfoque es lo que permite entender la rápida adaptación de muchas empresas tras la crisis sanitaria.
Esta extensión del concepto de emprendimiento ha afectado a la manera en la que se emprende o incluso, se ha producido a la inversa. Nuevas formas de emprender han generado que se replantee el concepto de emprendimiento. Esto se ve reflejado en los numerosos artículos y taxonomías existentes relativas a clasificar a los emprendedores o los proyectos de emprendimiento.
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Tipos de Emprendimiento
Según el tamaño del proyecto, anteriormente, se entendía el emprendimiento como pequeño o grande. Aunque más tarde surgieron esos pequeños avances que se introducían en una empresa y que mejoraban su producción o efectividad (microemprendimiento). Pero ha surgido, además, una nueva tipología gracias a la tecnología, el emprendimiento escalable.
En cuanto al objetivo de los proyectos, años atrás, eran eminentemente empresariales, financieros o económicos. Así destaca la aplicación de lo tecnológico en proyectos sociales o sanitarios sobresaliendo la tendencia del healthtech. También destacan la e-culture o cultura digital que ha generado una nueva forma de entender el ocio, arte y cultura.
En relación al abordaje o aproximación del enfoque, ya no solo se entiende el emprendimiento como innovador o hacia afuera. Ya que existen exitosos casos de emprendimiento de imitación en otros mercados y hacia adentro, como el intraemprendimiento.
Por último, en lo relativo a la financiación para iniciar el proyecto hoy en día se conocen nuevas formas de obtener fondos. Como la mezcla de financiación pública y privada que se obtiene de desconocidos que quieren apoyar tu causa a través de internet el crowdfounding. Esto ha supuesto una revolución. Además, hay formas de que un emprendedor genere ingresos para su proyecto por si mimo, como el bootstrapping. Emprender a raíz de la generación de ingresos de un recurso ya existente o el ahorro. O, por otro lado, el bartering, algo parecido al antiguo trueque.
¿Emprendedor o Empresario?
Muchas veces tendemos a confundir estos dos términos. El emprendedor es la persona que crea una empresa desde cero, atravesando diferentes instancias y desafíos hasta conseguir que su idea inicial se convierta en un negocio rentable. El empresario, por otra parte, es la persona que dirige y gestiona una empresa, sin que sea necesariamente la persona que creó el negocio desde un inicio.
Un emprendedor es aquel que monta su empresa desde cero y se enfrenta a los retos que supone transformar una idea en un negocio. Sin embargo, un empresario es aquel que dirige y gestiona una empresa.
Las Fases del Emprendimiento
Desarrollar un proyecto emprendedor implica atravesar diferentes etapas o momentos. Cada una de estas etapas tiene sus propios objetivos e implica llevar adelante ciertas tareas. Todo emprendimiento parte de una idea inicial que lo motiva y que tiene que ver con cubrir una necesidad de la sociedad con un producto o servicio.
- Idea Inicial: Lo importante en esta fase es comprobar si existe un mercado para tu idea, es decir, detectar qué tan posible es el proyecto que te propones encarar.
- Plan de Negocio: Tu plan de negocio debe detallar las características del servicio o bien que vas a comercializar, su viabilidad y rentabilidad. Además, traza una estrategia de marketing y ventas.
- Puesta en Marcha: Ya tienes tu negocio funcionando. Ahora, tus objetivos pasarán por aumentar tu visibilidad y tus ventas.
- Escalar y Expandir: Tu negocio ya está en marcha hace rato y es rentable. Además, tener sistemas adecuados para tus tareas de marketing y ventas, te ayudará con la siguiente etapa: escalar y expandir aún más tu negocio. Tal vez te interese comenzar a vender tus productos u ofrecer tus servicios en otros países. Esta etapa implica seguir automatizando tus procesos y a la vez, conformar un equipo de trabajo que te complemente en aquellas tareas en las que no eres tan fuerte.
Antes de crear la empresa, conviene elaborar un plan de negocios, es decir, la carta de presentación del proyecto empresarial. En él se detallarán las características del bien o servicio ofrecidos, se analizará su viabilidad y rentabilidad, se trazará una estrategia de marketing y ventas, la forma de monetizarlo y otros aspectos legales de cómo llevar a cabo la idea de negocio. Tener un plan de empresa ayuda a definir la estrategia, identificar puntos débiles y fuertes, y aprender a venderlo tanto a inversores, como a clientes.
Cualidades Esenciales de un Emprendedor
- Motivación: hace falta que tengas motivación por eso en lo que vas a emplear horas y horas de tu vida.
- Perseverancia: el no decaer, el ser optimista e insistir en sacar el proyecto adelante son cualidades que te ayudarán a triunfar.
