La educación actual enfrenta desafíos que requieren un liderazgo que vaya más allá de la gestión administrativa. Un liderazgo educativo efectivo no solo administra, sino que transforma. Liderar en el siglo XXI implica ser un agente de transformación.
El Rol de los Líderes Educativos
Los equipos directivos son los motores del cambio dentro de las escuelas. No solo los directivos lideran; los docentes también juegan un papel clave. En cualquier institución debe haber una formación de los líderes, con o sin cargo, en la que se aproveche el potencial de cada miembro del equipo y el que se favorezca la formación y la ayuda a cada miembro en aquellas cuestiones o problemas que se le puedan plantear en el desarrollo de su tarea profesional.
Características Clave del Liderazgo Educativo del Siglo XXI
- Tener una visión clara del futuro de la educación y cómo mejorarla.
- Fomentar una cultura de innovación y aprendizaje continuo.
- Inspirar a su equipo docente para que experimenten y mejoren sus prácticas pedagógicas.
- Construir comunidades educativas sólidas, con participación activa de docentes, familias y estudiantes.
La Necesidad de un Liderazgo Pedagógico
En primer lugar, la necesidad de transitar hacia modelos de liderazgo pedagógico. Las direcciones no se deben centrar solo en cubrir las necesidades operativas y materiales del centro, sino en desarrollar un proyecto compartido e ilusionante: compartir relato y misión. Hablamos de compartir y asumir responsabilidad de manera colegiada, de autogestión y corresponsabilidad. Las gobernanzas de los centros educativos del futuro tienen que ir por este camino si realmente queremos llegar al aprendizaje profundo de toda la organización.
Bolívar, investigador en liderazgo educativo, insiste en que para activar este tipo de liderazgo pedagógico se necesitan “rediseñar los contextos laborales, articular nuevos espacios sociales, campos de decisión y dinámicas de apoyo coherentes, que generen un nuevo ejercicio de profesionalidad docente”, nos referimos a potenciar alianzas de proyecto compartido. Sin embargo, las alianzas no solo deben ser internas sino también externas.
Paradigmas Internacionales de Liderazgo Educativo
Hay muchos países que dedican un gran esfuerzo a reforzar el papel y la profesionalización de las direcciones escolares como pilares fundamentales de los centros y, a la larga, de la educación del país. En países anglosajones (como Canadá, Escocia o Australia), por ejemplo, hay una proliferación de estándares y marcos consolidados donde se apuesta por programas de inducción y programas específicos para potenciar un liderazgo escolar.
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Por su parte, los sistemas educativos asiáticos apuntan hacia paradigmas interesantes de liderazgo. Mención especial merece el modelo de Singapur que apuesta por buscar el mejor talento para las direcciones escolares. En este caso, no solamente reciben una capacitación específica de nueve meses, sino que intercambian directivos entre las escuelas para mejorar la estrategia global y compartir conocimiento.
También en Japón las direcciones promueven prácticas pedagógicas avanzadas para el desarrollo profesional; el profesorado aprende de la observación de su práctica y de la de otros miembros del claustro, influyendo así en la motivaciones y capacidades de todo el claustro. ¿Acaso no es esto un paradigma de formación sistémica de calidad y liderazgo distributivo?
Es en esta manera de hacer donde se construyen y consensuan herramientas nuevas para la mejora, se desarrollan procesos de facilitación y se arraiga la pedagogía del compromiso institucional por el aprendizaje por parte de todo el colectivo. Este tipo de paradigmas aportan CONFIANZA entre los equipos, y tienen un impacto directo en la autoeficacia del profesorado.
Retos y Desafíos Actuales
Uno de los retos al que se enfrentan muchos directivos es a poder hacer más con menos y a promover el cambio y la innovación en las organizaciones. Esta es una de las máximas a las que se enfrenta cualquier líder educativo a día de hoy. Los proyectos educativos deben reconstruirse de manera continua. Nos encontramos hoy ante un cambio en el sistema educativo, un cambio de paradigma en el que la escuela deja de ser mera transmisora de conocimientos y se centra en el alumno.
El papel de la dirección escolar, pues, resulta clave para que el proyecto educativo del centro se reconstruya de manera constante si se quiere ir hacia una escuela "avanzada", innovadora, tal y como afirma Eduard Vallory. Y pasar de un modelo de escuela donde se debían transmitir unos conocimientos inmutables a un modelo de escuela competencial pensado para desarrollar capacidades, no es nada fácil.
