Un constructor sevillano, Juan Antonio Hans Checa, de 41 años y natural de Lora del Río, falleció el pasado 23 de enero en un hotel de Estepona tras ser "reducido y esposado por varios agentes de la Policía Nacional", según denunció el abogado Luis Romero.
Según Romero, el empresario de la construcción se encontraba en Estepona por motivos laborales, atendiendo varias obras en la ciudad. El abogado admite que "a veces sufría alguna alucinación por posible brote psicótico".
La familia de Juan Antonio Hans Checa ha denunciado ante el Juzgado de Estepona que investiga la muerte el pasado 23 de enero de este empresario de 41 años, de Lora del Río (Sevilla), un posible delito de homicidio imprudente derivado a su juicio de la actuación de los ocho policías que intervinieron.
Los hechos ocurrieron en el Hotel Ona Valle Romano de Estepona, donde el empresario sevillano, según ha informado el abogado de la acusación particular, Luis Romero, falleció "en manos de la policía" después de que un grupo de agentes lo redujeran en este establecimiento hotelero donde estuvo "nervioso, alterado" pero "no violento", ha aclarado.
Según informó la Policía Nacional, el primer incidente se produjo alrededor de las seis de la tarde en el bar Peña de Estepona, donde Hans Checa estaba «alterado». Cristina Navarro explica que su marido solía sufrir «brotes de alucinaciones» y que, aunque se había medicado anteriormente, se encontraba estabilizado. Aquel día, decía que lo estaban «envenenando».
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Posteriormente, a las 21:40 horas, la Policía fue llamada de nuevo al hotel Ona Valle Romano debido a la actitud agresiva del empresario. Los agentes intentaron reducirlo empleando «la mínima fuerza imprescindible» y grilletes reglamentarios. Fue en ese momento cuando Hans Checa entró en parada cardiorrespiratoria. Los agentes intentaron reanimarlo con maniobras de RCP y un desfibrilador, sin éxito.
Según la Policía Nacional, el pasado 23 de enero, los responsables de un bar de Estepona avisaron de "la presencia de un cliente que estaba generando problemas en el establecimiento", trasladándose efectivos al lugar en cuestión. Los agentes, según la Policía Nacional, lo localizaron "muy agitado y agresivo".
Por su parte, la Policía Nacional ha respondido que el empresario fallecido presentaba un gran "estado de agresividad y agitación", con la sospecha de que "podría estar bajo los efectos de las drogas", y asegurando que los efectivos usaron "la mínima fuerza imprescindible" para inmovilizarle.
Fuentes policiales apuntan que el hombre fue localizado "muy agitado y agresivo". "Se hallaba consumiendo alcohol y se sospecha que podía estar bajo los efectos de las drogas, ya que le fue intervenido un envoltorio con una sustancia pulverulenta, al parecer cocaína", indican en un comunicado.
Allí se presentaron, sobre las 21:40 horas, hasta ocho agentes de la Policía Nacional, que fueron avisados por personal del mismo porque estaba "alterado y nervioso".
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Hans Checa se encontraba hablando por teléfono en una oficina junto a la recepción cuando llegaron los policías. "Menos de una hora después de que interviniese la Policía Nacional, ya estaba muerto en unas extrañas e inexplicables circunstancias que deben ser aclaradas", apunta el abogado, que añade que durante la intervención policial tenía el teléfono abierto, pues estaba hablando con su hermano Javier.
Según el abogado, durante la intervención policial el empresario tenía el teléfono "abierto" puesto que estaba hablando por teléfono con su hermano Javier y este escuchó que decía "No me matéis, que tengo dos niños muy chiquititos". También hace referencia a una grabación de imagen y sonido aportada por una trabajadora del hotel, a la que se les ha dado traslado, y donde se ve y oye cómo dice igualmente "No me matéis" y lo que parece ser "Me asfixio".
En esa grabación, indica, aparecen varios agentes de espaldas o de lado y se oye una respiración agitada y jadeo del empresario.
Romero ha anunciado que, además del presunto delito de homicidio imprudente, prevé ampliar la denuncia judicial por posible omisión del deber de socorro, al entender que los actuantes debieron llamar a "personal especializado facultativo", como psicólogos o un médico psiquiatra, para que le administrarse un tratamiento adecuado para calmarlo o relajarlo.
Su esposa, que es enfermera, avisó al 112 explicando las circunstancias de su esposo desde el primer momento. "Sin embargo, la Policía Nacional decidió actuar por su cuenta empleando la fuerza, entendemos que desproporcionada, sin avisar antes a personal facultativo especializado, como psicólogos o un médico psiquiatra", continúa el relato del letrado.
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Cristina, esposa de Juan Antonio, añade que lo intentó tranquilizar, pero al no ver fruto en su intento hace una llamada al 112. Tras la respuesta afirmativa de los servicios de emergencias, Cristina «no vuelve a tener más llamadas» de su marido.