- Creatividad: tener creatividad y ser ingenioso son dos cualidades que deberían estar muy presentes en un emprendedor.
- Trabajo en equipo: la idea la puedes crear en solitario pero con el tiempo verás la importancia de formar un buen equipo de trabajo.
Creatividad, innovación e ingenio: Lo primero que se necesita es identificar el valor añadido que ofreceremos a nuestros potenciales clientes. Se puede emprender repitiendo fórmulas o actividades que otros ya han puesto en marcha y les ha funcionado, como por ejemplo, una franquicia de un restaurante o tienda de ropa/complementos de una marca que ya existe. peligroso porque no se conoce la forma de reacción del mercado.
A lo largo del proceso aprenderás muchísimo, te conocerás mejor y descubrirás habilidades que ni sabías que tenías. Habrá momentos duros, sí, pero también mucha satisfacción al ver que lo que estás construyendo tiene tu sello.
Así que si algo dentro de ti te dice que quieres crear, probar o inventar tu propio camino, escúchalo. La historia nos ha enseñado que ante un periodo de cambio y dificultades, como el que vivimos actualmente, es cuando surgen las mejores ideas y negocios. Emprender en tiempos de crisis, a veces, no es cuestión de deseo, sino de necesidad. Pero emprender es mucho más que eso.
Como habéis podido comprobar emprender es mucho más que montar una empresa o proyecto y el ADN emprender existe en muchas personas y versiones. Ya lo avisa el refrán: quien algo quiere, algo le cuesta. Y, sin duda, suele ocurrir así en cada una de las facetas de la vida. También, por supuesto, a la hora de emprender un negocio.
Pero no todo es malo a la hora de emprender un negocio. Más bien, al contrario. De hecho, llevar a cabo una iniciativa de estas características puede ofrecer un gran número de beneficios, tanto desde un punto de vista profesional como a nivel de realización personal.
Si el anterior es tu caso, sigue leyendo, porque a continuación encontrarás recogidas esas características que suelen definir a los emprendedores, así como las principales ventajas que puede revertir el emprender un negocio.
Es decir, el emprendimiento, aplicado al ámbito empresarial, no solo precisa de una idea sobre la que montar un negocio, sino que esta visión ha de materializarse y ser llevada a término. Profundizar en lo que diferencia a una persona emprendedora de un empresario al uso puede ayudar a indicar con más detalle qué es emprender un negocio. Sin duda, la creatividad, innovación y tolerancia a la incertidumbre son tres de las cualidades que mejor distinguen lo que ha venido a llamarse el ‘espíritu emprendedor’.
Con frecuencia, emprender es un verbo que suele circunscribirse a la órbita de lo laboral y, siendo esta su área de actuación mayoritaria, no resulta la única. Porque el emprendimiento empresarial lleva más que arrancar un negocio, implica una forma de entender y vivir la vida. Por eso, las personas emprendedoras toman eso que las apasiona y dedican a ello su tiempo, respirando por y para su proyecto las 24 horas del día y de la noche.
Quien emprende siempre es apasionado, creativo, innovador, visionario y tendente al optimismo, pero también sabe ser flexible, constante, comprometido y resolutivo. A su vez, el emprendedor necesita estar atento a lo que hace la competencia e ir comprobando los avances que registra su proyecto.
De cara a conseguir esto último, establecer un conjunto de metas realistas, progresivas y susceptibles de ser medidas y modificadas resulta un aspecto básico que contribuye enormemente al éxito de una iniciativa de emprendimiento empresarial. Y es que planificar y organizarse bien son claves en el instante de comenzar a emprender un negocio.
Si no parece corta la lista de características que suelen atesorar las personas emprendedoras, tampoco se queda atrás la trascendencia del cúmulo de beneficios a los que el emprendimiento empresarial puede dar acceso. Posibilidad de producir un impacto positivo en tu entorno más cercano, ayudando, por ejemplo, a colectivos con necesidades sin satisfacer o colaborando en el cuidado del medio ambiente.
En no pocas ocasiones, obtener la financiación necesaria para el pistoletazo de salida supone uno de los mayores escollos que las personas emprendedoras deben sortear de cara a llevar a cabo sus proyectos.
Aunque nunca es fácil, hay oportunidades, perspectivas de crecimiento y metas alcanzables en todo emprendimiento. #Emprender nunca fue fácil, pero puedo decirte algo: hoy hay herramientas que nos lo hacen más sencillo que antes. Quiero que te detengas un momento y pienses: ¿qué es lo que te mueve a emprender? Para mí, no es solo alcanzar un destino, sino todo lo que sucede en el camino. Las personas que conocemos, las #habilidades que desarrollamos, los riesgos que asumimos y, sobre todo, el crecimiento que experimentamos. Y creo que eso describe perfectamente lo que hacemos los emprendedores. Muchas veces, no somos los principales beneficiarios de los frutos que generamos. Lo hacemos por la pasión de construir, de crear algo que trascienda.