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Funciones del Director Escolar
La LEC, en su artículo 142.3, establece que el director/a tiene funciones de representación, funciones de liderazgo pedagógico y de liderazgo de la comunidad escolar y funciones de organización y gestión. A las funciones que aparecen en el cuadro precedente hay que sumarle cualquier otra función que le asigne el ordenamiento y todas las relativas al gobierno del centro no asignadas a ningún otro órgano. A simple vista, de manera cuantitativa, podemos observar que entre las funciones más numerosas que se encomiendan a la dirección del centro escolar están las que hacen referencia al liderazgo pedagógico y a las de organización y gestión.
Una vez enumeradas las funciones que deberían desempeñar las direcciones escolares cabe poner atención a lo que realmente hacen en realidad diariamente en los centros. En términos generales, parece haber un consenso en establecer que su trabajo diario se caracteriza por la variedad y multiplicidad de actuaciones; por tener poco tiempo para desarrollarlas; por encontrarse sometidos a múltiples presiones y demandas de naturaleza cambiante que provienen de diversos sectores de la comunidad; por la acumulación creciente de tareas de gestión y, también, por la asunción de tareas que no son propias de su función: telefonista, atención al público, gestor del comedor escolar, atención a accidentes, incidentes, etc.
Resulta obvio pensar entonces que es necesario el trabajo en equipo y no hay más remedio que delegar algunas de las funciones en el resto de miembros del equipo directivo. Este quehacer diario convierte a las direcciones escolares en equipos de trabajo multidisciplinar, asumiendo tareas que cada vez más se le delegan desde la Administración educativa. Parece haber un acuerdo unánime a la hora de señalar a los equipos directivos como un elemento clave en la mejora del sistema educativo.
El Liderazgo Transformacional
Con el liderazgo transformacional, distribuido y coordinado entre el equipo directivo de un centro, se pueden establecer estrategias para dar respuesta la diversidad de tareas y la especificidad de estas, por ello es necesario que los centros educativos cuenten con equipos directivos, que reflexionen y tomen decisiones de manera conjunta, aporten diversos puntos de vista, planifiquen, coordinen y evalúen diversas actuaciones desde las diferentes funciones. Es importante encontrar el equilibrio de los diferentes roles dentro de un equipo directivo, aportando a este una adecuada dosis de gestión y liderazgo, por ello desde la formación del profesorado es urgente diseñar actividades encaminadas a potenciar este tipo de liderazgo en los centros.
Tras las entrevistas con los centros educativos, se hace necesario que el liderazgo sea una cuestión compartida con el equipo directivo, y no debe recaer en solamente la dirección. La situación vivida tras el confinamiento ha llevado a crear un contexto de digitalización en el ámbito laboral y educativo, de ahí que se plantea un nuevo modelo de liderazgo, que se adapte, que se transforme ante los cambios y que consiga transformar los miembros de su centro, desde la compresión específica de su contexto para poder actuar con los recursos existentes.
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Estrategias para el Desarrollo de Líderes Transformacionales
Por ello, desde la formación permanente y a través de las asesorías de referencia hay que diseñar actividades formativas que potencien estrategias básicas para formar a líderes que transformen su centro y su equipo humano, teniendo en cuenta que todo cambio hacia la mejora debe ir vinculado al logro del éxito educativo de todo el alumnado del centro. Por ello, hay que definir un tipo de liderazgo capaz de conseguir alianzas para el cambio y lograr un buen clima de trabajo en el centro educativo, un liderazgo que TRANSFORME.
Algunas de las estrategias para formar a líderes son:
- Comunicación efectiva basada en asertividad, empatía, escucha activa, lenguaje proactivo y preguntas poderosas.
- Estimulación intelectual para incentivar la creatividad y la colaboración.
- Influencia y motivación para inspirar y fomentar un sentido de pertenencia.
Características de los Líderes Transformacionales
El liderazgo no depende únicamente de las características personales del individuo, ya que también juega un papel importante el entorno y las características del equipo humano. El liderazgo transformacional en los centros educativos es eficaz e indispensable para aumentar la eficiencia y la equidad de la educación, y es la asesoría de formación la que debe realizar una práctica reflexiva para partir de las necesidades específicas de ese centro y proponer una formación en liderazgo transformacional, tratando de fomentar técnicas que ayuden a desarrollar las características que todo líder debería tener para TRANSFORMAR su centro y el equipo humano.
Estas características que se reconocen en los líderes transformacionales son, según Hurtado, M.A. (2019):
- Ponen su talento al servicio de otros.
- Se empoderan y empoderan a su equipo.
- Inspiran y mueven a la acción.
- Trabajan por un propósito mayor.
- Les apasiona la transformación y el desarrollo.
- Son curiosos y escuchan.
- Son dueños de sí mismos.