En un intento desesperado por ayudar a su marido, Cristina, que es enfermera, llamó al 112 alertando que sufría un posible brote psicótico. «Siento que los protocolos deben adecuarse a cada caso y creo que no se hizo así», lamenta.
La viuda y un hermano del fallecido fueron el viernes 24, así como el sábado y el domingo, hasta en cuatro ocasiones al Instituto de Medicina Legal de Málaga, Ciudad de la Justicia, para identificar el cadáver y por cuatro veces se les impidió el derecho de un familiar a reconocer el cadáver de un difunto.
"Incluso el domingo lo solicitaron por escrito y les fue igualmente denegado", añade Romero, que expuso que informó de este asunto al juez del caso y éste le dijo que "no se necesitaba permiso" de él para poder ver el cadáver, pues los allegados tienen derecho a ello.
Han pasado ya más de diez días desde la muerte del empresario sevillano Juan Antonio Hans Checa en un hotel de Estepona, y su viuda, Cristina Navarro, sigue sin poder ver su cuerpo. «No puedo llevarme a mi marido sin ver que es él. No entiendo por qué no nos dejan», declara con indignación. La familia reclama no solo poder despedirse de Juan Antonio, sino también que se esclarezcan las causas de su fallecimiento, que consideran «extrañas».
A pesar de haber presentado una hoja de reclamaciones en el Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga y de interponer un recurso de reforma ante el Juzgado Número 7 de Málaga, la familia sigue sin obtener autorización judicial para reconocer el cadáver.
La familia también han denunciado que aún no han podido dar sepultura a Juan Antonio. Todavía no saben las causas de su muerte.
El abogado ejercerá la acusación particular en nombre de la familia del fallecido, que califica como una muerte en "extrañas circunstancias, no habiendo determinado aún la causa de la muerte el médico forense". También denuncia que no se le ha dado traslado del informe forense del levantamiento del cadáver ni del informe preliminar de la autopsia".
Romero ha pedido que se permita a los familiares de Hans Checa ver el cadáver de éste, así como tener acceso a estos informes forenses. Igualmente, ha solicitado al juzgado que se requiera a la Policía Nacional para que aporte a la mayor brevedad posible las grabaciones de las cámaras de seguridad del bar Peña y del hotel Ona Valle Romano.
Una vez tenga esto en su poder, pide al juez que sea la Guardia Civil quien lleve la investigación de la muerte, dado que la Policía Nacional "no puede tener toda la objetividad e imparcialidad necesarias para la investigación, dado que el finado falleció mientras era reducido" por agentes de este cuerpo.
El abogado añade que, en casi todas las declaraciones que se han tomado a los testigos del Bar Peña y del Hotel One Valle Romano se recogen en su texto "expresiones exculpatorias para los agentes de la Policía Nacional, como que no hubo en ningún momento violencia, que su actitud fue la correcta, que hubo actitud violenta por parte del señor Hans Checa, que se empleó la fuerza mínima imprescindible, etc. empleando en el texto de dichas diligencias un vocabulario propiamente policial o incluso de personal sanitario más que el habitual de unos trabajadores que no tienen la profesión de policía o sanitario".
Romero pide también que sean citados para su declaración judicial todos los agentes que intervinieron, así como todos los testigos interrogados hasta ahora.
Entre las diligencias solicitadas al Juzgado de Instrucción 3 de Estepona, según recoge el escrito al que ha tenido acceso EFE, el abogado ha pedido que sean citados para su declaración judicial todos los agentes de la Policía Nacional que intervinieron el día de los hechos, tanto en el hotel "empleando la fuerza" como en un bar cercado al que también habían acudido antes.
El letrado ve necesario que declaren cada uno de los ocho agentes de Policía que fueron al hotel para detallar su intervención en los hechos "individualmente", y no como se hace en el atestado "de modo general". También pide que declaren todos los testigos, a los que ha interrogado hasta ahora la Policía Nacional que constan en el atestado y que, de alguna forma, estuvieran igualmente presentes tanto en el bar como en el hotel, además de trabajadores de ese establecimiento hotelero y otras personas presentes en la recepción.
Igualmente pide la declaración del personal sanitario que intervino presencialmente o por teléfono en la asistencia a Juan Antonio, y que se requiera a los servicios 112 y 061 las grabaciones y transcripciones de todas las llamadas y comunicaciones en relación con los hechos.
Además de estas declaraciones judiciales la familia quiere que se requiera al Instituto de Medicina Legal de Málaga para que dé máxima prioridad, finalice y remita "a la mayor brevedad" el informe forense de autopsia, sin descartar solicitar en su caso una segunda.
La acusación particular pretende también que se requiera a la Policía que aporte "a la mayor brevedad" las grabaciones de las cámaras de seguridad, y pide, de nuevo, que las diligencias de investigación en su labor de policía judicial sean encargadas a la Guardia Civil.