Ahora bien, emprender también necesita estructura, y esto es algo que aprendí con el tiempo después de ver una placa anónima la cual habré leído más de 80 veces. Tener una meta no alcanza. Una meta sin fecha límite es una fantasía. Pero cuando ponés fecha, se transforma en un objetivo. Si a eso le sumás un plan, tenés una intención clara. Y si le agregás acción constante, estás en el camino del éxito.
Sin embargo, hay algo más. Cuando esa meta incluye a alguien significativo -tu familia, tus socios, tu equipo o incluso vos mismo-, el esfuerzo toma otra dimensión. En nuestro #país, las perspectivas son reales. Sí, hay #desafíos, pero también oportunidades increíbles para quienes están dispuestos a intentarlo. Emprender en Argentina no es para los que buscan el camino más fácil; es para los que se atreven, para los que no se rinden y para los que saben que los sueños, cuando se trabajan, pueden convertirse en realidades alcanzables. Y ojo, que nada tiene de malo fracasar más de una vez. El fracaso de hoy puede ser el #éxito del mañana. No te quedes con la duda de lo que podrías lograr. Este es el momento. Porque no importa si el destino es exactamente el que imaginaste; lo que de verdad importa es quién te acompaña, cuánto crecés y todo lo que construís en el proceso. Emprender es eso: caminar con propósito, sembrar con #pasión y saber que cada paso, cada caída y cada logro valen la pena si estas construyendo tus #sueños.
Estrategia de Emprendimiento
En primer lugar, emprender es mucho más que tener una buena idea. Es un proceso que comienza con la identificación de una oportunidad y culmina con la creación de una empresa rentable, sostenible y con impacto. Por lo que, en esta TIP aprenderás qué significa realmente emprender, qué tipos de emprendimiento existen y cuáles son las competencias clave que necesitas para tener éxito.
Generalmente, emprender significa transformar una idea en una iniciativa rentable y sostenible en el tiempo. Sin embarago, los emprendedores son personas que detectan oportunidades, se atreven a tomar riesgos, movilizan recursos y crean empleo, riqueza e innovación. Ciertamente, en el mundo actual, las nuevas empresas y las que crecen son las únicas capaces de generar empleo de calidad.
- Emprendimiento por oportunidad: cuando detectas un problema real y desarrollas una solución diferenciada y valiosa.
- Emprendimiento por necesidad: cuando emprendes por falta de empleo, sin validar necesidades reales.
El emprendimiento es un asunto de actualidad perenne. Una cuestión de debate constante. Sin embargo, en los últimos años, ha habido una creciente preocupación por la forma en que se utiliza la palabra emprendimiento y la percepción que se tiene de ella. Algunas personas creen que el término ha sido manoseado y que se ha convertido en una especie de palabra maldita. En primer lugar, es importante comprender lo que significa realmente el término emprendimiento. En otras palabras, se refiere a la acción de acometer algo nuevo y asumir los riesgos que conlleva ese proceso.
Llegados a este punto, a más de uno le vendrá a la mente esa habitual sentencia, made in USA, que dice que, si no te arruinas alguna vez en la vida, nunca triunfarás. Sin embargo, en los últimos años, ha habido una tendencia creciente de barnizar con glamur el emprendimiento, presentándolo como una solución mágica para todos los problemas y una forma fácil de hacerse rico rápidamente. Para ellos, el término y su representación, han perdido su significado original y se ha convertido en una especie de cliché que se usa para vender todo, desde productos hasta servicios y programas de capacitación.
En realidad, el emprendimiento no es para todos. No todos tienen la personalidad, habilidades o recursos necesarios para ser un empresario exitoso. Además, incluso aquellos que tienen lo que se necesita, deberán afrontar desafíos significativos en el camino hacia el éxito. El emprendimiento requiere trabajo duro, dedicación, paciencia y una comprensión sólida de los conceptos empresariales básicos. Esta última es una clave mucho más importante de lo que puede parecer. Otro factor que ha contribuido a la percepción de que el emprendimiento es una palabra maldita es la creciente y desalentadora brecha entre los emprendedores exitosos y los que transitan el camino hacia la cima.
Sé tu propio jefe. Porque emprender por tu cuenta suele ser mucho más duro que tener una nómina de una compañía que te paga cada fin de mes. El emprendimiento no es para todos, y aquellos que buscan convertirse en emprendedores deben estar preparados para enfrentar desafíos significativos en el camino hacia el éxito.
En definitiva, el emprendimiento es una oportunidad emocionante y desafiante para aquellos que buscan crear sus propios negocios y tomar riesgos empresariales. Emprender significa iniciar un camino lleno de aprendizajes, retos y satisfacciones y también de sacrificios y problemas. Por ese motivo, un emprendedor prevenido vale por dos y la planificación estratégica es una herramienta clave para sobrevivir en el mundo emprendedor.
¿Qué es la estrategia de emprendimiento?
- Define tu visión y propósito
- Investiga y conoce el mercado
- Establece Objetivos a corto, medio y largo plazo
- Diseña un Plan Financiero Realista
- Crea tu Propuesta de Valor
- Desarrolla un Plan de Marketing
- Establece un Plan de Operaciones
- La planificación estratégica determina la visión a medio y largo plazo del emprendimiento.
Hoy en día que está de moda el Lean Startup, y yo soy el primer fan de esta metodología, algunos se olvidan de pensar a medio y largo plazo.
- El primer paso en toda estrategia de emprendimiento es tener claro por qué quieres emprender y hacia dónde te diriges. Reflexiona sobre la razón fundamental que te motiva: ¿resolver un problema?, ¿mejorar la vida de las personas?, ¿o quizás aportar algo positivo a tu comunidad? Tu visión es ese ideal que te mantendrá enfocado cuando los retos se presenten. Escribe tu visión en un lugar donde puedas verla todos los días.
- Antes de lanzarte, es fundamental entender el mercado en el que vas a operar. Conocer a tu competencia, las necesidades de tus futuros clientes y las tendencias del sector te permitirá adaptar tu estrategia y encontrar oportunidades que te diferencien. Realiza encuestas o entrevistas con potenciales clientes.
- Sin objetivos claros, es fácil desviarse o perder la motivación. Divide tus metas en objetivos a corto, medio y a largo plazo. Los objetivos a corto plazo te proporcionarán logros que puedes celebrar en el camino, mientras que los de largo plazo representan el destino final de tu proyecto emprendedor. No olvides seguir las normas de Objetivos SMART para fijar tus objetivos. Conseguir un crecimiento del 30% en las ventas de este año en la línea de producto A por el equipo de tareas difíciles.
- En este paso, deberás plasmar los números que harán viable tu proyecto. Muchas veces, la falta de planificación financiera es una de las principales causas de fracaso en los emprendimientos. Dedica tiempo a investigar programas de apoyo al emprendedor, subvenciones y ayudas locales.
- Tu propuesta de valor es la razón por la que los clientes elegirán tu producto o servicio. Aquí, debes comunicar claramente qué problema resuelves y por qué tu oferta es especial. ¿Ofreces un producto más asequible? ¿Una experiencia mejor? ¿O un enfoque más personalizado? Testea tu propuesta de valor con amigos o conocidos antes de lanzarla al mercado.
- Un buen producto no tendrá éxito si nadie lo conoce. Aquí es donde entra el plan de marketing. Define cómo llegarás a tu audiencia, a través de qué canales y con qué mensajes. Define una voz de marca auténtica y coherente.
- Tu plan de operaciones es la estrategia que guiará el funcionamiento diario de tu emprendimiento. Incluye procesos clave, gestión de inventario, logística, producción y cualquier otra área que asegure que todo funcione correctamente.
- Una estrategia de emprendimiento no es un plan rígido: es una guía que debe adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado, a las preferencias de los clientes y a los nuevos aprendizajes que vayas adquiriendo en el camino. Incorpora sesiones de evaluación mensuales y trimestrales. Analiza qué funcionó, qué no, y pivota y corrige rápido en función de los resultados.
Emprender es emocionante, pero para lograrlo es fundamental construir una estrategia bien planificada. Desde definir tu visión hasta diseñar un plan de operaciones y marketing, cada paso te acerca a hacer realidad tu idea. Recuerda que el éxito no llega de la noche a la mañana; implica paciencia, esfuerzo y la flexibilidad para aprender de cada etapa.
Como ves, establecer una estrategia de emprendimiento requiere de dedicación y conocimiento. Si llevas el emprendimiento en la sangre, no dudes en consultar nuestro MBA en Emprendimiento Digital, con la que estarás más cerca de llevar a cabo tu proyecto.
| Cualidad | Descripción |
|---|---|
| Motivación | Pasión por el proyecto. |
| Perseverancia | Optimismo y persistencia ante los desafíos. |
| Creatividad | Ingenio para innovar y resolver problemas. |
| Trabajo en equipo | Habilidad para colaborar y construir un equipo sólido. |