Al respecto, sostiene en el escrito presentado ante el juzgado, que la Policía Nacional no puede tener "toda la objetividad e imparcialidad necesaria" para la investigación dado que Juan Antonio falleció mientras era reducido por ocho de sus agentes.
La familia de un empresario sevillano pide que se aclaren las causas de su muerte, mientras era reducido en un hotel de Estepona (Málaga), A la espera de la autopsia, la Policía Nacional atribuye el deceso a una parada cardiaca, tras haber sido esposado ante su actitud agresiva.
Seis días después de lo sucedido, los familiares siguen a la espera del informe de los forenses. En un comunicado, la policía explica que había intervenido en un bar donde, con anterioridad, había generado problemas. Sospecha que había consumido alcohol y algún tipo de droga. Los agentes desplazados actuaron en un despacho en el que se encontraba.
La familia del fallecido ha organizado este jueves, 30 de enero una concentración a las 10.30 horas en la plaza de la chimenea de Lora del Río para volver a denunciar los hechos. "Por la injusticia que estamos viviendo, vamos a hacer ruido ante todos los medios, solo pedimos justicia y poder honrarlo", indican.
Juan Antonio murió hace una semana, pero su familia sigue sin poder ver el cadáver, ni la autopsia. Creen que ha muerto por un abuso policial: ocho agentes entraron en el hotel donde estaba y le redujeron.
Mientras su familia dice que le dio un brote psicótico, la versión de la policía es distinta. Dicen que había consumido alcohol y drogas.
Mientras los agentes le reducían, Juan Antonio tenía a su hermano al teléfono. Javier Hans cuenta que escuchó "el forcejeo". "Me decía "aquí vienen, que me van a matar, que me van a matar" y así fue", relata el hermano de Juan Antonio.
La policía había acudido al hotel de Estepona en el que estaba alojado por su actitud agresiva y nerviosa. Según la familia, hoy sujeta por sus vecinos de Lora del Río, por un brote psicótico. Según la Policía, por el consumo de alcohol y, sospechan, de cocaína que encontraron entre sus pertenencias.
Le engrilletaron, dice la Policía, con la mínima fuerza imprescindible. Y en esas circunstancias, Juan Antonio entró en parada.
El abogado de la familia de Juan Antonio, Luis Romero, defiende que "si ha habido una parada cardiorrespiratoria es porque se ha asfixiado allí, porque estaba atado de pies y manos".
A la familia, a quien un agente el mismo día de la muerte dijo que Juan Antonio no estaba violento, no le han dejado aún reconocer el cadáver pese a haber ido cuatro veces al anatómico forense. Tampoco se les ha entregado la autopsia.
De esta manera, la familia va a presentar denuncia por presunto delito de homicidio imprudente contra todos los policías que participaron y piden a la jueza que deje el caso en manos de la Guardia Civil.
La viuda del conocido empresario sevillano Juan Antonio Hans Checa, fallecido hace escasos días en Estepona, denuncia el «trato inhumano que han recibido al no poder despedirse ni ver su cuerpo». «Mis niños preguntan dónde está su papá, lo llaman al teléfono. ¿Qué les digo yo a mis niños?
Según unas declaraciones de la mujer del empresario para Área Costa del Sol, Juan Antonio se encontraba en un primer momento en el bar Peña. Fue entonces cuando los trabajadores llamaron a la Policía Nacional porque «estaba muy nervioso» al creer que «lo estaban envenenando».
Añade que, los agentes consiguieron calmarlo y sacarlo del local, poniéndole los grilletes y esperando a que llegara una ambulancia, «llamada por la misma Policía Nacional». Según la diligencia médica aportada a la familia, Juan Antonio «rechaza la asistencia médica», a lo que los agentes procedieron a «quitarle los grilletes y a su posterior traslado al hotel Ona Valle Romano de Estepona».
El testimonio de la viuda añade que Juan Antonio «seguía muy nervioso porque estaba teniendo la alucinación de que lo estaban envenenando». El fallecido habría llamado a su mujer afirmando que «lo querían meter en una habitación donde no hay cámaras», repitiendo en varias ocasiones que «lo querían matar».
El testimonio también recoge una llamada que mantuvo Juan Antonio con su hermano, desembocando en el posterior traslado de éste último a la localidad malagueña tras cortarse la llamada. Además, los recepcionistas trasladaron a la familia que «lo habían apartado y no podían ver lo que estaba pasando».
Cristina intentó contactar de nuevo con el 112 «sin tener respuesta», por lo que tras llamar al 061, la médico de sala le informa del fallecimiento de Juan Antonio. La viuda añade que se enteró posteriormente de que el servicio del 112 que solicitó en un primer momento «se anuló». Ante toda esta situación, califica de «surrealista que le digan que tu marido ha fallecido por teléfono».
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